0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialSumar ha marcado por segundo día consecutivo distancias con el PSOE a cuenta de la crisis de Ceuta. Su portavoz del grupo plurinacional en el Congreso, Verónica Martínez Barbero, ha reconocido este martes que era "necesario" crear un mando único para gestionar la situación migratoria en la ciudad autónoma, una decisión que el PSOE se ha resistido a adoptar y que aprobará hoy el Consejo de Ministros. Su compañero de espacio y coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha ido un paso más allá y ha sentenciado que la medida llega tarde.La posición de Barbero prolonga así el movimiento iniciado ayer, cuando Sumar rompió varias semanas de perfil bajo para reclamar una respuesta más contundente ante el régimen alauí. Para la formación, la entrada masiva de personas por la frontera sur a finales de julio responde a una acción “absolutamente intencionada” que “no puede quedar impune”. Sumar ha acusado a Rabat de utilizar “a seres humanos como moneda de cambio para hacer política y presionar al Gobierno de España”.La posición resulta especialmente significativa porque el socio minoritario del Ejecutivo ha cuestionado así el pragmatismo diplomático del PSOE con Rabat. Este martes, Barbero ha vuelto a marcar esa diferencia al afirmar en RNE que, a su juicio, Marruecos “no es un socio fiable”. De esta manera, y aunque Sumar no controla la política exterior, deja claro que no comparte el diagnóstico del socio mayoritario sobre la relación con el país vecino.La posición de Barbero se ha alineado con la que ha mantenido este martes en Ceuta el portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, quien ha insistido en describir la crisis como un “ataque híbrido” organizado por Marruecos y ha reclamado una mayor firmeza del Gobierno ante Rabat. La coincidencia refuerza la lectura de que el espacio confederal ha encontrado en la crisis ceutí un terreno para recuperar una voz propia frente al PSOE.Lee tambiénEl reparto de papeles resulta significativo. Sumar avala la respuesta operativa del Ejecutivo para no aparecer como un obstáculo ante una emergencia de Estado, pero reserva para el terreno político y diplomático su principal diferencia con el PSOE. Al mismo tiempo, Barbero ha dirigido sus críticas más duras contra el PP y Vox, a los que ha acusado de practicar un “chantaje constante” en materia de derechos humanos y de mantener una posición “racista” ante la crisis migratoria.La secuencia tiene una lectura política más allá de Ceuta. Sumar afronta el arranque del ciclo electoral con la necesidad de recuperar un perfil propio, después de meses de polémicas internas y de una creciente dificultad para imponer su agenda desde su posición de socio minoritario del Gobierno. Tras varias semanas en segundo plano, la nueva dirección ha encontrado en la crisis migratoria un terreno para hacerse visible sin romper con el Ejecutivo.La fórmula pasa por acompañar al Gobierno en la gestión, pero no necesariamente en el relato. Sumar respalda el mando único y una respuesta coordinada del Estado, pero cuestiona la política europea de externalización de fronteras y reclama una posición más firme frente a Marruecos.Barbero se ha mostrado además partidaria de la transparencia y ha respaldado que Pedro Sánchez comparezca en el Congreso para explicar la gestión de la crisis, después de que varios ministros vayan a rendir cuentas sobre Ceuta.No parece que estas diferencias amenacen la continuidad de la coalición, pero sí anticipan una convivencia más incómoda a medida que avance el ciclo electoral. Para Sumar, Ceuta se ha convertido en uno de los primeros escenarios para demostrar que, pese a su menor peso institucional y a sus dificultades internas, conserva una voz propia dentro del Gobierno.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro
Sumar marca por segundo día distancias con el PSOE por la crisis de Ceuta
Barbero admite que el mando único que el Gobierno aprobará hoy era necesario y cuestiona que Marruecos sea un "socio fiable"














