Las fuerzas a la izquierda del PSOE marcan terreno propio sobre la crisis ceutí, sobre todo mediante la identificación de un culpable que la parte socialista del Gobierno no señala como tal: Marruecos. En ese variopinto espacio político, donde hay organizaciones integradas en el Ejecutivo como socios júnior, formaciones externas al Gobierno más o menos críticas con su gestión, partidos de ámbito estatal y autonómico —nacionalistas o no—, todas las voces comparten con el PSOE el énfasis en la necesidad de dar prioridad a la atención humanitaria y la denuncia de lo que consideran mensajes “xenófobos” o incluso “racistas” del PP y Vox. Pero a ello se suman dos elementos distintivos, que volvieron a aflorar el lunes justo antes de que la crisis llegue al Congreso con la comparecencia desde este martes y durante lo que resta de semana de hasta siete ministros. El primer elemento diferenciador es un cuestionamiento a fondo de lo que estos partidos llaman “externalización de fronteras” de la Unión Europea, sobre todo si se realiza a países alejados de los estándares democráticos europeos, como Marruecos. El segundo es una crítica frontal al régimen alauí, que contrasta con la posición del socio mayoritario del Gobierno, y una exigencia de firmeza del Ejecutivo en su relación con el vecino magrebí. IU contra MarruecosLa formación más activa de este espacio político desde que se desencadenó la crisis en los dos últimos días de julio es Izquierda Unida, con larga trayectoria crítica con Marruecos, sobre todo por su defensa del derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, asunto troncal en las posiciones internacionales de la coalición que lidera Antonio Maíllo. El propio coordinador federal de IU, formación que tiene una ministra en el Gobierno y además con un área implicada en la resolución de esta crisis (Sira Rego, de Infancia), ha insistido en subrayar la responsabilidad de Marruecos en la entrada de unos 80.000 inmigrantes en dos días, en una avalancha que causó un número de muertos aún por determinar, pero que ONG marroquíes sitúan por encima de 140. Fue una “acción criminal” de Marruecos, declaró Maíllo a EL PAÍS a mediados de mes.Mientras la parte socialista del Gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, ha negado la responsabilidad de Marruecos en la crisis e incluso ha destacado la lealtad y colaboración del país vecino en el esfuerzo para su resolución —lejos todavía de culminarse—, IU registró la pasada semana una batería de siete preguntas que incardinan la avalancha de final de julio en la “presión coercitiva” del país magrebí. La coalición que lidera Maíllo cuestiona la dependencia en seguridad y defensa que tiene España de Estados Unidos e Israel, proveedores a su vez de Marruecos y cuyos gobiernos han utilizado la crisis para atacar al Ejecutivo español. El diputado Enrique Santiago, secretario general del PCE, también ha apuntado reiteradamente contra Marruecos, al que ve responsable de un “ataque híbrido contra la soberanía española” y de las dificultades que atraviesa la población ceutí. Además, ha reclamado más firmeza del Gobierno ante el vecino del sur. “No es un socio fiable”, ha afirmado Santiago, que se encuentra ahora en Ceuta, en una declaración que choca con la posición del PSOE. La sociedad ceutí reclama, quiere y NECESITA volver a la normalidad.Que las personas y menores que no pueden ser devueltos sigan con sus procedimientos de asilo o acogida en la península.La solidaridad de TODO el país con Ceuta es el antídoto contra el racismo de PP y Vox. pic.twitter.com/a7g71bSL5o— Enrique Santiago (@EnriqueSantiago) August 24, 2026