El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, ha achacado este jueves en gran medida a una “tergiversación” de la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente la entrada masiva de más de 70.000 migrantes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio. En su comparecencia ante la comisión mixta de Seguridad nacional de las Cortes, Bolaños ha sostenido que la presión migratoria en la ciudad autónoma se vio “agravada por la publicación de dicha sentencia que fue tergiversada en las redes sociales”.En esta línea, el titular de Presidencia ha argumentado que esa tergiversación dio lugar a “dos bulos”: el primero, que “la frontera estaba abierta” y el segundo, “que si entrabas a nado a España no te podían devolver”. “Fue lo que provocó, entre otras circunstancias, esa entrada masiva”, ha apuntado. Félix Bolaños ha admitido que la “presión migratoria” sobre Ceuta y Melilla “no es nueva”, pero cree que fue clave la difusión “amplia de esos bulos” sobre la sentencia del TS.Al mismo tiempo, el ministro Bolaños ha aprovechado su intervención para pedir un mensaje de “confianza” a la población de Ceuta ante las tensiones vividas en las últimas horas: “El Estado está volcado en devolver cuanto antes la normalidad a la ciudad. Pido calma y confianza en el Estado, se trabaja sin descanso”.El titular de Presidencia, que es responsable del Departamento de Seguridad Nacional, ha expuesto que la prioridad es “localizar, atender y comenzar procesos de repatriación, reagrupamiento familiar o de asilo de las personas que permanecen en Ceuta”. La otra, ha añadido, es “garantizar el completo funcionamiento de la ciudad autónoma y su pronta recuperación económica y social”. Para ello, Félix Bolaños ha garantizado que “los recursos son dinámicos” y que se activan “todos los resortes y mecanismos al alcance del Estado que sean necesarios, tanto humanos como materiales, para restaurar la normalidad”.Sobre el retorno de los migrantes que aún permanecen en la localidad ceutí, Bolaños ha querido recalcar que son “titulares de derecho” y que “merecen ser atendidos con humanidad”. “Se garantizará el regreso de estas personas a sus países de origen respetando la ley y el estado de derecho, con procedimientos garantistas, especialmente con los más vulnerables, los menores”, ha subrayado.El ministro no ha esquivado la cuestión de las distintas versiones exhibidas por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre si hubo avisos previos de lo que podía suceder en Ceuta a finales de julio. Bolaños ha sido tajante: “El Gobierno no tenía información ni previa ni precisa de la magnitud del fenómeno, de que entrarían 70.000 personas”.Por otro lado, el responsable de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes ha defendido la “importancia” de la colaboración “diplomática” con Marruecos, algo que ve fundamental para explicar que el 90% de los que entraron a finales de julio en la ciudad ceutí regresaran al país alauita en horas.Ante las “insinuaciones” del PP y Vox, Félix Bolaños ha negado que Marruecos esté detrás de lo que pasó en Ceuta: “No existe ninguna evidencia de que hayan dirigido, liderado o impulsado la entrada masiva de personas en Ceuta. Esto de lanzar insidias sobre un gobierno de un país vecino con el que hay que cooperar y tener buenas relaciones de vecindad no es un buen camino”.Otro reproche que el ministro ha lanzado tiene que ver con que la solución “no es inmediata” y con el papel de algunas comunidades autónomas. “Quien diga que esto se resuelve con un santiamén demuestra una ignorancia insuperable. Y no es muy patriota envolverse en la bandera española en Ceuta, pero negarle a la ciudad que el resto de comunidades puedan colaborar en su normalización”.Desde la oposición todos los grupos han coincidido en criticar la gestión del Gobierno, que tachan de “insuficiente” y de “llegar tarde”. El PP y Vox han calificado lo ocurrido de “invasión”. Cuca Gamarra, diputada de los populares, ha achacado a Bolaños “falta de autocrítica y triunfalismo” y ha señalado al Gobierno por su “falta de contundencia en la defensa de las fronteras”, atribuyendo a su “omisión” que la frontera fuera “invadida”. Para el PP, Marruecos “consintió o alentó la invasión” y, como han hecho desde Vox, Junts o Compromís, ha preguntado “a qué tienen miedo” desde el Ejecutivo por parte del país alauita: “No quieren ofenderlos, ¿qué les deben?”.Gamarra ha puntualizado sobre el retorno que “no puede haber ningún premio para nadie de los que formaron parte de una avalancha para invadir España” y ha criticado que Ceuta se ha convertido en el “agujero negro de los derechos y libertades” del país por culpa de un Gobierno que les ha dejado “abandonados” al “irse de vacaciones”: “Han tenido el cuajo de hacer la maleta e irse a la playa con lo que estaba pasando”.Ese reproche ha molestado al ministro Bolaños, que ha replicado que “el presidente Sánchez ha estado todos los días al teléfono, dando instrucciones y trabajando”. “Por no estar en Madrid no significa no estar trabajando. Me temo que un día de trabajo del presidente es más que el suyo en muchos días”, ha afirmado.Por su parte, Pepa Millán, de Vox, ha acusado al Ejecutivo de “provocar el horror” en Ceuta y ha apuntado que, si la sentencia del Supremo era una de las causas, se tenía que haber “previsto” su efecto porque fue publicada el 8 de julio. Millán ha elevado el tono para asegurar que desde el Gobierno se busca el “estallido social” en la ciudad para “terminar de claudicar ante Marruecos”. “Ha sido un acto de guerra no contestado por España, ha sido tolerado”, ha aseverado.Los dos partidos catalanes, Esquerra Republicana y Junts, se han sumado a las críticas por la situación que se vive en Ceuta, aunque desde enfoques distintos. La visión de los republicanos es que se vive una “policrisis” en la que ahora preocupa “el orden público”. “En Ceuta se está produciendo un cambio sobre la percepción de la inmigración, es un laboratorio del trumpismo y de guerras híbridas de Marruecos, pero eso no es excusa para no decir que la gestión es manifiestamente mejorable”, ha precisado Francesc-Marc Álvaro, que ha observado “lentitud y poca diligencia” en el Gobierno y un papel “ausente y deficitario” de Pedro Sánchez.La perspectiva de JxCat es que el Gobierno “no es capaz de garantizar la seguridad y de controlar sus fronteras”. El diputado Josep Pagès ha apuntado a la regularización extraordinaria como una de las razones que podría haber provocado la entrada masiva de migrantes a Ceuta: “Es una política irresponsable, unilateral y sin previsión. Tiene mucho que ver con lo que pasó el 30 de julio”. Los posconvergentes han vuelto a reiterar que Catalunya no puede formar parte del reparto de menores porque “tensiona los servicios públicos”: “No pagaremos su negligencia, no repartan los efectos de la misma”.En cuanto al PNV, Mikel Legarda ha cuestionado que no se haya puesto en marcha un plan integral de seguridad ante “contingencias migratorias masivas” cuando así se había dicho en el Consejo de Seguridad Nacional desde hace tiempo. Los jeltzales no entienden que, casi un mes después, se siga sin saber con exactitud cuánta gente permanece en la ciudad autónoma. El PNV también ha puesto el foco en la “inacción” del Ejecutivo: “Parece que solo a partir del 25 de agosto han tomado conciencia de la gravedad de la situación. ¿Dónde ha estado el Estado?”.Desde Sumar, Txema Guijarro ha insistido en “trasladar a la Península a personas que, por razones legales, no pueden ser devueltas de forma inmediata”; mientras que Enric Morera (Compromís) ha ido más allá y también ha planteado que “por unos bulos no llegan de golpe 80.000 personas”. “Había alguien detrás, estaba organizado. Alguien decidió enviar a su pueblo a superar la valla”, ha sentenciado.Calonge, 1998. Redactor de 'La Vanguardia' desde 2024. Licenciado en Periodismo por la Universitat Pompeu Fabra. Cubro la actualidad política catalana
Bolaños atribuye la avalancha de migrantes a una “tergiversación” de la sentencia del Supremo y pide confianza a Ceuta
El ministro de la Presidencia sostiene que el Gobierno no tuvo información “ni previa ni precisa” sobre la “magnitud” de la entrada masiva que se produjo en la localidad ceutí a finales de julio











