EditorialLos informes desmontan el relato de S�nchez, que, para salvarse, genera un da�o ins�lito en el prestigio del CNI y en la imagen exterior de Espa�aUn momento del cruce masivo a Ceuta, el 30 de julio.APActualizado Mi�rcoles,

septiembre

22:45Audio generado con IALos informes desclasificados por La Moncloa son de una contundencia incuestionable: al contrario de lo que ha sostenido el Gobierno, sus servicios de Inteligencia, incluido el CNI, s� le avisaron repetidamente de la entrada masiva de nadadores desde Marruecos a Ceuta en los d�as previos al asalto.El presidente y su ministro del Interior quedan retratados: lo que han protagonizado en los �ltimos 40 d�as es un ejercicio de ocultaci�n y mentira. No solo avisaron, y con detalle, el propio CNI, como ha defendido Margarita Robles, y la Inteligencia militar, dependientes de Defensa: tambi�n la Polic�a Nacional dio la voz de alarma. La negligencia parece evidente: a lo largo de 72 horas, el Gobierno fue advertido de la amenaza que se cern�a sobre la integridad territorial de Espa�a y no actu�.Si bien desde el punto de vista de la transparencia solo cabe valorar positivamente la publicaci�n de estos informes, la estrategia de La Moncloa resulta incomprensible. La �nica respuesta veros�mil a la pregunta de por qu� el Gobierno ha difundido unos documentos que lo desmienten es la de una voladura controlada en un momento cr�tico para su credibilidad, cuando la Audiencia Nacional investiga lo ocurrido los d�as 30 y 31 de julio con graves delitos bajo el foco y de la mano de la propia Fiscal�a.Que incluso tras los informes conocidos ayer el Ejecutivo insista en que nadie le alert� de la �magnitud� de la avalancha no es aceptable. Como segundo argumento autoexculpatorio, La Moncloa acusa expl�citamente al CNI de no haberle trasladado esos avisos de manera �formal� y suficiente. Aun cuando esto fuera as�, el CNI no es una administraci�n ajena al Gobierno, sino responsabilidad suya. Sin embargo, la gravedad de esta campa�a escal� ayer a�n m�s, cuando, cuatro horas despu�s de la desclasificaci�n, y en un intento por salvar el relato de que no obtuvo informaci�n, La Moncloa se lanz� al desprestigio directo del CNI con un ins�lito comunicado atribuido al propio centro en el que �ste asumir�a el error de no haber anticipado "la magnitud y naturaleza" de la crisis. Se trata de la primera vez en la historia que el Gobierno se�ala al CNI en estos t�rminos, supuestamente con el aval de la ministra Robles. La conmoci�n en el centro es comprensible. En su cruzada por desacreditar a los servicios de Inteligencia para salvarse a s� mismo, el presidente est� generando un da�o extraordinario en el prestigio del CNI y, con ello, en la imagen exterior de Espa�a, proyectada hoy como un pa�s vulnerable e indefenso ante eventuales agresiones.Respecto al origen de la crisis tambi�n hay revelaciones importantes: antes que la Polic�a Nacional en su reciente informe para la juez Mar�a Tard�n, tambi�n la Inteligencia militar detect� la �pasividad� de Marruecos el mismo d�a de la avalancha. Frente a ello, Pedro S�nchez habla de un �ataque h�brido� sin se�alar a ning�n atacante.Su estrategia, de tintes netamente electoralistas, es conocida: confrontar con la oposici�n, con los jueces, con el Rey y ahora con el CNI para no asumir responsabilidad alguna. El infame informe en el que el Ministerio del Interior clasific� a 280 periodistas y tertulianos seg�n su ideolog�a y su apoyo o rechazo al Gobierno es solo una muestra m�s de la deriva autoritaria de un presidente sin m�s proyecto que el b�nker y la polarizaci�n desenfrenada.