Más de ocho millones de estudiantes han empezado a volver este lunes a colegios e institutos en buena parte de España con la mezcla habitual de nervios, sueño, alegría por el reencuentro con los compañeros y, en algunas zonas, calor. El nuevo curso comienza con récord de diversidad en las aulas, sobre todo de la enseñanza pública. Una complejidad mayor que no ha ido acompañada de más recursos y que, junto a la pérdida de poder adquisitivo, alimenta el malestar del profesorado, que en Cantabria ha empezado en huelga desde el arranque del curso. En Valencia, más de 3.000 estudiantes de la zona arrasada por la dana retoman las clases en barracones y con la protesta de la comunidad educativa porque parte de ellos no están este lunes listos para acoger al alumnado.
Si hay una palabra que se repite el primer día de cole a las puertas del instituto escuela La Jota, en Badia del Vallès (Barcelona), es nervios. “Mi hijo no podía dormir, tenía muchas ganas de volver, se pasó el rato diciendo ‘Me sentaré en primera fila. No, me sentaré atrás’. Al final se durmió a las 11 y media”, explica Encarni, madre de Dídac, mientras su hijo, que empieza 6º de primaria, espera junto a sus amigos con la cara enganchada en la valla para salir corriendo cuando abren las puertas a las nueve en punto de la mañana.







