Total y desde el primer minuto. Así ha definido este lunes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, la colaboración de las autoridades marroquíes tras el estallido de la crisis fronteriza con Ceuta. En declaraciones a TVE, el ministro ha insistido en que el país norteafricano —con el que hay que "intensificar y mantener abiertos los canales diplomáticos"— mostró, enseguida, su disposición a movilizar sus propios dispositivos policiales, frenar el flujo de entrada a España y participar en las labores de devolución de "hasta el último" de sus nacionales. Unos trabajos que se están desarrollando, ha puesto en valor Albares, "con una rapidez inédita": "En tan solo 48 horas, el grueso de personas ya habían retornado a territorio marroquí".PublicidadEn los días previos a la crisis, ha seguido arrojando luz sobre las posibles causas, se produjo una "actividad inusual" en redes sociales que "amplificaba y deformaba" la última sentencia del Tribunal Supremo sobre las conocidas como devoluciones en caliente. "Se llegaba a trasladar que la frontera española se había abierto", ha explicado el ministro, volcado con el seguimiento de estos "bulos y falsedades" para descubrir "quién está por detrás". Lo que es innegable, ha dejado caer Albares, es que hubo una reacción "muy coordinada" desde diferentes sectores de la "internacional reaccionaria". Este es, ha reconocido el ministro, otro de los —todavía— interrogantes con los que España acude a la reunión de ministros de Interior de la UE de este martes.También para "exigir" solidaridad a "todos los Estados" de la Unión. Ceuta y Melilla, ha recordado Albares, forman parte de la frontera exterior de Europa. Son, de hecho, las únicas dos fronteras terrestres de la UE con África: "Las fronteras más desiguales del mundo". Una especificidad que origina "retos y desafíos particulares" que, en palabras del ministro, Bruselas tiene que "asumir y reforzar". Sin embargo, ha criticado Albares, algunos gobiernos europeos —como el de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni— no han sabido estar a la altura. Todo ello a pesar de que España, ha presumido el ministro, gestiona la ruta mediterránea con el menor número de entradas irregulares. Italia, por el contrario, tiene las cifras más altas: "Ahí vemos cuál es la política migratoria exitosa".(Habrá ampliación)