La solución del Gobierno para la crisis abierta en Ceuta sigue sin encajar todas las piezas. Ni la solemnidad de un Consejo de Seguridad Nacional ni las reiteradas proclamas de que “Ceuta es hoy el corazón de España” lograron ayer ocultar las dificultades de coordinación que afloran dentro del Gobierno de coalición. No solo entre PSOE y Sumar, a cuenta de la responsabilidad de Marruecos, sino también dentro del propio núcleo socialista del Ejecutivo.Porque el mismo día en que el Ejecutivo inició sus comparecencias sobre la crisis fronteriza, Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles discreparon abiertamente sobre los avisos previos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), en un choque especialmente significativo por tratarse de los titulares de Interior y Defensa. Los dos ministerios responsables de la seguridad y el control de la frontera.Defensa dice que el CNI advirtió de la entrada masiva pero Interior niega que existieran informesUna paradoja notoria si se tiene en cuenta que ambos ministros compartieron ayer espacio de trabajo durante varias horas, primero en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional y, posteriormente, en la mesa del Consejo de Ministros. Difícilmente puede atribuirse, por tanto, el desencuentro a que uno de los dos manejara información que el otro desconocía.Migrantes observan desde una roca de la playa Juan XXXIII de CeutaEfe | ReduanEl choque de relatos se escenificó con apenas una hora de diferencia. Desde el Congreso, Robles sostuvo que el CNI realizó la labor que le es “exigible” en relación con las entradas irregulares de migrantes, compartiendo la información con las fuerzas de seguridad del Estado, dependientes de Interior, y la Delegación del Gobierno en Ceuta, extremo que esta instutición negó ayer. Marlaska, sin embargo, ofreció en Moncloa una versión distinta al aseverar que no existió ningún informe, ni del CNI ni de otros servicios policiales, que previera una entrada masiva de las dimensiones que finalmente se produjo.Robles señala que la información se comparte de muchas maneras y no siempre por escritoPara cuando el ministro tomó la palabra, Robles ya llevaba más de una hora de comparecencia y su versión era, por tanto, pública. Pero en lugar de rectificar, Marlaska se reafirmó en su relato, ahondando así en el contraste con Defensa.Quien sí matizó después su versión fue Robles. Tras ser advertida del choque, explicó que la inteligencia opera “de muchas maneras” y que no siempre existen documentos escritos. Según reveló, el CNI, que cuenta con 25 agentes en la ciudad autónoma, avisó el 29 de julio a Policía Nacional, Guardia Civil y la Delegación del Gobierno sobre la convocatoria para la entrada irregular a nado de migrantes desde Marruecos aprovechando la Fiesta del Trono. Un día después comenzó la avalancha en torno al espigón de El Tarajal, donde quedaron segadas más de 141 vidas.Todo parece indicar que sí hubo alguna comunicación preventiva pero tal vez fue imprecisaEn cualquier caso, la contradicción no permite concluir, por sí sola, que los servicios de inteligencia fallaran ni que la información trasladada hubiera bastado para evitar la crisis. Pero sí proyecta la imagen de un Ejecutivo que, casi un mes después, sigue sin ofrecer un relato plenamente compartido sobre la mayor crisis fronteriza vivida en décadas.En paralelo, el Gobierno desplegó una batería de medidas para reforzar la respuesta del Estado y tratar de cerrar la crisis. Creó una autoridad única para coordinar la actuación en Ceuta, una fórmula ya barajada en los primeros días y que entonces Juan Vivas habría descartado al no querer ceder por completo el mando. También declaró la situación de interés para la seguridad nacional, aprobó 25 millones de euros para la atención de los menores migrantes no acompañados y también anunció que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecerá próximamente en el Congreso.Un enorme despliegue institucional preparado para pasar página y proyectar una mayor capacidad de coordinación ante futuras crisis que, no obstante, quedó parcialmente opacado. Porque mientras el Gobierno refuerza los mecanismos para responder a una eventual repetición de lo ocurrido, dos de sus ministros siguen sin compartir el mismo relato.Sánchez también acudirá al CongresoEl presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también acudirá al Congreso de los Diputados para explicar su posición sobre la crisis de Ceuta según anunció la portavoz del Gobierno, la ministra Elma Saiz. No obstante, no fijó fecha para esta comparecencia reclamada por los grupos de la oposición, en particular el PP y Vox. El presidente del Gobierno visitó la ciudad autónoma el mismo día 31 de julio, cuando se había producido la avalancha y se reunió con Juan Jesús Vivas, su presidente. Cuando Sánchez llegó a la ciudad buena parte de las casi 80.000 personas que habían cruzado la valla estaban regresando por donde habían venido y el discurso del Gobierno español estaba centrado en la hipótesis de una salida rápida de los que habían entrado irregularmente en territorio español. Después de Sánchez, han pasado por Ceuta la mayor parte de los ministros del Gobierno y el mensaje inicial ha ido cambiando tras constatar que una parte de los que entraron no quieren irse. A partir de ahí el Gobierno cambió de discurso: empezó a pensar en que debería preparar centros de acogida.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro