Más contenidoLa nueva capacidad digital posiciona a Barranquilla para atraer inversión, tecnología y empleo especializado.La oportunidad va mucho más allá de ofrecer internet rápido. Consiste en atraer capital, alojar información, procesarla cerca de los usuarios, prestar servicios y crear empleos de mayor calificación. Foto: Cortesia V.tal25.08.2026 08:01 Actualizado: 25.08.2026 08:01
El Caribe colombiano está dejando de ser solo una puerta física para el comercio y empieza a disputar otro negocio: el tránsito, almacenamiento y procesamiento de datos. El mayor avance está en Barranquilla, donde cables submarinos, centros de datos y puntos de intercambio de tráfico comienzan a operar como una infraestructura para conectar a Colombia con Norteamérica, Centroamérica y el resto del continente.La coyuntura también se acelera con TAM-1, un sistema submarino de más de 7.000 kilómetros que conecta a Colombia con mercados del Caribe, Centroamérica y Estados Unidos. LinkMax anunció una inversión superior a US$120 millones y dijo haber adquirido cerca de 36 terabits de capacidad. En junio, la compañía señaló que el tramo colombiano ya estaba tendido hasta Barranquilla y que su operación comercial local estaba prevista para mediados de agosto.“Colombia tiene la posición geográfica y el potencial para liderar la conectividad de América Latina”, dijo Alex Blanco, CEO de LinkMax. La apuesta incluye además un anillo nacional de fibra que enlazará Barranquilla y Bogotá, con derivaciones hacia Bucaramanga y Medellín, para llevar esa capacidad al interior del país.El movimiento coincide con una carrera mayor. ProColombia identificó en julio 55 proyectos de centros de datos en el país, 46 ya en operación. Aunque Bogotá concentra la mayor parte, el mapa ya incluye a Cartagena; otro análisis de la entidad ubicó a Barranquilla como tercera receptora de proyectos de industrias 4.0 entre 2014 y 2025, con 32. El capital empieza a mirar al Caribe.La demanda interna también empuja. MinTIC reportó 10,49 millones de accesos fijos a internet al cierre del primer trimestre de 2026 y 6,2 millones ya funcionaban sobre fibra óptica. A su vez, la CRC fijó para octubre el estándar de banda ancha en 300 Mbps de descarga en los mercados más desarrollados, señal de que el país necesitará redes con más capacidad.Para Carolina Cortés, socia fundadora de Acoldc, Colombia es “no solo la puerta a Sudamérica, sino a muchas conectividades”. Esa idea resume el siguiente salto para el Caribe: que los cables no sean solo infraestructura de paso, sino una plataforma para atraer centros de datos, servicios digitales, inversión y talento.Si esa cadena se consolida, la región podrá convertir una ventaja geográfica en una ventaja económica y generar empleos. El “enchufe digital” sería la capacidad de recibir datos del mundo, procesarlos cerca de donde se consumen y exportar desde el Caribe servicios cada vez más sofisticados.El negocio que puede quedarse en la regiónEl siguiente salto es convertir la conectividad en inversión que permanezca en el Caribe. UNCTAD calculó que los proyectos nuevos de centros de datos anunciados en el mundo superaron los US$270.000 millones en 2025, más de una quinta parte del valor de toda la inversión greenfield global.Para captar una mayor tajada, el Caribe puede ordenar su oferta alrededor de cuatro activos: energía confiable y competitiva, suelo e infraestructuras disponibles, talento especializado y redes de alta capacidad hacia el interior del país. La energía será decisiva. De hecho, la Agencia Internacional de Energía proyecta que la electricidad usada por centros de datos pasará de unos 460 TWh en 2024 a más de 1.000 TWh en 2030. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






