La segregación socioeconómica genera desigualdades en el acceso a la educación y repercute en las condiciones laborales de los docentes
Está a punto de comenzar un nuevo curso escolar con la misma conflictividad con la que terminó el anterior. Después de años de recortes por las políticas de austeridad aplicadas tras la crisis de 2008, los recursos no han crecido al ritmo de las necesidades educativas, y el malestar acumulado entre los 806.000 docentes españoles cristaliza ahora con movilizaciones y convocatorias de huelga. El sistema educativo se encuentra en una situación límite.
Más de 60.000 profesores de la Comunidad de Madrid están llamados a una inédita huelga indefinida a partir del 14 de octubre para frenar la privatización y el deterioro de la calidad de la enseñanza pública. Los convocantes reaccionan ante el creciente peso del sector privado, que ya escolariza a 143.000 alumnos, frente a los 163.000 de la pública. En Cataluña, el curso arrancará con un pulso entre Ustec, el sindicato mayoritario, y el Departamento de Educación. En la Comunidad Valenciana, los profesores desconvocaron en junio la larga huelga que habían mantenido durante 23 días, pero rechazaron la propuesta de acuerdo de la Generalitat y anunciaron más protestas a partir de septiembre. Hay además amenazas de paros y movilizaciones en Cantabria, Baleares y Castilla-La Mancha.















