Muchos pa�ses como Estados Unidos, Francia y el Reino Unido gastan ahora m�s en intereses de la deuda que en defensa.Los gobiernos del mundo han creado un monstruo de 2 billones de d�lares: un coste de servicio de la deuda que consume la recaudaci�n de impuestos y amenaza con desbordar a los l�deres electos.Actualmente se gasta m�s dinero en los intereses de la deuda p�blica que en defensa en Reino Unido, Francia y EEUU; lo mismo ocurre en m�s de una docena de estados del club de los 38 pa�ses ricos de la OCDE.Su problema radica en que los costos de endeudamiento han alcanzado su nivel m�s alto en casi dos d�cadas, justo cuando los gobiernos est�n contrayendo niveles de deuda r�cord.El total adeudado por la administraci�n de EEUU alcanz� la cifra r�cord de 40 billones de d�lares el mes pasado. Este a�o, se espera que los pa�ses de la OCDE se endeuden por un total de 18 billones de d�lares, otro m�ximo hist�rico. En 2025, la factura total del servicio de la deuda del grupo super� los 2 billones de d�lares, el equivalente al 3% del PIB.Se prev� que esa cifra aumente en los pr�ximos a�os debido a la venta masiva de bonos que ha disparado los rendimientos desde la crisis de la pandemia, disparando el coste de la deuda para los gobiernos de todo el mundo."Estas enormes deudas soberanas tienen que refinanciarse a tipos de inter�s cada vez mayores. Los inversores globales ya est�n empezando a preocuparse", afirma Mike Riddell, gestor de fondos de Fidelity International. El desplome veraniego del mercado global de bonos no ha hecho sino acentuar el repunte de los rendimientos posterior a la pandemia, provocado por las crisis inflacionarias, el aumento del endeudamiento p�blico y el fin de los programas de compra de bonos de los bancos centrales con su relajaci�n cuantitativa.El rendimiento medio de los bonos de referencia a 10 a�os de los pa�ses del G7 ha alcanzado el 4 % por primera vez desde 2008, ante la preocupaci�n por el impacto inflacionario de la guerra con Ir�n y el enorme volumen de deuda que buscan tanto el sector p�blico como el privado, especialmente las empresas tecnol�gicas. Algunos economistas argumentan que, en particular, la rentabilidad de los bonos estadounidenses est� aumentando debido a las mejores expectativas de crecimiento, lo que implica que los tipos de inter�s no tendr�n que ser tan bajos en el futuro para sostener la econom�a.Si se produjera un cambio radical en el crecimiento, ser�a una soluci�n milagrosa para muchos pa�ses, ya que aumentar�a la recaudaci�n fiscal, har�a m�s manejable la deuda y reducir�a la disyuntiva entre los costes de los intereses y otras �reas de gasto.Pero actualmente el panorama es muy diferente.Para las grandes econom�as endeudadas con bajo crecimiento, como Reino Unido y Francia, el coste de los intereses de la deuda ya ha obligado a replantear la gesti�n de las finanzas p�blicas. En el caso de Gran Breta�a, un fuerte aumento en la rentabilidad de los bonos contribuy� a la ca�da de la exprimera ministra Liz Truss en 2022, tras presentar un "minipresupuesto" de rebajas fiscales sin respaldo presupuestario. Pero la rentabilidad es todav�a mayor ahora: la factura por intereses de Reino Unido alcanza ya los 110.000 millones de libras anuales.Por su parte, Francia ha tenido tres primeros ministros desde las elecciones parlamentarias de 2024, en parte debido a las presiones fiscales derivadas del coste de la deuda.En ambos pa�ses, y en muchos otros del mundo, los pol�ticos se enfrentan a una decisi�n fundamental: subir los impuestos o reducir el tama�o del Estado para salir de la dif�cil situaci�n en la que se encuentran. La magnitud de los intereses de la deuda tambi�n dificulta enormemente que los pa�ses aumenten el gasto en prioridades estrat�gicas como la defensa nacional y la seguridad energ�tica."Si los intereses de la deuda fueran un ministerio, ser�a el segundo m�s grande de Whitehall despu�s de sanidad, m�s grande que defensa, el Ministerio del Interior y justicia juntos", declar� el lunes John Healey, el nuevo ministro de Hacienda brit�nico. "No hay nada progresista en que el gobierno gaste una libra de cada diez en intereses de la deuda", a�adi�.�Por qu� suben los rendimientos?Hasta la crisis financiera mundial de 2008, los tipos de inter�s eran relativamente altos en las principales econom�as, pero los niveles de deuda eran generalmente mucho m�s bajos. Tras la crisis, la deuda se dispar�, pero los tipos de inter�s se mantuvieron bajos gracias a las medidas de emergencia adoptadas por los bancos centrales y al escaso crecimiento econ�mico. Ahora, en cambio, los responsables pol�ticos se enfrentan a una combinaci�n poco envidiable: una deuda r�cord y altos costes de endeudamiento.Aunque los gobiernos a�n encuentran suficientes compradores para su deuda, los inversores exigen un precio m�s alto por su dinero. Las nuevas emisiones de bonos de los �ltimos meses en Reino Unido, EEUU y otros pa�ses han registrado los rendimientos m�s altos en casi dos d�cadas para la deuda a largo plazo.Este cambio se ha acelerado por las modificaciones en los sistemas de pensiones de algunos pa�ses, que han provocado que los compradores tradicionales a largo plazo se retiren y sean sustituidos por hedge funds de alto riesgo capaces de exigir mayores rendimientos."La era del dinero f�cil ha terminado definitivamente. El mercado de bonos busca ahora disciplina", afirma Kim Crawford, gestora global de renta fija en JPMorgan Asset Management.La naturaleza de los mercados de deuda p�blica, en los que los gobiernos se financian con deuda que se amortiza en plazos muy diversos, algunos con vencimientos d�cadas despu�s, implica que la transmisi�n de mayores costes de endeudamiento a mayores costes de inter�s se produce gradualmente con el tiempo.Pero la tendencia parece clara. La Oficina de Presupuesto del Congreso de EEUU estima que los costes de la deuda del pa�s se duplicar�n en la pr�xima d�cada y, de mantenerse la trayectoria actual, superar�n el gasto en Seguridad Social despu�s de 2047. La carga para otros pa�ses —a los que normalmente les resulta m�s dif�cil que a EEUU convencer a los inversores de que compren sus bonos en condiciones favorables— probablemente ser� a�n mayor.Las causas de los problemas de las finanzas p�blicas vienen de lejos. Incluyen un aumento del gasto para combatir la recesi�n provocada por la pandemia y las crisis energ�ticas, as� como desaf�os fiscales acumulados desde que la crisis financiera frenara las tasas de crecimientoLa deuda p�blica mundial alcanz� el 94% del PIB mundial el a�o pasado, un aumento de m�s de 10 puntos porcentuales con respecto al a�o anterior a la pandemia. El FMI ahora cree que alcanzar� el 100% para finales de esta d�cada.La venta masiva de bonos de este verano ha agravado el problema. Las presiones inflacionarias avivadas por la guerra con Ir�n, inicialmente en los precios de la energ�a, han obligado a los bancos centrales a inclinarse por las subidas de tipos. El Banco Central Europeo subi� los tipos en junio por primera vez desde 2023, y se espera que lo haga de nuevo esta semana. Adem�s, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha comenzado a preparar una subida este mismo mes.Algunos inversores argumentan que la incertidumbre sobre la inflaci�n est� alimentando los tipos a largo plazo, ya que el mercado exige m�s para prestar a los gobiernos a largo plazo. Otros opinan que los mayores rendimientos reflejan m�s bien la preocupaci�n por el creciente volumen de deuda, tanto de los gobiernos como, cada vez m�s, del sector empresarial.El stock de deuda combinada p�blica y corporativa a nivel mundial se acerca a los 300 billones de d�lares, seg�n el think-tank Instituto de Finanzas Internacionales.La preocupaci�n por la capacidad de los mercados para financiar semejante volumen de deuda se suma a la inquietud de los inversores ante la reticencia de los gobiernos desarrollados a controlar el endeudamiento. Se prev� que el d�ficit fiscal estadounidense se mantenga por encima del 7% del PIB hasta la d�cada de 2030, seg�n el FMI, a pesar del crecimiento relativamente estable del pa�s y un �ndice de desempleo de tan solo el 4,1% en la actualidad.Seg�n argumentan algunos inversores, la volatilidad pol�tica ya se ha traducido en una factura de intereses por deuda m�s alta de lo que habr�a sido en otro contexto, en lo que se ha venido a denominar la "prima de la incompetencia". En Europa, la fragilidad pol�tica registrada desde 2022 ha sumado 100.000 millones de euros a la factura de intereses de Reino Unido, Italia, Francia, Espa�a y B�lgica, seg�n la aseguradora Allianz. Parte del repunte de las rentabilidades de este a�o podr�a responder a que los inversores est�n exigiendo una compensaci�n por las turbulencias pol�ticas que se avecinan.Otro factor que ha inquietado al mercado de bonos este a�o han sido los acontecimientos en Jap�n, durante mucho tiempo un pilar fundamental para contener los costes de endeudamiento globales gracias a su r�gimen de tipos de inter�s negativos y su voraz demanda de activos extranjeros.Ahora, el banco central del pa�s est� subiendo los tipos de inter�s justo cuando la primera ministra Sanae Takaichi promueve abiertamente el gasto p�blico expansivo.�Un c�rculo vicioso?Una de las mayores preocupaciones de los inversores es que algunos pa�ses se est�n acercando a un c�rculo vicioso en el que el aumento de los costes de la deuda empeora a�n m�s las perspectivas fiscales.En este escenario de "c�rculo vicioso", la magnitud de los intereses que un gobierno debe pagar socava la salud de sus finanzas y aumenta su deuda, lo que lleva a los inversores a buscar mayores rendimientos que, a su vez, incrementan a�n m�s el coste de los intereses de la deuda.A menos que una bajada de los tipos de inter�s o un fuerte crecimiento econ�mico rescaten las finanzas p�blicas, las �nicas alternativas son aumentar la recaudaci�n fiscal o recortar el gasto.Sin embargo, a los mercados les preocupa cada vez m�s que, en muchos casos, los recortes dif�ciles sean pol�ticamente inviables, ya sea la cuesti�n de controlar el gasto en bienestar social en Reino Unido o de reducir el gasto p�blico total en Estados Unidos. De hecho, el presidente Donald Trump quiere aumentar el presupuesto de defensa estadounidense a 1,5 billones de d�lares, el mayor incremento desde la Segunda Guerra Mundial.Los pol�ticos "no quieren tomar estas decisiones dif�ciles porque saben que, si lo hacen, ser�n penalizados en las pr�ximas elecciones", afirma Neil Mehta, gestor de cartera de RBC BlueBay Asset Management. "No s� c�mo se resolver� esto".En Estados Unidos, la perspectiva de un poder dividido en Washington tras las elecciones de mitad de mandato de noviembre, con los dem�cratas confiados en recuperar al menos la C�mara de Representantes, podr�a dificultar a�n m�s el control del d�ficit, a pesar del compromiso declarado del gobierno con la prudencia fiscal.En una entrevista con CNBC en agosto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, declar� que hab�a una "muy alta probabilidad" de que el gobierno hubiera superado su l�mite m�ximo de d�ficit y se�al� los esfuerzos para ahorrar dinero, como la lucha contra el fraude.La ansiedad en torno al endeudamiento estadounidense se est� ampliando a los mercados globales e infectando a otros pa�ses soberanos considerados fr�giles, entre ellos otros "infractores reincidentes" como Gran Breta�a, Italia y Francia, opina David Rees, jefe de econom�a de la gestora de activos Schroders. Algunos inversores han apodado este a�o a este tr�o como los "Bifs" (por sus elevados niveles de deuda y su vulnerabilidad ante la crisis energ�tica).Aunque el estatus del d�lar como principal activo de reserva mundial obliga a muchos inversores a comprar bonos del Tesoro, los ministros de finanzas de otros pa�ses podr�an tener que esforzarse m�s que EEUU para sanear sus finanzas p�blicas.Una prueba clave para Reino Unido llegar� el pr�ximo mes con el primer presupuesto desde que Andy Burnham asumi� el cargo de primer ministro en julio.El aumento de los costes de la deuda, incluyendo los derivados del elevado volumen de bonos vinculados a la inflaci�n del Reino Unido, est� consumiendo recursos en un momento en que el gobierno se enfrenta a la presi�n de mejorar los servicios p�blicos y financiar las promesas de aumentar el gasto en defensa.Esto ha desatado especulaciones sobre la necesidad de m�s subidas de impuestos, adem�s de los presupuestos de gran recaudaci�n de ingresos previstos para 2024 y 2025.Francia se enfrenta a una presi�n similar en los mercados de financiaci�n, lo que ha elevado la diferencia entre sus costes de endeudamiento a 10 a�os y los de la deuda ultra segura alemana —un indicador clave de la preocupaci�n por las finanzas de Par�s— a cerca de 0,9 puntos porcentuales, cerca de su nivel m�s alto desde la crisis de la deuda de la eurozona.Algunos bancos de Wall Street han revisado a la baja sus previsiones para las finanzas p�blicas de Par�s. Morgan Stanley ahora calcula que el d�ficit fiscal del pa�s podr�a alcanzar el 5,4% del PIB este a�o, muy por encima del objetivo del gobierno del 5%. "Un factor clave que eleva el d�ficit es el fuerte aumento del pago de intereses", se�alaron sus analistas.Tomar medidas decisivas para controlar el endeudamiento sigue siendo dif�cil en un contexto de crecimiento moderado y ante el desaf�o que supone la ultraderechista Agrupaci�n Nacional en las elecciones presidenciales de abril de 2027. Las oficinas de gesti�n de deuda en Reino Unido, la UE y otros pa�ses han respondido al aumento de los tipos de inter�s a largo plazo emitiendo m�s bonos a corto plazo, que suelen tener rendimientos m�s bajos y, por lo tanto, resultan menos costosos para los contribuyentes.EEUU ha seguido esta estrategia y tambi�n ha anunciado planes para aumentar la recompra de deuda a largo plazo.Los bancos centrales tambi�n est�n bajo presi�n para actuar. Trump ha pedido a la Reserva Federal que reduzca los tipos de inter�s para ayudar a paliar la deuda nacional. Algunos argumentan que la econom�a global ha entrado en un nuevo periodo de "dominio fiscal", en el que las autoridades monetarias se ven presionadas a mantener los tipos bajos para compensar una pol�tica presupuestaria expansiva.El Banco de Inglaterra sigue vendiendo bonos a trav�s de su programa de "ajuste cuantitativo" para reducir su balance, lo que ejerce presi�n al alza sobre los costes de endeudamiento. Por su parte, el Banco de Jap�n, que ha seguido comprando activos, ha reducido el volumen de sus compras, pero planea detener esta reducci�n el pr�ximo a�o y estabilizar la situaci�n.Liberarse�C�mo escapan los pa�ses de la jaula de la deuda? Una opci�n es la llamada represi�n financiera, medidas que obligan a las instituciones nacionales a comprar m�s deuda p�blica para impulsar la demanda y reducir los rendimientos.Un resultado m�s positivo ser�a un aumento significativo de la productividad, impulsado por la revoluci�n de la IA, que a su vez har�a mucho m�s f�cil de gestionar la carga de la deuda p�blica.Algunos se muestran esc�pticos ante la idea de que el impulso al crecimiento rescate a los pa�ses ricos de sus problemas presupuestarios.Para pa�ses como Reino Unido y Francia, a los que denomina "casos perdidos", Mehta, de RBC BlueBay, asegura que "Los problemas de crecimiento son m�s estructurales. No veo que sea una soluci�n inmediata. Es necesario recortar el gasto".La historia sugiere que los gobiernos acabar�n haci�ndolo. En un informe de 2013 que analizaba la experiencia de 55 pa�ses durante hasta dos siglos, los economistas del FMI observaron que "el aumento del coste del endeudamiento soberano lleva a las autoridades a endurecer la pol�tica fiscal". Otra posible v�a es la que sigui� Canad� en la d�cada de 1990, cuando el gobierno respondi� a un enorme d�ficit con recortes de gasto."Si se les prepara bien, la gente lo entender�. No le volver�n a votar a menos que sientan que el sacrificio que se les pide va a tener �xito", declar� a Financial Times Paul Martin, ministro de Finanzas en aquel entonces.En Reino Unido, algunos inversores creen que las subidas de impuestos son una mejor manera de cerrar el d�ficit de ingresos, siempre que el gobierno pueda evitar medidas que alimenten la inflaci�n. Pero en muchos pa�ses, recortar a�n m�s el gasto o imponer m�s impuestos a los hogares y las empresas que ya luchan contra otro fuerte aumento del coste de la vida tendr� un enorme coste pol�tico."El problema es que los mercados no perciben la voluntad pol�tica para que funcione y para controlar la deuda. Si no se controla, la situaci�n empeorar� cada vez m�s e inevitablemente acabar� en una crisis", afirma Tatjana Greil-Castro, directora global de inversiones de Muzinich.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.