0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl curso escolar 2026-2027 empezará en Catalunya el próximo día 8 de septiembre con huelga del personal educativo, al igual que terminó el anterior, tras acumular 23 jornadas de paro. Esta es una pésima noticia para un país que viene encadenando malos resultados en los informes PISA, por debajo de los promedios españoles y occidentales. En el último, que se conocerá también el 8 de septiembre, Catalunya ha sido excluida por incumplir las condiciones exigidas por la OCDE a los países analizados.El inicio de curso con huelga es una pésima noticia para los estudiantes, que se ven privados de un proceso educativo estable. Lo es también para el Govern, incapaz hasta la fecha de encauzar esta cuestión, que debe estar en lo más alto de su tabla de prioridades. Y lo es para el profesorado, que por un lado reclama ambiciosas reformas estructurales que permitan poner al día el sistema educativo y, por otro, impide su regular funcionamiento. Esta realidad, lesiva para el conjunto del país, debería dejar paso cuanto antes a otra marcada por el pacto, la normalización y la búsqueda de la excelencia de la educación catalana.Por desgracia, las posiciones de las partes en conflicto siguen alejadas. Desde el sindicato Ustec, mayoritario en el sector, se expresa el descontento del colectivo anunciando no solo un arranque de curso conflictivo, sino todo un primer trimestre convulso. Por su parte, la Generalitat recuerda que los presupuestos de Educació presentados en febrero suponían alrededor de un 25% más que las últimas cuentas aprobadas, en el 2023; y que el Govern firmó también en mayo un pacto educativo que comportaba la movilización de unos 2.700 millones en el transcurso de los próximos cuatro años. Pero entre ambos quedan atrapados 1,6 millones de alumnos inscritos en el sistema educativo catalán, en los tramos de infantil, primaria o secundaria, que ahora van a sufrir los efectos de este desencuentro.El sistema educativo catalán afronta el nuevo curso como cerró el anterior: con parosLas reivindicaciones del sector educativo son conocidas y podrían resumirse, de modo incompleto, como sigue: más docentes por centro y menos alumnos por clase, una escuela inclusiva dotada con los recursos necesarios para atender las necesidades de una sociedad cambiante y más diversa, y un aumento salarial en el sector que, a tenor de sus reclamaciones, sería posible destinando un 6% del PIB a educación (ahora es menos del 4%, por debajo de la media española y europea). Dicho esto, hay que pedirles sensatez y que no tensen la cuerda en exceso. En anteriores negociaciones se les ofrecieron cantidades nada desdeñables, que los sindicatos aceptaron y la asamblea rechazó.Las reivindicaciones de los educadores vienen de lejos. Se manifestaron ya, también sin resultados plenamente satisfactorios, ante administraciones de la Generalitat previas a la que ahora encabeza el socialista Salvador Illa. Pero la dimensión que adquirieron el curso pasado, así como la movilización del colectivo profesional, convirtieron en muy previsible un inicio de curso como el que encaramos ahora. Añadiremos, a este respecto, que la última reunión entre representantes de la Conselleria d’Educació y representantes sindicales se produjo hace ya mes y medio, el 13 de julio, según denuncian estos, quejosos por no haber sido convocados de nuevo. Tan larga interrupción de los contactos no se compadece con la urgencia que ambas partes dicen atribuir a la resolución del conflicto.Visto el modo en que se desarrolló el curso pasado y el inicio que se anuncia para el próximo, hay motivos más que sobrados para la preocupación colectiva. Las partes se encastillan en posiciones muy alejadas. Sin embargo, no queda otra solución, si en algo se aprecia la suerte de los estudiantes y la buena marcha del país, que acercar esas posiciones distantes.La solución del conflicto pasa por evitar los maximalismos y acercar posicionesEs necesario huir de maximalismos. Tanto el Govern como los sindicatos tienen claro que se precisan reformas estructurales y saben que los cambios de esta naturaleza no se logran de un día para otro. Los avances difícilmente serán súbitos y completos. Esta es una premisa que las partes no deben olvidar, lo cual no significa que renuncien a sus ambiciones. Se trata tan solo de plantearlas de manera que su logro no sea una quimera. Durante la próxima semana se espera que la consellera Niubó anuncie nuevas propuestas que desplieguen el pacto educativo alcanzado por la Generalitat con varios sindicatos–pero no ratificado por Ustec–. Sería bueno que unos y otros actúen entonces con visión de futuro y generosidad. Y que recuerden en todo momento que un futuro ideal empieza en un presente guiado por el afán de acuerdo y de plena operatividad del sistema. Sin perder jamás de vista que lo importante, por encima de todo, es revertir los malos resultados educativos.
El curso escolar empieza con huelga, por Editorial
El curso escolar 2026-2027 empezará en Catalunya el próximo día 8 de septiembre con huelga del personal educativo, al igual que terminó el anterior, tras acumular 23 jornadas de paro. Esta es una pésima noticia para un país que viene encadenando malos resultados en los informes...











