Una de las mejores maneras de proteger a los hijos es hacer testamento. Pero, a la hora de redactarlo, surgen preguntas: ¿Lo justo es legarles por igual, o hay que hacerlo en base a sus circunstancias vitales? Mientras que hay padres que tienen claro que la respuesta es repartir equitativamente, otros dudan. Un dilema que hace que, según el abogado especialista en sucesiones Ramón Casanova, “entre un 20% y un 25% de mis clientes opten por repartir la herencia de forma desigual”.Detrás de esta decisión hay varias razones: “La principal es el deseo de proteger a los hijos cuando no estés”. Sin embargo, estas buenas intenciones pueden causar muchos disgustos. Este abogado nunca olvidará uno de sus primeros asuntos: “Un señor que llevaba dos años en depresión porque su madre había dejado a su hermana todos sus bienes –entre ellos, dos pisos– y a él, solo la legítima”. El cliente “lo estaba pasando fatal. Consideraba que su hermana era ‘una pieza’: no tenía trabajo ni familia, salía mucho... mientras que él tenía una vida ordenada. No entendía nada. Le expliqué que su madre sufría por su hermana y la quiso proteger dándole una vivienda y una renta, pero él se preguntaba si su madre no lo quería”, cuenta Casanova.“Muchos padres consideran un deber proteger a ese hijo o hija cuando no estén y a veces reparten de forma desigual, dándole más al que tiene menos”, corrobora Albert Domingo, miembro de la Junta Directiva del Colegio Notarial de Catalunya. Pero esta decisión –totalmente legal siempre que se respete la legítima de los otros hermanos–, no suele ser bien recibida. “Puede suceder que el que tiene mucho es porque ha trabajado duro y el otro ha vivido del cuento”, dice Domingo. Para Domingo, “no es lo mismo un hijo que ha tenido mala suerte en la vida o una enfermedad seria, que otro que se ha dedicado a no hacer nada. Pero un testamento es un traje a medida en base a las necesidades de cada uno y se ha de respetar la voluntad del testador”.Hacer testamento permite que la persona ejerza su libertad para ordenar su sucesión dentro de los límites legales PexelsA veces esta voluntad se manifiesta en vida. En la familia de Luisa siempre se había dicho que los cinco hermanos eran iguales y “entendíamos que mis padres iban a repartir por igual”, recuerda esta barcelonesa que prefiere no facilitar su apellido. Sin embargo, cuando su madre enviudó anunció que la casa de su propiedad, ubicada en la zona alta, se la iba a dejar a su hija mediana. “Quería que fuera para ella porque era madre soltera, mientras que los otros ya teníamos nuestras casas y parejas”. El resto del patrimonio se dividió entre los cuatro hermanos restantes. No hubo disgustos: “Todos lo entendimos. Además, mi hermana era quien más cuidaba de mi madre”.Alrededor de un 20%-25% de quienes hacen testamento optan por un reparto desigual de la herenciaOcuparse más de los padres es, como ratifica Albert Domingo, otra de las razones habituales para favorecer a un hijo. “Mientras que desentenderse puede incluso provocar la desheredación”, dice el notario. Si la ley catalana ya permite desheredar a un hijo por una causa muy grave (“si has pegado, insultado e, incluso, si has matado a tu padre o a tu madre”), a estos poderosos motivos se ha añadido la falta de relación entre el legitimario y el causante. Pero, como indica Domingo “es difícil de demostrar; los tribunales están llenos de recursos de hijos desheredados”.Ramón Casanova apunta una tercera razón para no repartir por igual: que un hijo tenga una posición económica boyante. Una decisión que, en su opinión, no es garantía de justicia. “Recuerdo un caso en el que había tres hijas y una de ellas estaba casada con un multimillonario. Sus padres legaron todo, ¡y había mucho!, a las otras dos. A los cinco años esa chica tuvo un divorcio muy malo y hoy, a diferencia de sus hermanas, vive modestamente”. Los padres pensaron que actuaban con justicia pero lo que se consiguió “es acabar desfavoreciendo a una hija y crear mucha tensión. Mi experiencia me dice que beneficiar mucho a unos en perjuicio de otros, en función de como les vayan las cosas, no es una buena idea, porque el dinero va y viene”, analiza.La preservación del patrimonio es otro motivo para una herencia desigual. Explica la histórica figura del hereu : ese vástago –el varón mayor– al que se nombraba heredero universal para preservar indivisas las posesiones. Hoy las cosas han cambiado pero no la preocupación por mantener las propiedades. Especialmente las que tienen valor sentimental. Es lo que le ocurre a María, otra barcelonesa madre de familia numerosa: “Soy afortunada y tengo varias cosas, pero precisamente por ello, sé que si les dejo a todos por igual se venderá todo por igual… Mi idea es dejar lo que se pueda vender con más facilidad a los hijos que tengan más necesidades y la casa de veraneo, dejarla a los que tienen menos necesidades, porque mi ilusión sería que permaneciera en la familia”. Lo que le incomoda de este plan es que esta propiedad vale más que el resto: “Quiero estipular que los que la hereden, en caso de venta, compensen económicamente a los otros”.Otro factor para no repartir por igual es la antipatía o desconfianza hacia los consortes de los hijos. “Recuerdo una madre que desheredó a su hija, que la había cuidado toda la vida, porque tenía un novio paquistaní”, cuenta Ramón Casanova. El abogado señala otro motivo típico para una herencia desigual: “Cuando un hijo trabaja en la empresa familiar es normal que se le deje más e, incluso, que se le deje la empresa –o una mayoría en la sociedad–, porque probablemente sus hermanos vivirán gracias a lo que él trabaje”.Ante la duda, lo que aconsejan ambos profesionales es repartir equitativamente. “Si sabes que todos cobran exactamente igual, tendrán que entenderse”, razona Albert Domingo. “La mejor manera que conozco para dejar equilibrada una herencia es que haya un albacea que haga valorar los bienes y los reparta”, dice Ramón Casanova. Asegura que hay fórmulas para proteger a los hijos más débiles sin ser injustos, como nombrar a un administrador o establecer un fideicomiso.Pero los humanos somos seres complicados y legar un patrimonio (grande o pequeño), es tarea compleja. Como señala el filósofo Gregorio Luri, “las herencias son una de las situaciones más delicadas de la vida de una persona. ¿Cuántas familias riñen de una manera cruel porque consideran que no han recibido lo que les corresponde?”. Ante el dilema de si repartir por igual es repartir con justicia, el también ensayista y pedagogo contesta: “¿Qué es la justicia, si no darle a cada cual lo que le corresponde?”. Y el criterio para establecerlo, añade, es de los padres: “Que esperemos que estén bien informados, porque no todas las situaciones son iguales”. Luri alerta que, si no se tienen en cuenta estas diferencias, una distribución equitativa de la herencia puede ser injusta.