Elegir a los herederos y repartir los bienes no siempre basta para dejar una sucesión bien organizada. Cuando el testamento incluye instrucciones que deben ejecutarse, bienes que requieren administración o una distribución potencialmente conflictiva, también importa quién se encargará de convertir la voluntad escrita del fallecido en decisiones concretas.En Catalunya, el testador puede nombrar uno o varios albaceas —marmessors, en la terminología jurídica catalana—, con funciones generales o limitadas a un encargo específico. La ley no exige que sean abogados: puede asumir el cargo cualquier persona con capacidad para obligarse, incluidos un heredero, un legatario u otro beneficiario de la sucesión. estamento, además de atribuir bienes, se puede nombrar a una persona para que ejecute alguna disposición concreta del testador”, explica Josep Ferrer i Riba, catedrático de Derecho Civil y director de la Comisión de Codificación de Catalunya. “El albacea sirve para cumplir encargos que no consisten simplemente en dejar bienes a una persona determinada”.La cuestión práctica, por tanto, no es solo si se nombra albacea, sino quién puede ejercer el cargo sin convertirse en una nueva fuente de retrasos, costes o enfrentamientos familiares.La persona respetada de la familia ya no siempre es suficienteDurante décadas, la elección solía recaer en un familiar cercano y respetado. “Antes, el albacea era el hombre bueno de la familia: el tío, el hermano mayor, el más sensato o aquel a quien todo el mundo iba a pedir consejo”, recuerda Meritxell Gabarró, directora de Gabarró Advocats Herències. “Funcionaba porque representaba una figura respetada”.La confianza familiar puede no bastar cuando la herencia exige conocimientos jurídicos, gestión fiscal y capacidad para mediar entre los beneficiarios. CedidaSu diagnóstico es que este modelo puede fallar cuando la relación entre los beneficiarios es tensa o la herencia exige tomar decisiones técnicas. “Las circunstancias sociales de cómo nos relacionamos están cambiando. Hoy las herencias son muy complicadas, la fiscalidad lo acaba de complicar y la gente está más enfadada que antes”, sostiene.Gabarró relata que recibe a familiares que aceptaron el nombramiento sin prever su alcance: “Me dicen: ‘Si lo llego a saber, no acepto el cargo. Esto no se puede aguantar, acabaré dejando de tener relación con mis sobrinos, me llaman, se enfadan conmigo y no sé qué tengo que hacer’”.La elección de un familiar continúa siendo legal y puede funcionar cuando el encargo está claramente delimitado, existe acuerdo entre los interesados y la persona dispone de tiempo y capacidad para gestionarlo. Pero la confianza personal no sustituye necesariamente el conocimiento sucesorio, fiscal y documental que puede requerir una herencia compleja.Primero hay que definir qué tendrá que hacerNo todos los albaceas reciben las mismas facultades. El albacea particular puede limitarse a cumplir una instrucción concreta. Ferrer cita como ejemplos “determinadas disposiciones personales, la forma de ser enterrado o el destino de ciertos bienes”. “No todo en un testamento consiste en atribuir bienes: también puede haber encargos o finalidades que alguien tiene que ejecutar”, precisa.El albacea universal, en cambio, puede asumir la administración de la herencia y, dependiendo de lo dispuesto por el testador, vender bienes, cobrar créditos, pagar deudas, impuestos, legítimas y legados, o efectuar la partición si no existe contador-partidor. Debe, además, formar inventario y rendir cuentas a los herederos o beneficiarios. cultades explican por qué el nombramiento no debería incorporarse al testamento como una cláusula genérica. Conviene concretar el tipo de albaceazgo, los encargos, las facultades para disponer de bienes, los plazos, la retribución y, cuando resulte oportuno, una persona sustituta.“Cuando hago testamentos, me imagino que ya estoy en el momento de la herencia. Me planteo los problemas y conflictos que me puedo encontrar”, señala Gabarró. “Yo no pretendo mandar más que nadie. Pretendo ejecutar y materializar lo que el testador quería”.La abogada defiende que conocer las razones que explican cada cláusula facilita posteriormente su aplicación. “Cuando me nombran albacea en testamentos que he preparado yo, conozco lo que quieren, la filosofía y por qué lo estamos poniendo de aquella manera. Si algo no está previsto, aplico la filosofía de lo que el testador quería”.El reloj fiscal también cuentaLa ejecución de una herencia está sometida a plazos que no se detienen aunque los beneficiarios discrepen. En Catalunya, el impuesto sobre sucesiones debe presentarse, con carácter general, durante los seis meses posteriores al fallecimiento. La prórroga por otros seis meses debe solicitarse dentro de los cinco primeros y comporta el pago de intereses de demora por el periodo ampliado. e heredan terrenos urbanos y resulta aplicable el impuesto municipal sobre el incremento de valor de los terrenos —la llamada plusvalía municipal—, el plazo legal también es de seis meses, prorrogable hasta un año a solicitud del obligado tributario. ea universal puede estar facultado para pagar las deudas, las cargas y los impuestos generados por la sucesión. Esto no elimina las obligaciones tributarias de los beneficiarios, pero puede ayudar a coordinar inventarios, valoraciones, liquidez y pagos dentro del calendario legal.Los plazos para liquidar los impuestos de una herencia obligan a coordinar con rapidez la documentación, las valoraciones y el reparto de los bienes. Getty Images“Un albacea profesional sabe qué se encontrará, o puede intuir los problemas que pueden aparecer en el futuro, el día de la herencia”, afirma Gabarró. A su juicio, “el albaceazgo no puede ejercerlo cualquiera; para ir bien, debería ser un profesional que entienda de materia sucesoria y esté acostumbrado a hacer esto”.Imparcialidad, conocimiento y capacidad para soportar el conflictoAdemás de conocimientos técnicos, Gabarró considera esencial que la persona elegida pueda mantener su posición cuando aparezcan discrepancias. “El albacea tiene que ser una persona con convicción, con carácter y con conocimiento suficiente. Y debe ser imparcial”.Esa distancia puede resultar difícil para un hermano, un tío o un hijo que, además de ejecutar el testamento, forma parte de las relaciones familiares afectadas. “A un padre o a una madre le duele que un hijo le diga que no le gusta el reparto. A mí no me duele de la misma manera porque no soy su madre ni su padre”, explica la abogada para subrayar la ausencia de implicación afectiva directa.Aunque jurídicamente el albacea debe ejecutar el encargo, no pactar un reparto distinto, la gestión cotidiana puede requerir conversaciones con herederos, notarios, entidades financieras y asesores. “El albacea técnicamente no negocia: materializa y ejecuta el encargo que le han hecho. Pero cuando hay uno que se encabrita, lo que haces es negociar. ¿Y qué hace un abogado? Negociar”, resume Gabarró.La intervención profesional no garantiza que desaparezca el conflicto ni impide que una decisión sea impugnada. Su ventaja potencial reside en que la persona encargada conoce los límites de sus facultades, puede documentar las actuaciones y no depende emocionalmente de la aceptación de cada beneficiario.¿Cuánto cuesta nombrar un albacea?El cargo no es necesariamente gratuito. Según el Código civil de Catalunya, si el testador no fija otra remuneración ni establece expresamente la gratuidad, el albacea universal tiene derecho al 5% del activo hereditario líquido. El albacea particular que actúa como contador-partidor tiene derecho al 2% del valor líquido o de los bienes repartidos.Cuando el cargo se ejerce profesionalmente, los honorarios por los servicios prestados se descuentan de ese porcentaje, en lugar de añadirse automáticamente. Los gastos judiciales y extrajudiciales derivados de la actuación corren a cargo de la herencia. motivo, la cláusula de retribución merece una revisión expresa al hacer testamento. Nombrar a un familiar no significa necesariamente que la gestión vaya a resultar gratuita: puede corresponderle la retribución legal y, si necesita contratar asesoramiento externo, la herencia deberá afrontar también esos gastos.“Si pones un albacea que no es experto y sabes que necesitará asesoramiento, el albaceazgo puede salir muy caro”, advierte Gabarró. Su argumento a favor de un abogado especializado es que “quien hace de albacea ya conoce la materia” y puede evitar duplicidades. El coste final, sin embargo, dependerá de lo dispuesto en el testamento, del alcance del encargo y de los servicios efectivamente necesarios.Cinco preguntas antes de decidirLa elección puede abordarse con cinco preguntas prácticas: qué encargos concretos tendrá que cumplir el albacea; si necesitará administrar o vender bienes; si existen tensiones previsibles entre los beneficiarios; si la persona designada conoce las obligaciones civiles y fiscales; y qué remuneración, plazo y mecanismo de sustitución quedarán escritos en el testamento.También conviene hablar previamente con la persona elegida. El cargo es voluntario, pero, una vez aceptado —incluso de forma tácita—, el albacea no puede abandonarlo sin una causa justa apreciada por un notario o por el letrado de la Administración de Justicia. La ley permite nombrar sustitutos para evitar que el encargo quede sin responsable. e, por tanto, una respuesta válida para todas las familias. Un allegado puede ser adecuado para una tarea sencilla y bien definida. Cuando hay patrimonios difíciles de administrar, instrucciones extensas, intereses contrapuestos o riesgo de bloqueo, la cualificación y la independencia adquieren más peso.“La clave no es solo nombrar albacea: es nombrar a alguien que sepa hacerlo”, concluye Gabarró. El objetivo no es desplazar a los herederos, sino lograr que la voluntad del testador pueda cumplirse con el menor margen posible para la incertidumbre.
¿Familiar de confianza o profesional? La decisión sobre el albacea que puede evitar problemas en una herencia
La complejidad del patrimonio, los plazos fiscales y el riesgo de conflicto familiar son claves para decidir quién debe ejecutar la voluntad del testador.







