Más contenidoCartagena y Barranquilla buscan crear ecosistemas industriales compartidos para reducir costos y fortalecer la competitividad regional.En la próxima década, el desafío del Caribe podría no ser construir más parques industriales, sino conectar los que ya existen para que funcionen como una sola red productiva. Foto: Cartagena, iStock.25.08.2026 08:05 Actualizado: 25.08.2026 08:05
Durante años, la competencia industrial en el Caribe colombiano estuvo marcada por el suelo disponible, la infraestructura, los servicios públicos, los incentivos y la cercanía a los mercados. Ahora emerge una nueva variable: qué tan bien pueden funcionar juntas las empresas que comparten una misma bahía industrial.La simbiosis industrial propone que los parques y clústeres dejen de ser simplemente conjuntos de compañías vecinas y se conviertan en ecosistemas donde se comparten energía, agua, infraestructura, logística y servicios, mientras los residuos y subproductos de una empresa pueden convertirse en insumos para otra.“Los parques industriales en principio nacieron como un grupo de empresas que estaban en un área específica, que quizás compartían algunos servicios”, explica Juan Pablo Ospina, presidente de Coremar. Hoy, agrega, “empieza a verse ese modelo de compartir, por ejemplo, el vapor, la energía, la cogeneración, el tema de residuos, la logística”.Para Lisette Cervantes Galván, Ph.D. en Economía Aplicada y profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte, la transformación es profunda. Antes, la competencia entre parques estaba asociada al suelo, la infraestructura, los incentivos y la cercanía a los mercados. “Hoy esos factores siguen siendo relevantes, pero ya no son suficientes”, afirma. La nueva competencia está relacionada con compartir energía, agua, infraestructura, información y subproductos y construir cadenas de valor “más eficientes y resilientes”.El potencial es particularmente grande en Cartagena y Barranquilla por la concentración de industria pesada, petroquímica, química, siderúrgica, manufacturera, agroindustrial y logística alrededor de sus sistemas portuarios.En Cartagena, la industria petroquímica, energética, de refinación y portuaria ofrece oportunidades para integrar energía, agua, hidrógeno de bajas emisiones, combustibles alternativos y materiales. La estructuración del Clúster Industrial de Transición Energética de Cartagena, articulado inicialmente por Ecopetrol Refinería de Cartagena, Frontera Energy Puerto Bahía, Promigas y la Cámara de Comercio de Cartagena, apunta precisamente a esa coordinación.En Barranquilla y su área metropolitana, la presencia de industrias siderúrgicas, metalmecánicas, químicas y manufactureras, conectadas con el río Magdalena y los puertos, permite pensar en intercambios de materiales, agua, energía y subproductos.La ventaja económica está en la proximidad. Ospina lo ejemplifica con el acero: importarlo, llevarlo al parque industrial y transformarlo allí mismo puede evitar movimientos entre diferentes localizaciones y reducir costos logísticos. La misma lógica puede aplicarse a aceites, almacenamiento, empaque y distribución.Para el presidente de Coremar, el Caribe también tiene una oportunidad en el clúster agroindustrial, particularmente en aceites y grasas. “Este Caribe tiene un gran potencial en el crecimiento de aceite de palma y de la transformación del aceite de palma, de dejar de exportar la materia prima y empezar a hacer la agregación de valor aquí”.El puerto, en este modelo, deja de ser únicamente una puerta de entrada y salida. “Lo que tenemos es el puerto y la logística como una columna vertebral de todos los servicios asociados a estas industrias que se asientan en el puerto”, señala Ospina.La apuesta es que una carga internacional pueda llegar, almacenarse, transformarse, empacarse y redistribuirse dentro del mismo ecosistema. Y alrededor de cada inversión surge una red de proveedores.La simbiosis también puede aplicarse al agua. En lugar de que cada empresa tenga su propia planta de tratamiento, varias podrían compartir infraestructura y reutilizar el agua tratada en procesos que no requieran agua potable.El reto está en convertir esas posibilidades en negocios. Cervantes advierte que se necesitan especificaciones técnicas, medición, trazabilidad, modelos de precios, contratos e infraestructura común. También una estructura de gobernanza que identifique oportunidades y conecte a las empresas.El contexto internacional favorece esta transición. El régimen definitivo del CBAM de la Unión Europea comenzó el 1 de enero de 2026 y cubre inicialmente sectores como hierro y acero, aluminio, cemento, fertilizantes, electricidad e hidrógeno. Para los exportadores, reducir la intensidad de carbono comienza a ser también una cuestión de competitividad.A su vez, en Santa Marta, la simbiosis industrial se impulsa a través de la articulación de nodos de aprovechamiento marino-costero y el Plan Sectorial de Economía Circular Magdalena 2040, integrando la producción limpia y la valorización de subproductos en sectores clave como el hotelero, el portuario y el agroindustrial.Así, el Caribe colombiano cuenta con una ventaja: puertos, industria, energía y logística concentrados en distancias relativamente cortas. El desafío es convertir esa proximidad en productividad.Del parque al ecosistemaVicky Osorio, directora ejecutiva de ProBarranquilla, resume la transformación: “Los parques industriales han dejado de ser únicamente espacios destinados a la ubicación de empresas para convertirse en verdaderos ecosistemas que impulsan la inversión y el desarrollo empresarial”.Y agrega que los parques más competitivos ya no ofrecen únicamente suelo e infraestructura. Integran conectividad logística, servicios compartidos, seguridad, talento y acompañamiento empresarial. A esto se suma la sostenibilidad, con soluciones de energía solar, eficiencia energética, gestión del agua y economía circular.La simbiosis industrial no se limita a las empresas. Para Coremar, la integración del territorio es una condición para que los proyectos sean sostenibles.Ospina destaca experiencias de recolección, clasificación y aprovechamiento de residuos en las que participan comunidades cercanas. El objetivo es que los habitantes puedan convertirse en proveedores de servicios y formar parte de nuevas cadenas productivas.Cuando el desarrollo llega a los territorios y no hay una conversación con esa comunidad y falta una inclusión del territorio en el proyecto, este, a veces, tiene una reacción negativaJuan Pablo OspinaPresidente de CoremarAl final, se busca una bahía industrial donde circulen mercancías, energía, agua, materiales, residuos y conocimiento puede convertirse en una nueva ventaja competitiva para la región. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







