De la máxima concentración a una ligereza casi etérea, el vino tiene la capacidad de ofrecer múltiples registros. Entre medias caben muchos matices. Un blanco con cierto cuerpo y untuosidad en boca puede sustituir a un tinto para acompañar platos de cierta consistencia en verano. Y lo mismo cabe decir de un rosado criado en barrica. Cuanto menos tánico sea un tinto, por otro lado, mejor responderá a una temperatura de servicio más fría.Ayudas externas como el hielo no solo bajan rápidamente la temperatura; también diluyen las sensaciones gustativas y el grado alcohólico. Añadir agua al vino es una práctica bien documentada que se remonta a griegos y romanos. Permitía degustar más cantidad durante más tiempo, mientras que el alcohol aportaba una cierta salubridad en una época en la que la calidad del líquido elemento podía ser dudosa. En la Grecia clásica, donde existía un ceremonial específico para realizar esta mezcla, consideraban que consumir el vino sin diluir solo era de bárbaros.El clima es otro gran aliado de la frescura. Los vinos de zonas frías (Champagne en Francia, Mosela en Alemania, las regiones atlánticas gallegas o las del Txakoli que miran al Cantábrico) ofrecen mayor acidez y alegría. También lo es la altitud, especialmente en un país como España, rico en cadenas montañosas. O la elección de una variedad de uva en detrimento de otra. Entre las dos tintas más plantadas de España, por ejemplo, la garnacha tiene más acidez que la tempranillo.Hacer vinos fáciles y frescos también es cuestión de estilo y de las decisiones que adopta un productor: cuándo vendimia, qué tipo de extracción realiza, dónde cría sus vinos y durante cuánto tiempo. El movimiento de los vinos naturales, con su estética contracultural, ha priorizado los estilos de trago largo y, por el camino, ha roto todo tipo de tabúes respecto al color, llegando a difuminarse las fronteras entre los tintos y los rosados. También ha habido una recuperación de recipientes de crianza y fermentación, lanzando al estrellato ánforas, tinajas e incluso damajuanas de vidrio. La razón de fondo es la vuelta a elaboraciones más artesanas que ponen al productor en contacto directo con su producto. ¿Hace cuánto que no se pisaba tanta uva en el mundo como ahora?Los vinos de consumo doméstico, presentes todavía en Portugal, fueron la fuente de inspiración de Dirk Niepoort, productor inquieto e iconoclasta donde los haya, para reivindicar esas elaboraciones sencillas, pensadas para el día a día e incluso concebidas, en cierto modo, para calmar la sed. Lo hizo a través del concepto Nat Cool que desarrolló por primera vez en su bodega portuguesa del Douro hace casi 10 años. Posteriormente, Niepoort aplicó esa filosofía en sus otras bodegas e inició colaboraciones con distintos productores para replicar y adaptar ese estilo en otras regiones y países.Aunque la primera norma de Nat Cool es que no hay normas, a todos los que se suben al carro se les pide que produzcan vinos de poca extracción y bajos en alcohol dentro de las posibilidades de sus zonas. Otros requisitos son precios asequibles y el uso de la botella de litro con el logotipo del movimiento. Inspirado en los envases retornables de antaño, este formato transmite con rotundidad el mensaje de que lo que hay dentro resulta fácil de beber. La selección de vinos que acompaña este artículo incluye tres elaboraciones con esa filosofía.Con el consumo de vino descendiendo en el mundo de forma acelerada, las campañas contra el alcohol o el gusto por el fitness, tiene sentido recuperar el lugar del vino en la mesa como la expresión cultural de un territorio, su paisaje, su historia y sus gentes. El trago fresco y fácil es el primer paso. El verano, con temperaturas cada vez más sofocantes y un constante flujo de visitantes en busca de experiencias auténticas y locales, ofrece un escenario lleno de oportunidades para disfrutar de estos vinos.Un concepto, tres propuestasDrink Me Nat Cool 2024Nat Cool 2024Fio (hilo en portugués) es el proyecto de la familia Niepoort en Piesport (valle del Mosela, Alemania) junto con el viticultor local Philipp Kettern, centrado en vinos de baja intervención y con bajos índices de sulfuroso. La acidez y las notas cítricas son los elementos definitorios de este riesling de graduación alcohólica muy moderada. El envejecimiento en fudre es un acierto porque aporta una leve complejidad tostada y acompaña perfectamente su carácter afilado. Frescor al cuadrado en la copa.·DO: Riesling·Tipo: Blanco, Mosela, 10,5%·Precio: 16,50 eurosNat Cool Viña Zorzal 2021Viña Zorzal WinesViña Zorzal, uno de los grandes revulsivos de la garnacha en los últimos años en Navarra, se atreve con una graduación alcohólica inferior a sus elaboraciones habituales en la región. Con crianza en acero y hormigón, la evolución de este 2021 en botella es notable, aportando un poco más de complejidad de lo esperado en el movimiento Nat Cool. Con notas florales (violeta) y de fruta de zarza, es un vino que entra muy fresco, se vuelve envolvente y perfumado, y termina con un leve deje terroso.·DO: Garnacha·Tipo: Tinto, Navarra, 12,5%·Precio: 18,35 eurosDrink Me Nat Cool 2024NiepoortPresente desde 2012 en Bairrada, al sur de Oporto, donde elabora su conocido tinto Poeirinho, Dirk Niepoort venera los suelos calcáreos de esta región y trabaja la tánica variedad local baga con muy poca extracción y presencia variable de racimos enteros. Esta versión desenfadada en botella de litro es fragante y energética, con viva acidez y quizás algo más de estructura que el resto de la gama Nat Cool, pero con gran facilidad en el trago y una frescura y jugosidad adictivas.·DO: Baga·Tipo: Tinto, Bairrada, 12,5%·Precio: 13,70 euros