España reabre este lunes sus centros educativos, a los que a partir del 8 de septiembre empezarán a llegar más de ocho millones de estudiantes. Entre los primeros retos del nuevo curso está gestionar bien una diversidad en rápido aumento. El sistema ha alcanzado la mayor cifra de chavales extranjeros de su historia, 1.125.860, lo que representa un 30% más que hace un lustro. En siete provincias españolas, uno de cada cuatro alumnos de primaria en los colegios públicos ya proviene de otros países.
Su incorporación es una fuente de enriquecimiento cultural y ha contribuido a mantener escuelas abiertas (y puestos de trabajo docentes): sin ellos, el enorme agujero que la bajada de la natalidad ha abierto en los colegios, que han perdido cerca de 200.000 estudiantes en cinco años, habría sido un 40% mayor. Los docentes y otros expertos en educación advierten, sin embargo, de que el gran desequilibrio en la distribución de estos alumnos entre la red escolar pública y concertada, y la ausencia de recursos adicionales en la primera para acogerlos, hacen que las dificultades derivadas del idioma, del desfase de aprendizajes con el que muchos llegan, y el agravamiento de la precariedad en la que muchos viven como consecuencia de factores como el encarecimiento de la vivienda, está tensionando el sistema educativo, especialmente el público, y puede mermar su calidad.









