Según el informe PISA, la prueba educativa internacional que evalúa a 760.000 estudiantes de noventa países, España continúa en caída libre intelectual, sobre todo en lo que se refiere a lectura, ciencias y matemáticas. Podemos darnos con un canto en los dientes, ya que, en este retorno planetario al analfabetismo, apenas si nos ha hecho falta consultar la recién estrenada IA: el nuevo símbolo del rebuzno. En las redes sociales proliferan los doctorados en la Universidad del Bíceps, todos ellos alérgicos a las camisas y a la letra impresa, quienes comparten generosamente sus conocimientos sobre cómo llegar al cementerio en plena juventud y en perfecto estado físico. Gente que no distinguiría su propio culo de una espinilla revenida impartiendo lecciones de medicina, de lo nocivas que son la quimioterapia o el agua del grifo.Publicidad“Serás muy listo pa’ los libros, pero eres muy tonto pa’ la vida” es una objeción que me han echado en cara a menudo: incluso la encontré por escrito en La saga/fuga de J. B., de Torrente Ballester, una de las pocas novelas en castellano equiparables al Quijote. De hecho, a poco que uno lea por encima el Quijote, comprenderá que esa distinción entre libros y vida es completamente falsa, que los buenos libros están llenos de vida y también viceversa, hasta el punto de que Alonso Quijano decide llevar su biografía a la literatura y convertirse en un personaje de ficción de carne y hueso. Puesto que hoy día prácticamente nadie está interesado en leer el Quijote, ni libros de caballería ni de los otros, los héroes de nuestra época han decidido hacerse youtubers e influencers en lugar de caballeros andantes.Desde que cambiamos la cultura por el culturismo no hay ninguna necesidad de frecuentar bibliotecas; incluso podría ser contraproducente, como lo demuestra el auge de tantos líderes políticos que van engordando su currículum a base de títulos imaginarios -igual que don Quijote luchaba contra gigantes, demonios, magos y encantadores. Trump solía decir que se había graduado el primero de su clase en la prestigiosa Escuela Wharton, aunque luego se descubrió que sólo fue el primero en la asignatura de recreo, mientras varios amigos suyos afirman que está muy orgulloso de no haber leído un libro en su vida. En la solapa de su autobiografía, El camino del libertario (cuya autoría unos atribuyen a su perro y otros a Johann Sebastian Mastropiero), Milei incluyó un doctorado en Economía por la Universidad de California cuyo diploma sólo consta en su imaginación, debajo de la pelambre.Por su parte, el expediente académico de Ayuso oscila entre la literatura fantástica y la vergüenza ajena, con un nombramiento de Alumna Ilustre por la Universidad Complutense de Madrid, concedido vía pinganillo. Sin embargo, nadie puede negar que estos tres ejemplares han triunfado en la política no ya superando sus evidentes carencias intelectuales sino precisamente gracias a ellas. “Por lo general, leo historias sobre mí” confesaba Donald Trump en un alarde de modestia, cuando tendría serios problemas a la hora de descifrar un cuaderno de ortografía. La propia Ayuso echó una mano a sus futuros biógrafos al declarar que no descubrió que en Ecuador hablan español hasta que se bajó de un avión y lo comprobó in situ a los 22 años, demostrando que no le hacían falta estudios previos.Por eso, la visita de Ayuso a un colegio en Paracuellos del Jarama (sí, no dan puntada sin hilo) para estimular la comprensión lectora en los alumnos resulta un excelente contraejemplo de eso mismo. Es el equivalente a llevar a Alaska a una academia de canto o a Chuck Norris a un laboratorio de química. Fijarse bien, niñas y niños, hasta donde ha llegado esta señora sin más lecturas que la revista homónima ni otra experiencia laboral que traducir a un chucho. Se mire como se mire, el fin de la era Gutenberg y el fracaso general educativo son una excelente noticia para las nuevas generaciones de votantes que ya no tendrán que exprimirse los ojos ante la página impresa con la excusa de triunfar en la vida. Aparte del refuerzo económico en incentivar la educación y aclimatar las aulas con aire acondicionado, la Comunidad de Madrid va a invertir más de siete millones de euros en promocionar los toros. Lo dijo otro ilustre campeón cultural, Mariano Rajoy: “Cuanto peor, mejor para todos, y cuanto peor mejor para todos el suyo, beneficio político”.