La batería de comparecencias parlamentarias de miembros de Gobierno a cuenta de la crisis migratoria de Ceuta ha vuelto a poner de manifiesto la defensa cerrada del Ejecutivo —con matices en el caso del socio minoritario, Sumar— del papel de Marruecos, al que en todo momento ha evitado responsabilizar del cruce los días 30 y 31 de julio de al menos 72.000 personas a la ciudad autónoma.

El viernes, de nuevo, el titular de Exteriores, José Manuel Albares, se ha referido al "diálogo permanente" con el país vecino, "esencial" para el rápido retorno de la gran mayoría de los migrantes al día siguiente de su llegada.

Y el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha alabado la colaboración "sostenida y eficaz" con Marruecos.

Aún más taxativo se mostró la víspera el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. “No existe ninguna evidencia de que Marruecos haya liderado o haya impulsado la entrada masiva de personas en la frontera de Ceuta el 30 y 31 de julio”, dijo entonces Bolaños, que acusó a la derecha y la extrema derecha de "faltar al respeto" al régimen alauí.

En términos similares se expresan en privado otras fuentes del Gobierno. “Podría ser Marruecos, no lo descarto completamente, pero no cuadra en absoluto con crisis anteriores ni tampoco tenemos una sola prueba que demuestre que han sido ellos”, dice una de estas fuentes. “No hay una sola prueba que apunte en esa dirección; más bien al contrario”, dice otra.