Más contenidoBarranquilla y Cartagena aprovechan su fortaleza logística y portuaria para atraer empresas y conectar cadenas de suministro con mercados globales.El Caribe colombiano debe ofrecer energía competitiva, infraestructura, talento, seguridad jurídica y proveedores para atraer multinacionales. Foto: Istock, Cartagena.26.08.2026 10:35 Actualizado: 26.08.2026 10:35
Esta relocalización geográfica empieza a dejar de ser una promesa para convertirse en inversión, empleo y nuevas operaciones productivas en el Caribe colombiano. Barranquilla y Cartagena están aprovechando sus ventajas logísticas, industriales y portuarias para atraer empresas que buscan acercar sus cadenas de suministro a Estados Unidos y otros mercados internacionales, con casos concretos de compañías que han trasladado producción desde Asia y proyectos que ya generan exportaciones y empleos.En Barranquilla y el Atlántico, los resultados ya permiten medir esa transformación. Según Vicky Osorio, directora ejecutiva de ProBarranquilla, en 2025 la agencia acompañó 182 oportunidades de inversión y contribuyó a materializar 23 proyectos por US$469 millones, con la generación de 3.581 empleos directos. “El 78 por ciento de estos proyectos tuvo vocación exportadora, una señal de que la apuesta no se limita a instalar empresas para atender el mercado colombiano, sino a utilizar el territorio como plataforma de producción internacional” anotó Osorio.El fenómeno también está modificando el perfil industrial de la región. Durante 2025, el 65,3 por ciento de la inversión directa materializada en el Atlántico se concentró en actividades industriales. Químicos y ciencias de la vida representan 22 por ciento; alimentos y bebidas, 13 por ciento, mientras BPO e IT, envases y empaques, energías renovables y hotelería y turismo participaron cada uno con 9 por ciento, según ProBarranquilla.“Hoy las empresas buscan territorios que les ofrezcan estabilidad, conectividad, talento, seguridad para invertir y la capacidad de integrarse a cadenas globales de valor”, explica Osorio. En su opinión, el costo dejó de ser el único factor determinante y ganó peso la posibilidad de contar con infraestructura, proveedores, talento y logística capaces de responder con rapidez.Hoy las empresas buscan territorios que les ofrezcan estabilidad, conectividad, talento, seguridad para invertir y la capacidad de integrarse a cadenas globales de valor. El costo dejó de ser el único factor determinanteVicky OsorioDirectora ejecutiva ProBarranquillaEn el Caribe identifica además un reto particularmente sensible: el costo energético. Aunque el corredor Barranquilla-Cartagena-Santa Marta posee una conectividad marítima privilegiada con la Costa Este de Estados Unidos, “todavía existen cuellos de botella clave, como los altos costos de la energía, que encarecen la producción industrial”, señala Diego Vargas, gerente general de Zona Franca de Bogotá.La advertencia es relevante porque el atractivo del nearshoring no depende solamente de estar cerca del mercado estadounidense. También exige producir de manera competitiva. En ese punto, las zonas francas adquieren un papel estratégico, al ofrecer mecanismos de neutralidad tributaria y simplificación aduanera que pueden reducir costos para las compañías exportadoras.La necesidad de diversificarLa experiencia de Zona Franca La Cayena muestra otra dimensión del proceso: la diversificación. Más del 50 por ciento de sus empresas usuarias corresponde a inversión extranjera y el número de sectores presentes pasó de seis hace una década a 15 actualmente.Alimentos y bebidas, logística, metalmecánica, materiales para la construcción, plásticos, empaques y envases, químicos, cosméticos, ciencias de la vida, economía circular, remanufactura y mobiliario forman parte de ese nuevo mapa.Para Vargas, el Caribe tiene además sectores que pueden escalar rápidamente. Cartagena mantiene una posición fuerte en petroquímica, químicos y plásticos; Barranquilla posee una masa crítica en materiales de construcción, metalmecánica y autopartes, mientras Córdoba tiene potencial agroindustrial. A mediano plazo, el reto sería ampliar esa base hacia la transición energética, el hidrógeno verde y los servicios globales, incluidos BPO y KPO.Cartagena y sus ventajas La heróica tiene fortaleza en una infraestructura portuaria de escala global que reduce la distancia efectiva entre las plantas y sus mercados. El Grupo Puerto de Cartagena conecta la ciudad con 840 puertos en 150 países a través de 25 líneas navieras, y por sus terminales se moviliza más del 60 por ciento del comercio bilateral entre Colombia y Estados Unidos, según Invest in Cartagena. Para las empresas que buscan relocalizar producción, esa conectividad pesa tanto como la cercanía geográfica. Bolívar cuenta, según Invest in Cartagena, con cerca de 19 zonas francas activas y más de 170 empresas bajo este régimen, mientras sus exportaciones no minero-energéticas alcanzaron aproximadamente US$1.150 millones en 2025, con sectores como petroquímica, plásticos, materiales de construcción y manufacturas.Los casos empresariales muestran que la relocalización ya está ocurriendo. Kember Flooring trasladó hacia Cartagena operaciones productivas que anteriormente desarrollaba en Vietnam, mientras Ronexmed estableció una operación productiva de dispositivos médicos orientada al mercado estadounidense.“El nearshoring ya tiene expresiones concretas en Cartagena. Tenemos empresas que han trasladado producción desde Asia y compañías que producen desde nuestras zonas francas para atender el mercado estadounidense”, señala Carolina Rosales, directora ejecutiva de Invest in Cartagena.La oportunidad, sin embargo, no termina en atraer compañías. El desafío es que estas operaciones generen proveedores locales, transferencia de conocimiento, empleos especializados y nuevas exportaciones.La apuesta, por tanto, empieza a adquirir una dimensión regional. Barranquilla aporta capacidad industrial, talento y servicios; Cartagena, conectividad portuaria y experiencia exportadora. Santa Marta y Córdoba agregan capacidades logísticas, agroindustriales y territoriales, mientras La Guajira aparece como pieza potencial de la futura transición energética.La propia ProBarranquilla ha promovido, junto con otras agencias regionales, una visión de Caribe articulado para la atracción de inversión. “La atracción de inversión no es un esfuerzo aislado, sino una labor conjunta que nos permite visibilizar las fortalezas complementarias de la región”, sostiene Osorio.El reconocimiento internacional de esa apuesta también crece. Barranquilla fue escogida como sede del Americas Competitiveness Exchange (ACE), programa de intercambio en desarrollo económico, innovación y competitividad liderado por la OEA y el Gobierno de Estados Unidos. En ese escenario, Zona Franca La Cayena fue seleccionada para liderar el componente de cadena de valor industrial, nearshoring e integración comercial.El nearshoring ya tiene expresiones concretas en Cartagena. Tenemos empresas que han trasladado producción desde Asia y compañías que producen desde nuestras zonas francas para atender el mercado estadounidenseCarolina RosalesDirectora ejecutiva - Invest in CartagenaDel costo a la resilienciaEl nearshoring está cambiando los criterios con los que las compañías deciden dónde producir. “Si antes el costo era el principal factor, hoy las empresas buscan territorios que les ofrezcan estabilidad, conectividad, talento, seguridad para invertir y la capacidad de integrarse a cadenas globales de valor”, explica Vicky Osorio, directora ejecutiva de ProBarranquilla.Esa transformación también se refleja en el perfil de las empresas que llegan a la región: ya no se trata únicamente de manufactura tradicional, sino de actividades como ciencias de la vida, economía circular, remanufactura, dispositivos médicos y servicios de alto valor agregado.Para Zona Franca La Cayena, esta diversificación demuestra que las compañías buscan “ecosistemas industriales con infraestructura, conectividad, proveedores y talento que les permitan producir con mayor eficiencia y atender mercados internacionales”.A competir como región“La atracción de inversión no es un esfuerzo aislado, sino una labor conjunta que nos permite visibilizar las fortalezas complementarias de la región”, señala Vicky Osorio.Esa complementariedad tiene en Barranquilla y Cartagena dos de sus principales puntos de apoyo: una combina capacidades industriales, servicios y talento, mientras la otra aporta conectividad portuaria y experiencia exportadora. A saber, Zona Franca La Cayena fue escogida para liderar el componente de cadena de valor industrial, nearshoring e integración comercial del Americas Competitiveness Exchange (ACE), escenario que reunirá a cerca de 80 líderes de gobiernos, agencias de inversión, organismos multilaterales y centros de innovación del continente. “Esta invitación refleja el reconocimiento a un modelo de desarrollo que hoy contribuye a posicionar al Caribe colombiano como un territorio competitivo para la inversión y la integración de cadenas de valor”, señalan los portavoces de la organización. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








