I. Asenjo
Actualizado a las 15:42h.
Hacer un 'simpa' es, en el lenguaje coloquial de la hostelería española, irse de un bar o restaurante sin pagar la cuenta. Y aunque muchos lo asocian a pequeñas cantidades, la práctica puede escalar a cifras muy elevadas y, cuando hay indicios de que nunca existió intención de pagar, derivar en un delito de estafa.
En este contexto, el restaurante Tropicaña, en Orro (Culleredo, La Coruña), ha vivido lo que su propietaria, Carol Sao Luis, califica como el 'simpa del siglo' en los medios gallegos: una fiesta de cumpleaños infantil con más de 80 invitados y una factura impagada de unos 7.000 euros. Poca broma.
El 'simpa' se apoya en la picaresca: excusas para ganar tiempo ('voy a hacer una transferencia', 'ahora no tengo efectivo'), salidas coordinadas del local, o incluso el uso de identidades o datos falsos en reservas. En los últimos meses han proliferado variantes más sofisticadas, como falsificar recibos bancarios con inteligencia artificial para simular que el pago se realizó. Jurídicamente, la línea entre impago y estafa depende de la intención: si desde el principio se finge solvencia y se consume sin voluntad de pagar, los tribunales lo encajan como fraude.








