Cr�nicas de PaganiniEn esta pulper�a se come su especialidad, el pulpo, que preparan como mandan los c�nones. Hay mariscos y cosas caras pero tambi�n otras opciones igualmente satisfactorias y a buen precio. Las descart�. Claro, nos invitaba el padre de una amigaActualizado Viernes,

septiembre

00:14Soy consciente -ya ven lo causado por los escritos de Ana Iris Sim�n y de Esther Mucientes- de que lo de los ni�os en restaurantes es siempre un tema controvertido. A m� no me molestan; seguramente porque los que conozco son buenos comilones y tranquilos. Por otro lado, ni a Cate ni a m� nos dejaron en casa cuando nuestros padres iban a cenar por ah�. Ella siempre se acuerda de los capones que la madre le daba para que no emergiese de debajo de la mesa, y yo me lo pasaba tan bien con los mayores que jam�s me perd� una salida. (De hecho, me encantaba El Amparo).Javi y Bea, los sobrinos de Cate, son unos ni�os con los que es divertid�simo salir. Lo pensaba mientras [nos pele�bamos] por ver qui�n com�a m�s percebes en Pulper�a Casa Lampazas (N��ez de Balboa, 105), adonde fui a despedir agosto. Nos invit� el padre de Cate, que ya llevaba un par de d�as de rodr�guez en la ciudad tras pasar el est�o en Mallorca.Supe que hab�an llegado antes que yo porque, al bajar las escaleras al sal�n en el que nos hab�an dado la mesa, fui precedida por dos platos de jam�n (34 euros) de gran solemnisdad. Lo ponen con uno de esos panes gallegos que est�n francamente buenos. Tambi�n probamos la ensaladilla (19 euros). Estaba buena, pero no fue lo que m�s me gust�: para mi gusto, estaba demasiado compacta. Despu�s pedimos almejas de la r�a gallega a la marinera (35 euros). Y, por supuesto, hubo que pedir pulpo a feira (34,80 euros), que -seg�n cuentan- "preparan en un caldeiro de cobre del que lo saca un maestro pulpeiro con 25 a�os de experiencia. Esto es un pel�n ancho para que el trozo de tent�culo nos llene la boca, junto a una lasquita de cachelo, que es como llaman all� a las patatas cocidas.Arcadi no s� qu� pensar� de la elecci�n: �l, como Maril�, dej� de comer pulpo tras leer Otras mentes. El pulpo, el mar y los or�genes profundos de la consciencia. Yo tambi�n lo le�, pero decid� seguir comi�ndolo. Salvo cuando me di el golpe en la cabeza, que hasta renunci� a una angula que me llev� el t�o Javier al hospital. De lo que se come se cr�a. �De d�nde creen que salgo tan simp�tica y risue�a? Los pulpos son bromistas y muy simp�ticos.De segundo, como estamos acabando la temporada del bonito, ped� una ventresca a la plancha (35 euros cada plato), que es lo m�s delicado que he comido en mucho tiempo. (La de at�n es mucho m�s contundente). El resto de los comensales pidieron bonito en diferentes preparaciones, salvo Bea, que se atiz� ella solita un solomillo a la brasa con patatas. Javi por su parte me parece que se lo tom� encebollado. De postre hubi�ramos tomado filloas, pero no ten�an.Me hubiera gustado saber cu�nto para cumplir con mi deber para con ustedes, pero las tres o cuatro botellas de tinto —los ni�os, de momento, no ayudan con esto— me impidieron dirigir la mirada a la cuenta que pag� el padre de Cate. Y luego a ver el partido del Madrid y los goles de Bellingham. Yo me sent�a hincha bollingham.