NoticiaEmpresarios y expertos trazaron en Barranquilla una agenda que pasa por energía, infraestructura, talento y educación.La zona portuaria de Cartagena es clave para el comercio exterior del país. Foto: Puerto de Cartagena.PERIODISTA28.08.2026 08:26 Actualizado: 28.08.2026 08:26

El Caribe colombiano tiene los puertos por donde se mueve la mayor parte del comercio exterior del país, una posición privilegiada frente a los mercados internacionales, potencial solar y eólico, destinos turísticos reconocidos y una base empresarial que exporta a decenas de países. LEA TAMBIÉN Pero ese panorama tiene un reverso: energía costosa, carreteras insuficientes, dificultades de acceso a los puertos, baja conexión entre los centros productivos y las terminales marítimas, y brechas educativas.Esa fue la radiografía que dejaron empresarios y expertos durante el foro Caribe Motor: el poder de conectar, organizado por EL TIEMPO y Portafolio este jueves en Barranquilla. La discusión tomó forma durante el panel moderado por Ernesto Cortés, editor general de EL TIEMPO, con Natalia Gil Betancourt, líder de Investigaciones Económicas del Grupo Puerto de Cartagena; Juan Pablo Ospina, presidente de Coremar, y Rodrigo Ibáñez, vicepresidente de Estrategia y Sostenibilidad de Sempertex.Andrés Mompotes, director de EL TIEMPO, durante el diálogo con los mandatarios. Foto:Sebastián ArangoEl resultado fue una especie de mapa hacia 2030: energía, puertos, vías, río Magdalena y educación aparecen como asuntos que ya no pueden analizarse por separado. La paradoja de los puertosUna de las cifras expuestas durante el panel empresarial permite entender buena parte del problema. Natalia Gil señaló que alrededor del 95 por ciento de las exportaciones colombianas sale por los puertos del Caribe y cerca del 70 por ciento de las importaciones entra por ellos. Sin embargo, dos terceras partes del PIB nacional se producen en la región Andina y aproximadamente tres cuartas partes del comercio exterior corresponden a empresas localizadas allí.La infraestructura que conecta a Colombia con el mundo está, entonces, a cientos de kilómetros de buena parte de las empresas que producen las mercancías.“Hay una distancia geográfica y una distancia económica importantes entre donde está la capacidad logística y de comercio exterior y donde están las empresas”, explicó Gil.Aspecto del Puerto de Barranquilla. Foto:Prensa AsoportuariaSu planteamiento apunta a cambiar esa lógica: atraer más producción hacia las zonas próximas a los puertos y convertir las terminales en espacios donde no solamente se movilicen contenedores, sino donde se generen procesos industriales, logísticos y servicios de valor agregado.El Grupo Puerto de Cartagena, recordó, tiene conexiones con aproximadamente 850 puertos de más de 150 países. Esa red internacional contrasta con dificultades domésticas para mover las cargas hacia el interior del país.Juan Pablo Ospina, presidente de Coremar, zona portuaria localizada en el Magdalena, llevó precisamente la discusión hacia esos cuellos de botella. Identificó problemas en los accesos portuarios, congestión y accidentalidad en algunos corredores, deficiencias en las conexiones entre Cartagena, Barranquilla y Santa Marta y la necesidad de garantizar la navegabilidad del río Magdalena. LEA TAMBIÉN Para Barranquilla, planteó un objetivo concreto: alcanzar y mantener una profundidad de 12 metros en el canal de acceso y asegurar un esquema permanente de dragado.El Magdalena, agregó, puede modificar la estructura de costos del transporte de mercancías. “La navegabilidad del río es 30 % más eficiente en costos que el transporte terrestre”, sostuvo durante el panel.El problema, bajo esa mirada, deja de ser exclusivamente portuario. Un puerto competitivo pierde parte de su ventaja cuando las carreteras, los accesos o el río no permiten mover las mercancías con la misma eficiencia. Energía y talento: dos costos para competirRodrigo Ibáñez, vicepresidente de Estrategia y Sostenibilidad de Sempertex, agregó otra dimensión. La compañía barranquillera exporta a 70 países, una experiencia que le permite comparar directamente las condiciones de producción colombianas con las de competidores internacionales.“Necesitamos una energía a buen precio, necesitamos una infraestructura vial adecuada, unos puertos competitivos”, señaló.El mal estado de la infraestructura eléctrica es un problema en el Carbe. Foto:Air-ePero incluso resolviendo esos problemas, explicó, una empresa colombiana difícilmente podrá competir exclusivamente por precio con fabricantes asiáticos. La diferencia debe construirse mediante innovación, calidad, desarrollo de productos, servicio y conocimiento de los mercados.Allí aparece otro déficit: el talento especializado.Ibáñez planteó la necesidad de fortalecer la relación entre universidades y empresas, contar con laboratorios y organismos certificadores y crear condiciones para atraer profesionales especializados hacia Barranquilla y las demás ciudades del Caribe.La preocupación empresarial terminó conectándose con uno de los grandes problemas sociales de la región: educación y productividad empiezan a ser parte de una misma discusión. El BID: una oportunidad que puede pasar de largoLas conclusiones empresariales encontraron respaldo en el diagnóstico presentado durante el mismo foro por Ramiro López-Ghio, representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para Colombia.López identificó cinco activos alrededor de los cuales el Caribe podría construir su crecimiento: logística, energía, innovación, talento y turismo. Su lectura parte de que Colombia necesita recuperar mayores tasas de crecimiento mediante productividad, inversión y diversificación de sus exportaciones.Ramiro López-Ghio, representante del Banco Inteamericano de Desarrollo (BID) en Colombia. Foto:Sebastián Arango“Tenemos una oportunidad importantísima a futuro cuando vemos que el mundo está demandando y Colombia tiene energía, alimentos, minerales. Tenemos una oportunidad monstruosa que hay que saber aprovechar. El tren pasa y hay que saber subirse al tren para no dejarlo pasar una vez más”, afirmó. LEA TAMBIÉN La posición geográfica del Caribe adquiere especial peso en ese escenario. Para López, Colombia necesita mirar con mayor decisión hacia los mercados internacionales.“El mercado está afuera, no está adentro. Y el Caribe es la puerta para eso”, sostuvo.Pero la oportunidad energética contiene otra paradoja. La región posee algunas de las mejores condiciones del país para la generación solar y eólica, especialmente en La Guajira, además de posibilidades alrededor del gas y nuevas fuentes energéticas. Al mismo tiempo, empresarios y mandatarios identifican el precio de la electricidad como uno de los factores que restan competitividad.No deje de verEl gobierno de De La Espriella radicó el presupuesto. Foto: Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.