El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha subrayado este viernes en el Congreso la colaboración de Marruecos para resolver la crisis de Ceuta, que ha calificado de “indispensable”; y ha cargado contra la falta de solidaridad de Italia, que ha impuesto controles fronterizos con España tras la entrada irregular de más de 70.000 personas en la ciudad autónoma los pasados 30 y 31 de julio.Antes las críticas a la supuesta tibieza del Gobierno frente a Marruecos, el jefe de la diplomacia española ha enfatizado: “He sido muy claro sobre Ceuta y Melilla, sobre nuestra integridad territorial y nuestra soberanía, por lo que no ha habido, ni hay ni habrá nunca ningún tipo de conversación al respecto”. Ante la reivindicación marroquí de las dos ciudades españolas ha añadido: “He rechazado formalmente por todos los cauces diplomáticos disponibles las declaraciones contrarias a nuestra integridad territorial”. Se refería, sin citarlas, a las declaraciones de los ministros marroquíes de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, y Justicia, Abdelatif Uahbi, que llamaron a “liberar las ciudades ocupadas” de Ceuta y Melilla, el primero de ellos, en un acto con el rey Mohamed VI; y reivindicó los “derechos históricos” de su país sobre las dos ciudades, el segundo. Exteriores no ha aclarado la repuesta del Gobierno a estas declaraciones ha incluido la convocatoria a la embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, para entregarle una nota de protesta, como es habitual en los usos diplomáticos. “Las convocatorias de embajadores rara vez se hacen públicas”, ha alegado el ministro.Esa ha sido la única crítica velada al país vecino que ha hecho Albares durante su comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Congreso, la sexta de un miembro del Gobierno para informar de la crisis de Ceuta a lo largo de esta semana. El ministro ha enfatizado que la comunicación con su homólogo marroquí, Naser Burita,“ha sido y es permanente desde el primer día para frenar esta crisis en un primer momento y para prevenir situaciones similares en el futuro”. Y ha atribuido en parte al diálogo diplomático que al menos el 90% de los que irrumpieron en la ciudad española regresaran a su país en las siguientes 48 horas, revirtiendo “la fase más aguda de la crisis”, y que fracasara la convocatoria de una nueva entrada masiva el pasado 15 de agosto.Según Albares, en la conversación que mantuvo el 30 de julio con Burita, con quien habla casi diariamente desde entonces, ha añadido, le pidió un refuerzo de los medios en el lado marroquí de la frontera para detener el flujo de entrada, el retorno de los que habían accedido irregularmente y la adopción de medidas preventivas para el futuro. “Ese diálogo diplomático con Marruecos es indispensable, dado que es nuestro vecino al otro lado de la frontera de Ceuta y Melilla y, ante situaciones como esta, la respuesta pasa necesariamente por la diplomacia”, ha argumentado.Ante las críticas a su tibieza con Rabat, Albares ha respondido que “no airear las conversaciones diplomáticas no quiere decir que no haya firmeza”. Preguntado quién promovió la avalancha humana que asaltó Ceuta ha alegado: “Yo no lo puedo certificar, no puedo dar un nombre”. Lo que sí ha negado es que las autoridades marroquíes le sugirieran que los sucesos de finales julio fueran una represalia por la visita del presidente Sánchez a Argelia días antes o la concesión de la nacionalidad española a los saharauis. “Ninguna de esas cosas se me ha planteado que tuviera nada que ver con lo sucedido en Ceuta. Yo no lo hubiera tolerado”. El trato con guante de seda a Marruecos ha contrastado con las críticas a algunos socios europeos. “Hemos echado de menos la solidaridad de Italia y Dinamarca”, se ha quejado el ministro, quien ha recordado que Madrid apoyó a Roma ante la llegada masiva de inmigrantes a la isla de Lampedusa en 2023 y respaldó a Copenhague ante la pretensión del presidente estadounidense Donald Trump de arrebatarle Groenlandia. “España esperaba de esos países lo mismo que han recibido de España”, ha añadido.Tras reiterar que la marea humana sufrida por Ceuta no ha puesto en riesgo la integridad del espacio Schengen y así lo sabe el Gobierno italiano, ha subrayado que su decisión de imponer controles fronterizos a los viajeros procedes de España es una “medida arbitraria”, que responde a razones de “política electoral interna” y supone “un agravio injustificado e injusto a la dignidad de los españoles y a la unidad europea”. Además, ha subrayado que España tiene los mejores resultados de la frontera sur de la UE, mientras que Italia duplicó en 2025 la cifra de inmigrantes irregulares llegados a las costas españolas.Italia mantiene desde principios de este mes controles fronterizos a los viajeros procedentes de España alegando razones de seguridad nacional. Ante la negativa de Giorgia Meloni a retirarlos, España implantó medidas de reciprocidad desde el 8 de agosto con vigencia, en principio, hasta el 7 de septiembre.Aunque no ha revelado sí ha habido queja formal a Marruecos, Albares sí ha informado de que España protestó ante EE UU por un informe de una comisión del Congreso que avala la reivindicación marroquí sobre Ceuta y Melilla y que Washington alegó que se trataba de un texto del legislativo que no afecta a la posición oficial.Albares ha calificado de “inédita” la crisis de Ceuta, aunque en 2021 ya entraron irregularmente 10.000 inmigrantes, una cifra siete veces menor a la de ahora, y ha subrayado que las dos ciudades españolas comparten la única frontera terrestre de la UE con África y también “la más desigual del mundo”. Esta desigualdad, ha explicado, es la causa profunda de la crisis, mientras que el “detonante inmediato” sería el bulo sobre la sentencia del Supremo que prohibía devolver en caliente a quienes acceden por vía marítima. El ministro se ha remitido a su homólogo ucranio para denunciar la explotación de esta crisis por parte de las redes rusas de desinformación, con el objetivo de debilitar a España y fracturar a Europa. Y ha subrayado el papel de “actores muy interesados en extender la polarización” — entre otros, la que ha denominado “internacional reaccionaria”, y megainfluencers ultraconservadores como el dueño de X, Elon Musk— para “instrumentalizar” lo sucedido. Los grupos, incluidos los aliados del Gobierno, se han mostrado muy críticos con la falta de beligerancia hacia Marruecos. El portavoz del PP, Carlos Floriano, ha acusado al Ejecuto de dejar la seguridad de la frontera de Ceuta y Melilla en manos del país vecino y se ha preguntado qué obtuvo España a cambio de su abandonar su neutralidad en el conflicto del Sahara sino fue el control de la inmigración irregular; mientras que Ignacio de Hoces, de Vox, ha acusado al Ejecutivo de “colaborar con esta invasión”. Para Mikel Legarda, del PNV, Rabat no es un socio fiable, pues ha demostrado que sabe controlar su frontera y, “en el mejor de los supuestos, tuvo cierta anuencia tácita” con el asalto a Ceuta. Jon Iñarritu, de Bildu, también ve “indicios de una participación activa o pasiva” de Marruecos, mientras Marta Madrenas, de Junts, cree que el Gobierno peca de “ingenuidad” y Javier Sánchez Serna, de Podemos, denuncia la debilidad del Ejecutivo ante el chantaje de Rabat. Incluso Agustín Santos, de Sumar, que forma parte de la coalición gubernamental, ha calificado la pasividad de marroquí de “acto de mala fe”. “Cuanto más le escucho, menos le comprendo”, ha concluido Francesc Marc Álvaro, de ERC.
Albares califica de “indispensable” la cooperación de Marruecos y carga contra Italia por insolidaria
“No ha habido, hay, ni habrá nunca ningún” diálogo sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, enfatiza el ministro










