"No existe ninguna evidencia de que Marruecos haya impulsado o liderado la entrada masiva de personas". Son palabras del ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, las primeras de un miembro del Gobierno que exculpan de manera directa al país africano del asalto a la valla de Ceuta protagonizado por 80.000 inmigrantes irregulares después de que en el último mes el resto ministros, cada vez que se le preguntaba por el papel de nuestro vecino, se limitase a repetir que es "un socio fiable y leal" sin aportar más explicaciones ni impresiones. Unas palabras que han terminado de irritar a los socios del PSOE, empezando por Sumar y Podemos y terminando por ERC y Bildu. Las formaciones más progresistas del Congreso no han dudado en señalar desde el primer momento la responsabilidad de Marruecos en la entrada masiva de inmigrantes, un "régimen sanguinario" que "no duda" en "utilizar a su gente" como "instrumento de presión" sobre España. Este jueves, tras las palabras del ministro, las declaraciones de esas fuerzas parlamentarias fueron más duras, y el portavoz de EH Bildu Jon Iñarritu, perteneciente a una formación que esta legislatura no se suele salir de tono con el PSOE, llegó a afirmar que la parte socialista del Gobierno hace de "pagafantas" del régimen alauí. "No hace falta ser Pericles para verlo [que Marruecos colaboró en el asalto]", señaló Iñarritu durante la comparecencia del ministro. Para el abertzale, "solo falta saber por qué": si por el viaje del presidente Pedro Sánchez a Argelia, por el impulso que en el Congreso se ha dado a la ley de la nacionalidad saharaui y por la polémica sobre la celebración de la final del Mundial de Fútbol 2030, un partido que reclama el país africano. Ese "por qué" remite a lo que piensan todos los socios de la forma de actuar al otro lado del Estrecho: que nada en territorio marroquí ocurre o se prepara sin que lo sepa el Gobierno y, especialmente, la Corona. Sobre todo, porque hay antecedentes de asaltos masivos, si no auspiciados, permitidos por Rabat. En mayo de 2021, 10.000 inmigrantes irregulares entraron en Ceuta en 48 horas ante la inacción de las autoridades marroquíes en represalia contra el Gobierno español por acoger al líder de Frente Polisario, Brahim Gali, en un hospital. Antes, en agosto de 2014, también en apenas unas horas, más de un millar de personas cruzaron el Estrecho en patera después de que la Guardia Civil interceptase el yate privado de Mohamed VI. De esta manera, a la vista de los precedentes, el histórico cambio de postura de España con respecto a la autonomía del Sáhara y la resistencia de Félix Bolaños, el resto de ministros y el propio Sánchez a apuntar a Marruecos, el portavoz de Compromís Enric Morera se preguntó este jueves cuál es "la hipoteca" que el Gobierno tiene con el país y el diputado de Sumar Txema Guijarro ha asegurado que lo único para lo que han servido las concesiones a Marruecos ha sido para "asfixiar a Ceuta". Por su parte, el portavoz de ERC Francesc-Marc Álvaro aseguró que el Ejecutivo se mueve con el régimen alauí "entre la realpolitik, el autoengaño y el alivio, y preguntó a Bolaños si va a cambiar el discurso "más allá de decir que las relaciones con Marruecos son buenas". Y en las últimas horas Podemos, en palabras de su secretaria general, Ione Belarra, también ha apuntado directamente contra nuestro vecino y la denominada "externalización de fronteras" que, dice, practica España. "Marruecos puede hacer esto, lo que ha pasado en Ceuta, porque le hemos dado la capacidad de hacerlo. Le hemos entregado la gestión de nuestras fronteras, le hemos dado ese poder cuando es una dictadura sanguinaria que usa a su gente como arma arrojadiza", ha aseverado. "¿Por dónde les tiene cogidos?"Pero no solo los socios de izquierda han cargado contra la posición del PSOE en la crisis. También el portavoz del PNV Mikel Legarda defendió que tras la "marcha azul" se tenía que haber mirado "intensamente" a Marruecos y es necesario saber, por ejemplo, por qué "abandonó" la vigilancia fronteriza en las horas previas a la entrada masiva o rechaza ahora la repatriación de cadáveres. De la misma manera, otro socio de investidura conservador, Junts, uno de los grandes quebraderos de cabeza del Gobierno en la legislatura, señaló la "incompetencia" del Ejecutivo, que es "incapaz de gestionar las fronteras europeas ni anticipar los riesgos", y que "actúa tarde y mal durante las crisis". "¿Qué sabe Marruecos de ustedes? ¿Por dónde les tiene cogidos?", preguntó a Bolaños el portavoz de la formación independentista Josep Pagès. A pesar de que la recriminación de la sala a este respecto fue unánime, el ministro de la Presidencia cargó concretamente contra el PP y Vox, a los que acusó de "lanzar insidias y sospechas sobre un país vecino con el que hay que cooperar y tener buenas relaciones de vecindad". "Necesitan ustedes un curso acelerado de diplomacia básica. Están faltando el respeto a Marruecos sin ninguna evidencia", remató. Para otro de los asuntos que de una forma u otra también le afeó la totalidad de los grupos parlamentarios, que la constante reivindicación del Gobierno marroquí de Ceuta y Melilla, que califica de ciudades "ocupadas", no obtenga respuesta de España, Bolaños dijo que quienes han hecho esas declaraciones no tienen ninguna competencia en relaciones exteriores y por tanto lo que digan no tienen validez. "Las relaciones exteriores son competencia del presidente del Gobierno y el ministro de Exteriores, y en el caso de Marruecos del primer ministro y el ministro de Exteriores. Ninguno de ellos ha hecho ninguna declaración sobre las ciudades de Ceuta y Melilla, que son tan españolas como Barcelona, Madrid o Málaga", aseguró.
Los socios exigen más dureza contra Marruecos a un PSOE que insiste en exonerar al régimen alauí de la crisis de Ceuta
Incluso Bildu, que esta legislatura no se suele salir de tono con el PSOE, afirma que la parte socialista del Gobierno hace de 'pagafantas' del país africano.











