El inicio del curso escolar 2026/2027 es inminente, y todo apunta a que empezará tal y como acabó: con los docentes movilizados y sin perspectivas de resolverse el conflicto entre el Departament d'Educación y los principales sindicatos educativos. Con las negociaciones más que paradas, el curso no empezará con normalidad por la huelga convocada el 8 de septiembre, el primer día lectivo. "Un aviso de lo que puede venir después y una muestra de que el malestar continúa", asegura en declaraciones a Públic, la portavoz de USTEC, Iolanda Segura, que prevé un primer trimestre marcado por la "la lucha colectiva y la movilización".PublicidadLos últimos días se ha hecho evidente que la tensión entre las dos partes es cada vez más alta. La última muestra de ello es el comunicado de USTEC —el sindicato mayoritario del sector educativo en Catalunya— de este miércoles, en el que reclaman la intervención directa del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el conflicto "si la consellera de Educación, Esther Niubó, no retoma la negociación con los sindicatos". En el comunicado, la organización ha considerado que el Govern no la puede dar por cerrada porque siguen pendientes reivindicaciones estructurales como "las ratios, la inclusión educativa, las infraestructuras, el catalán o el blindaje de la red pública".Según la organización, la última vez que se reunieron con la consellera Esther Niubó fue el 13 de julio, y que desde entonces, el Departament no los ha vuelto a convocar. Por su parte, la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, aseguró el martes que la consellera ha hecho "más de 200 reuniones con acuerdos y personas vinculadas al mundo educativo". El sindicato considera que estos "encuentros" no sustituyen a la negociación sindical y reclama que se convoque la mesa con las organizaciones representativas.Segura defiende que la educación debe convertirse en una cuestión "de país" y reclama al Govern que la sitúe entre sus prioridades. En este sentido, considera que el presidente Salvador Illa debe asumir un papel más directo en la resolución del conflicto. El sindicato reclama una nueva reunión "en el más breve tiempo posible" y advierte de que, si no se produce, el conflicto puede enquistarse aún más.Con el fin de calmar las aguas, el Govern anunció la semana pasada algunas medidas como el incremento de las aulas de acogida o el despliegue de la enfermería escolar. USTEC lo valora positivamente, pero defiende que estas "medidas parciales" no permiten dar por resuelto un conflicto que sigue vivo en los centros. Por lo tanto, lejos de cerrarse, el conflicto sigue bien abierto. Segura considera que la convocatoria de huelga del próximo 8 de septiembre debería servir para que "la Administración entienda que el malestar no ha desaparecido y que dé un paso adelante para retomar la negociación".PublicidadEl origen del conflictoPara entender el escenario actual hay que remontarse al mes de marzo, cuando el Govern alcanzó un acuerdo con CCOO y UGT, sindicatos con una representación minoritaria dentro del sector docente. El acuerdo no contó con el apoyo de las principales organizaciones que habían protagonizado las movilizaciones de los años anteriores: USTEC, Profesores de Secundaria, CGT, la Intersindical y la COS.El acuerdo desencadenó un ciclo de protestas. Los sindicatos contrarios al acuerdo del Govern con la UGT y CCOO consideraron insuficientes las medidas planteadas y reclamaron reanudar una negociación global sobre las condiciones laborales y el modelo educativo. Durante las semanas posteriores se llegaron a convocar una veintena de movilizaciones en sólo un mes.Después de meses de protestas, antes de acabar el curso pasado, el Departament intentó cerrar un nuevo preacuerdo con los sindicatos que lideraban las movilizaciones que pretendía dar respuesta a una parte de las reivindicaciones, pero el resultado de una consulta entre los docentes evidenció que una parte muy importante del profesorado continuaba insatisfecha.PublicidadUn preacuerdo rechazado por la mayoría de los docentesEl preacuerdo incluía un incremento salarial que situaba la mejora en unos 600 euros mensuales -400 más que los pactados inicialmente- en cuatro años. En concreto, el aumento previsto era de 599,5 euros para los docentes de Primaria y de 633,58 euros para los de Secundaria, sumando diferentes conceptos salariales y las subidas estatales previstas.El pacto también contemplaba la recuperación de la deuda de los sexenios, que había quedado interrumpida durante la crisis económica de 2008, así como la incorporación de más de 5.000 nuevos profesores de Secundaria en los próximos años y de más de 6.000 profesionales adicionales para reforzar la escuela inclusiva hasta 2030.A pesar de estas medidas, el preacuerdo no logró poner punto final al conflicto. USTEC, CGT y la Intersindical impulsaron una consulta entre los docentes antes de decidir si el texto debía firmarse definitivamente. El resultado fue contundente: el 65,1% de los participantes votó en contra del entendimiento, mientras que el 34,9% votó a favor.En total, 39.502 docentes votaron "no", frente a los 21.184 que votaron "sí". La participación alcanzó el 61,11%, con 60.686 participantes sobre un censo de 99.305 docentes. El resultado dejó el conflicto en una especie de limbo: el Govern defendía el despliegue de lo pactado, mientras que los sectores críticos reclamaban mantener la presión y volver a negociar.Assemblea Educativa de Catalunya, nuevo actorEl resultado de la consulta también puso de manifiesto las diferencias entre las organizaciones sindicales. No todos los sindicatos adoptaron la misma posición ante el preacuerdo. La USTEC y Professors de Secundària habían defendido el "sí" al texto, a pesar de admitir que no recogía todas las reivindicaciones del profesorado. Pero la CGT había optado por el "no", una posición compartida también por la Intersindical y la COS.A pesar de haber defendido inicialmente el preacuerdo, la USTEC continuó reclamando movilizaciones después de que la mayoría de los participantes en la consulta rechazaran el entendimiento. La situación derivó en nuevas protestas y en una jornada de huelga que volvió a llevar al profesorado a la calle. Professors de Secundària, en cambio, marcó perfil propio. El 63,2% de sus afiliados avaló el preacuerdo y el sindicato optó por firmarlo y desconvocar las movilizaciones.Más allá de los sindicatos, la crisis educativa y el descontento por el pacto entre el Govern y UGT y CCOO han hecho surgir nuevos actores que han tenido un papel clave en las últimas movilizaciones: las asambleas de centro, que se han aglutinado bajo el paraguas de la Assemblea Educativa de Catalunya. Su papel ha sido clave en la convocatoria de la huelga del 8 de septiembre, tal y como explicó en una entrevista a Públic Ramon Castell, profesor de secundaria en un instituto de Badalona y miembro de la comisión de comunicación de la AEC.PublicidadEn este sentido, Segura considera que la participación de las asambleas es importante para construir las futuras protestas, ya que "permite trasladar a los sindicatos las necesidades y problemas que vive el personal educativo en su día a día". La portavoz de USTEC destaca que el contacto con el personal educativo de los centros es "útil" para reforzar la capacidad negociadora de los sindicatos.Ratios, plantillas e inclusión, en el centro de las demandasUna de las claves para entender por qué el conflicto continúa es que las reivindicaciones de los sindicatos no se centran únicamente en los salarios. El incremento retributivo era una de las principales demandas de las movilizaciones, pero las organizaciones también han situado en el centro del debate el funcionamiento de los centros y las condiciones en las que trabajan los docentes.USTEC reclama una reducción de las ratios aprovechando el descenso demográfico que está experimentando Catalunya. El sindicato considera que la disminución del número de alumnos no debería traducirse en una reducción de grupos, plazas u oferta pública, sino en una oportunidad para reducir el número de alumnos por aula.PublicidadDicha cuestión tiene una consecuencia directa sobre las plantillas. Menos alumnos no debería implicar necesariamente menos profesorado, según el planteamiento sindical, sino que debería permitir disponer de más recursos para atender individualmente al alumnado y hacer frente a una realidad cada vez más compleja en los centros.La inclusión educativa es otro de los grandes frentes abiertos. El Govern ha anunciado la incorporación de miles de profesionales adicionales durante los próximos años, pero la USTEC considera que hay que reforzar los recursos disponibles de manera inmediata y garantizar que lleguen a los centros donde son más necesarios.Un conflicto que también afecta al ocio educativoEl conflicto entre el Departament y los sindicatos también ha tenido consecuencias en sectores vinculados a las actividades educativas fuera de los centros. Más de 1.300 escuelas han aprobado medidas que prevén no hacer colonias o salidas escolares como mecanismo de presión en el marco del conflicto. La situación ha generado preocupación entre las empresas y entidades que trabajan en el ocio educativo, que dependen en buena parte de las actividades organizadas por los centros durante el curso.La Asociación de Casas de Colonias y Albergues de Cataluña, la Asociación Catalana de Empresas del Ocio, la Educación y la Cultura y PIMEC Turisme han alertado del impacto de la situación y han reclamado al Departament que dé una respuesta a las reivindicaciones del sector educativo. Las cancelaciones e incertidumbre sobre las salidas escolares muestran hasta qué punto un conflicto laboral dentro del sistema educativo también puede acabar afectando actividades y sectores que dependen del mismo. PublicidadEl error de las pruebas PISAMás allá de las polémicas surgidas durante el curso, como el plan piloto para desplegar Mossos en centros de secundaria o la infiltración de agentes de la policía catalana en asambleas educativas, el verano tampoco ha sido tranquilo. A finales de julio se hacía público que un error del Govern invalidaba los resultados de la prueba del 2025 en Catalunya, que no se podrán comparar con otros años ni tampoco con otros países. La noticia provocó la indignación de la comunidad educativa y de la oposición.Así pues, el curso 2026/2027 arrancará con un conflicto que, lejos de haberse resuelto, ha ido acumulando nuevos frentes durante los últimos meses. Con la negociación parada, una parte de los sindicatos movilizados y una huelga convocada el primer día lectivo, la pelota está ahora sobre el tejado del Departament d'Educación, pero también del presidente Illa.
Los docentes catalanes mantienen la presión sobre el Govern a las puertas de un inicio de curso convulso
Con las negociaciones paradas con el Departament d'Educació, el sindicato USTEC ha reclamado al presidente Illa que intervenga directamente en la resolución del conflicto educativo Las principales ...








