0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLos datos conocidos ayer en el informe PISA sobre las capacidades de los estudiantes valencianos en lectura, matemáticas y ciencias deberían disparar todas las alarmas en el sistema político, institucional y educativo. Datos que se suman a otros como el elevado nivel de absentismo escolar en Valencia o el incremento del fracaso escolar de los jóvenes de esta nuestra geografía, uno de los mayores de España. En una sociedad madura y con capacidad para el consenso, lo normal sería que estos resultados, que sitúan a la Comunitat a la cola en las tres materias evaluadas, forzaran un debate sereno entre todas las fuerzas políticas, representantes del sector educativo y especialistas para, desde las competencias autonómicas en Educación, observar qué está fallando y qué soluciones adoptar. Más en un mundo en el que los jóvenes cada vez son más esclavos de los teléfonos móviles, en el que la autoridad de los profesores se ha debilitado, en el que muchas familias creen que la escuela debe asumir buena parte de su formación, en el que faltan profesores y en el que la llegada de alumnos de procedencias diversas exige recursos de integración y refuerzo que actualmente no existen.Alumnos en un instituto valenciano Marti Gelabert / PropiasPero en lugar de eso, la primera reacción de unos y otros ha sido echarse la culpa, tanto en Valencia como en Madrid, donde, por cierto, los grandes partidos han sido incapaces de pactar una Ley Educativa nacional desde que España se instaló en la democracia. Los partidos solo juegan a sus propios intereses, casi siempre pendientes de las estrategias electorales, alejándose de los problemas reales y aplicando normas, como la de vigilar a los docentes valencianos, que agravan el problema. Malestares que se enquistan y que acaban favoreciendo a las opciones populistas mientras los partidos tradicionales se debilitan: miren Europa.Lo más grave es que hay razones para pensar que el informe PISA será mucho peor dentro de unos años. La Educación es, tal vez, el sector que más está siendo afectado por el empuje de la IA tanto dentro como fuera de las aulas, en paralelo a una devaluación real del valor que debe darse al esfuerzo de aprender, comprender, razonar y adquirir conocimientos. Todas estas carencias las acabaremos pagando caras, pues las deficiencias que ahora se detectan, de no remediarse, serán carencias que tendrán los hombres y mujeres del mañana. Por no hablar del desconcierto de las familias, y conozco muchos casos, que no saben cómo afrontar esta nueva realidad.En el caso valenciano sumamos otro récord, pero por la cola. Somos la autonomía que más rápido se aleja de la renta per cápita regional, la que tiene la peor financiación per cápita en España, la que acumula una mayor deuda per cápita y la que más talento pierde cada año. Ahora sabemos también que nuestros estudiantes están entre los que peor comprenden la lectura y entre los que peores resultados obtienen en matemáticas y ciencias. Y seguimos sin querer remediarlo. ¿Van a hacer algo?Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991
A la cola, una vez más, por Salvador Enguix
Los datos conocidos ayer en el informe PISA sobre las capacidades de los estudiantes valencianos en lectura, matemáticas y ciencias deberían disparar todas las alarmas en el sistema político, institucional y educativo. Datos que se suman a otros como el elevado nivel de...














