La tormenta perfecta ha llegado al universo de la deuda p�blica. No es la primera vez este a�o. Tampoco desde que Donald Trump fuera elegido presidente de EEUU por segunda vez en enero de 2025, pero cada ocasi�n en que los inversores han decidido huir del mercado de bonos soberanos la respuesta de la Administraci�n estadounidense ha consistido en volver sobre sus pasos y anunciar medidas que aumenten la confianza en su econom�a. Con el final de a�o asomando, los mercados financieros se presentan ante el nuevo curso con un temor renovado sobre la excesiva deuda de algunos gobiernos -como el estadounidense, el franc�s o el brit�nico-, con la creencia cada vez m�s cierta de que los bancos centrales dar�n un paso al frente en las subidas de tipos de inter�s para contener la inflaci�n y, esto conduce a un tercer factor, que es la escalada de los precios motivada por el recrudecimiento de la guerra en Oriente Pr�ximo.Con este tel�n de fondo, la funci�n de los mercados de deuda no ha hecho m�s que comenzar. Los bonos mundiales han disparado su rentabilidad a niveles del 3,72%, que son m�ximos no vistos desde la gran crisis financiera de 2008. Este retorno es la media de los bonos que cotizan de los estados que forman parte del 'Bloomberg Global Goverment Bond Index', que es el �ndice que se utiliza de referencia por los inversores institucionales para medir la temperatura del mercado. Suficiente para hacer saltar las alarmas de nuevo, en un verano en el que la renta fija ha sido la gran protagonista a nivel global. A lo largo de las �ltimas dos semanas las ventas de deuda p�blica se han ido acumulando, al tiempo que el conflicto entre EEUU e Ir�n escalaba y el riesgo de inflaciones m�s elevadas y un crecimiento menor de las mayores econom�as del mundo iba en aumento. A ello se a�ade como guinda del pastel las nuevas y billonarias necesidades de financiaci�n de las grandes tecnol�gicas y empresas de inteligencia artificial americanas que, por vez primera, han salido al mercado a recaudar dinero. En estas dos �ltimas semanas, el bono a 30 a�os de Estados Unidos repunt� hasta el 5,31%, m�ximo desde 2007, mientras que el rendimiento del bono a 10 a�os ya alcanza el 4,78%. Si el T-note supera el 5% se considerar�a una se�al cr�tica para los inversores.En el caso de Europa, el nivel a vigilar es el 3,5% del bono alem�n a diez a�os. "Alcanzar esos umbrales supondr�a entrar en un escenario de tensi�n m�xima para los mercados de deuda", afirman desde Banca March. Hoy el bund rebota hasta el 3,32%, que es su nivel m�s alto desde 2011, en plena crisis de deuda soberana, y su hom�logo espa�ol se sit�a este martes en el 3,80%, en niveles de 2023. Al otro lado del mapa, el rendimiento del bono a 10 a�os de Jap�n ha tocado el 3% este martes, su m�ximo desde 1996.Los analistas consideran un punto cr�tico el discurso del presidente de la Reserva Federal estadounidense, Kevin Warsh, el pasado viernes durante el simposio de Jackson Hole, en el que endureci� el tono en su lucha contra la inflaci�n. La realidad es que el mercado llevaba semanas pidiendo claridad en el discurso de la Fed, y esto fue lo que obtuvo, aunque hoy sus consecuencias se traducen en ventas masivas de la deuda p�blica estaounidense, en entredicho debido a sus hist�ricos niveles de d�ficit. "A�n no damos por ganada la batalla, ya que unos datos muy d�biles en agosto podr�an cambiar el panorama. Pero, salvo que se produzca una sorpresa negativa importante, ahora recae sobre Warsh la responsabilidad de llevar a cabo esa subida en septiembre. De lo contrario, en nuestra opini�n, corre el riesgo de socavar parte de la credibilidad que gan� el viernes", se�alan los analistas de Bank of America."Es prematuro hablar de una crisis de deuda soberana. La principal raz�n es que el crecimiento nominal de las econom�as sigue permitiendo generar ingresos fiscales suficientes para financiar los d�ficits p�blicos. Sin embargo, s� constituyen una muestra del riesgo que implica mantener posiciones en bonos soberanos con vencimientos tan largos en el contexto actual. La persistencia de unos precios energ�ticos elevados, unida a pol�ticas fiscales expansivas en las tres principales econom�as desarrolladas occidentales, Estados Unidos, Jap�n y Alemania, sugiere que los inversores seguir�n exigiendo rentabilidades m�s altas que reflejen mejor la realidad actual", concluyen desde Banca March.Esta misma ma�ana Eurostat, la oficina de estad�stica comunitaria, ha desvelado el IPC del mes de agosto que escal� hasta el 3,3% interanual, su mayor tasa de crecimiento en tres a�os, debido al alza de los precios de la energ�a, que repuntaron m�s del 14% en un verano donde carburantes y gas han subido sin cesar, mientras contin�a el conflicto armado entorno al estrecho de Ormuz. Ese 3,3% de avance desvelado en agosto es exactamente la previsi�n del BCE para un escenario 'adverso', el tercero peor de los cuatro que contempla el organismo, de cara a finales de 2026, seg�n el cuadro de proyecciones macroecon�micas presentado en el mes de junio y que es la �ltima actualizaci�n disponible a la espera de la que dar� a conocer la pr�xima semana. Los d�as 9 y 10 de septiembre el Banco Central Europeo (BCE) reuni�n al consejo de gobierno para decidir si lleva a cabo una segunda subida de los tipos de inter�s de la zona euro en otros 0,25 puntos porcentuales, hasta cotas del 2,65% para el principal de refinanciaci�n que afecta al coste de los pr�stamos bancarios, como las hipotecas. El mercado da por hecho que su presidenta, Christine Lagarde, realizar� este alza teniendo en cuenta los malos datos de inflaci�n conocidos hoy, que sobrepasan con mucho el objetivo de inflaci�n del 2% del organismo a medio plazo.Antes de que la sangre llegue al r�o, distintas firmas de an�lisis apuntan a un contrapeso importante para contener los �nimos: las compras masivas de bonos anunciadas por el Tesoro estadounidense hace dos semanas de bonos a largo plazo. "Podr�a limitar por ahora el riesgo extremo de una fuerte ca�da del mercado de bonos, pero estas medidas chocan con los planes del presidente de la Fed, Warsh, de reducir el tama�o del balance, lo que aten�a su impacto en los mercado", se�alan desde Generali Investments. Desde PIMCO, la mayor gestora del mundo de renta fija, la economista Tiffany Wilding asegura que "las recompras pueden contribuir al buen funcionamiento del mercado y reducir, en promedio, los costes de financiaci�n del Tesoro a lo largo del tiempo", aunque advierte de que "el Tesoro por s� solo no puede alterar por completo los fundamentales que determinan la valoraci�n de los bonos del Tesoro a m�s largo plazo".Seg�n sus estimaciones, si el Tesoro aumentara el peso de los bonos desde el 22% actual hasta el 24%, "podr�a comprar 630.000 millones de d�lares en el segmento de 10 a 30 a�os", una capacidad que, aunque no es ilimitada, "s� rivaliza con el volumen de las compras realizadas por la Reserva Federal durante anteriores programas de expansi�n cuantitativa (QE, seg�n sus siglas en ingl�s)".