El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, fue poco autocrítico sobre la gestión del Gobierno de la crisis de Ceuta desde finales de julio, pero sí admitió, ante las acusaciones de todos los partidos en la comisión mixta de Seguridad Nacional del Congreso, que la ciudad autónoma sigue a día de hoy en una situación de anormalidad. El ministro aseguró este jueves y prometió que el Gobierno y el Estado están poniendo y pondrán todos los recursos humanos y materiales para recuperar esa normalidad, pero no aceptó los ataques generalizados por haber llegado tarde, mal o por haber abandonado a la ciudad. Bolaños negó que el Gobierno dispusiera de datos o informes que alertaran sobre “la magnitud” de la llegada masiva de inmigrantes. PP, Vox y los aliados del Gobierno arremetieron con graves acusaciones contra la culpabilidad de Marruecos en esta “policrisis”.Se suceden las comparecencias de ministros del Gobierno en comisiones del Congreso y los guiones se repiten, al margen de las explicaciones o versiones que proporcionen los miembros del Ejecutivo. Lo que sí se constata es la aceleración en el nivel de descalificaciones de PP y Vox y la asunción por las demás fuerzas políticas aliadas del Gobierno de que han gestionado entre mal y muy mal esta “multicrisis”, que ahora han pasado a etiquetar como “policrisis poliédrica”.Bolaños es uno de los ministros más relevantes del Gabinete. Acudió a la comisión de Seguridad Nacional tras la reciente clasificación de este conflicto de máximo interés por el Ejecutivo. Y el resultado de la cita deparó pocas novedades. El ministro quiso enviar un mensaje de “confianza y tranquilidad” a los ceutíes pero aceptó la crítica casi unánime de que la situación en la ciudad autónoma “no es de normalidad” tras cifrar en 70.000 los inmigrantes que traspasaron irregularmente sus fronteras en horas a finales de julio y en 1.475 los menores ya computados.Félix Bolaños formalizó que el Gobierno está volcado en recuperar esa normalidad perdida con todos los recursos que sean necesarios y detalló todos los planes de inversiones (180 millones desde octubre de 2022), las cuatro visitas del presidente en sus funciones durante su mandato y los efectivos de seguridad incrementados: más de 500 policías y guardias civiles que llevan el contingente total ahora a 1.700.En el ámbito de la justicia, Bolaños remachó como lleva haciendo varias semanas que han trasladado al Consejo General del Poder Judicial que podrían facilitarle “en horas” todos los medios para reforzar las actuaciones judiciales. El Consejo aún no lo ha pedido formalmente, pero se espera para los próximos días. El aumento en la plantilla del Instituto de Medicina Legal un 300% permitió en las primeras horas las 82 autopsias, 62 exhumaciones y nueve identificaciones realizadas. Esos datos los facilitó para responder a las preguntas sobre cuántas personas migrantes pudieron fallecer durante la avalancha registrada.El titular de Justicia cifró en un 4,2% el aumento en este agosto sobre el de 2025 de los procedimientos judiciales (de 570 a 594), lo que digirió como un problema, pero rechazó el nivel de dramatismo delictivo que enfatizó particularmente la portavoz de Vox, Pepa Millán, que habló de 200 delitos diarios. Bolaños comunicó que las denuncias recibidas en agosto han sido en total de 594 y pidió hacer bien las cuentas.El ministro recalcó varias veces, en consonancia con lo que le demandaron los socios de izquierdas del Gobierno, la importancia de responder a esta crisis con criterios y valores humanitarios y respetuosos con el Estado de Derecho y la Constitución española. Bolaños destacó muy especialmente como posible causa de la masiva llegada la “interpretación tergiversada” y multiplicada en redes sociales de la sentencia de julio del Tribunal Supremo sobre la no devolución de migrantes que no sorteen barreras físicas en la frontera, algo que no asumieron ni PP ni Vox, pero tampoco otros partidos como razón única.Mikel Legarda, del PNV, Joan Iñarritu, de EH Bildu, Francesc-Marc Álvaro, de ERC y Jordi Pagés, de Junts, coincidieron en concluir que el Gobierno no ha resuelto bien esta crisis, no la dimensionó bien y “no fue suficientemente ágil”. También fue bastante unánime la idea de que el presidente, Pedro Sánchez, debería haber interrumpido sus vacaciones en Lanzarote. El ministro explicó luego que Sánchez teletrabajó desde Canarias y lo siguió todo al día, dando instrucciones y haciendo llamadas y le pareció pueril esa valoración.Los ministros del Gobierno continúan con su estrategia de realpolitik de salvar a Marruecos del origen de este grave conflicto, pero no encuentran eco ya en ningún partido, ni de la derecha o ultraderecha, encarnados en PP y Vox, ni en sus socios. Parece haber ya una competición abierta por soltar en el Congreso las acusaciones más graves sobre Marruecos y la definición negativa de su régimen. Hasta el punto de que Bolaños alertó al PP de que si algún día gobierna con Vox, “para 2030 o 2035″, podría sufrir más de algún problema si nominan a ministros de la formación ultra “con el país vecino”.PNV, ERC, Bildu, Junts, pero también Sumar, tienen más que claro que es imposible que Marruecos no “permitiera, tolerara” o impulsara la oleada de inmigrantes. Lo que no consiguen contestar es por qué, algo que interesó especialmente a la portavoz popular, Cuca Gamarra. El ministro obvió lo que pudo ese berenjenal, pero aireó en la sala que en Marruecos se celebran elecciones el 23 de septiembre.PP y Vox volvieron a retratar lo ocurrido como “invasión”. El partido ultra la achaca a Marruecos con la colaboración del sanchismo e insiste en pedir un juicio por traición al presidente. El PP demanda elecciones por la “incapacidad, debilidad y cobardía” del Gobierno, que entiende que ha callado y consentido por miedo a Marruecos.El ministro presumió de que nunca ningún Gobierno había hecho más por Ceuta que este, enfatizó las muchas horas trabajadas por todos, incluido el presidente, remachó que no dispusieron previamente de ningún informe que les alertara “de la magnitud” de la llegada tan descontrolada de migrantes sin abundar nada en las discrepancias observadas al respecto entre los titulares de Defensa y de Interior y desmintió la presunta implicación de Marruecos con firmeza. “No existe ninguna evidencia de que Marruecos haya impulsado, dirigido o liderado esta entrada masiva”, repitió varias veces sin convencer a ninguno de los demás portavoces a los que advirtió de que sus “insidias, sospechas o bulos” son una peligrosa “falta de respeto” y “un mal camino diplomático” con el país vecino.