Más contenidoLogística, parques, talento y cercanía a Buenaventura atraen inversión manufacturera a Palmira–Yumbo–Caloto.El desafío: traducir fortalezas empresariales en empleo digno, sofisticación productiva y avance exportador. Foto: iStock.27.07.2026 12:30 Actualizado: 27.07.2026 12:30

La reorganización del comercio mundial, acelerada por las tensiones geopolíticas, la diversificación de las cadenas de suministro y la necesidad de reducir riesgos logísticos, está modificando el mapa de la inversión extranjera directa.En este escenario, el Valle del Cauca busca consolidarse como uno de los principales beneficiarios del nearshoring, estrategia mediante la cual las empresas trasladan parte de su producción a países más cercanos a sus mercados de destino, particularmente Estados Unidos y América Latina.Para Juan Carlos Castro Lozano, director ejecutivo de Invest Pacific, el corredor industrial conformado por Palmira, Yumbo y Caloto reúne condiciones especialmente atractivas para las multinacionales que buscan instalar nuevas plantas de producción orientadas a la exportación.“Estados Unidos continúa siendo el principal importador de bienes de consumo del mundo. En 2025 registró importaciones por cerca de US$3,5 trillones, con un crecimiento promedio anual del 5% durante la última década”, explica Castro. Al mismo tiempo, recuerda que las exportaciones de China hacia ese mercado pasaron de US$562.000 millones en 2018 a US$327.000 millones en 2025, reduciendo significativamente su participación como proveedor.Una plataforma difícil de replicarSegún Castro, el corredor Palmira–Yumbo–Caloto posee una ventaja difícil de encontrar en otras regiones del país: una alta concentración de infraestructura productiva.“En esta zona se encuentran varios parques industriales y cuatro zonas francas que ofrecen espacios adecuados para proyectos manufactureros, además de incentivos tributarios cuando están orientados a mercados externos”, afirma.A ello se suma un tejido empresarial con capacidad de abastecer insumos y servicios especializados para múltiples industrias, reduciendo tiempos de entrada y costos operativos para nuevos inversionistas.Otro elemento diferenciador es la cercanía con Buenaventura, principal terminal marítima del país sobre el Pacífico y puerta de entrada y salida para buena parte del comercio exterior colombiano.“Si el objetivo es exportar hacia los países de la Alianza del Pacífico, Buenaventura es el puerto que ofrece una ubicación equidistante frente a esos mercados”, señala Castro.La región también cuenta con acuerdos comerciales que permiten acceder a más de 60 países, facilitando la integración de las empresas instaladas en el departamento a las cadenas globales de valor.Además, el directivo destaca una característica poco común en Colombia: la presencia de siete ciudades intermedias con más de 100.000 habitantes. “Esa red urbana permite que las empresas puedan instalarse en distintos municipios sin perder cercanía con centros poblados, mano de obra y mercados consumidores”, indica.La disponibilidad de agua, energía eléctrica competitiva y talento humano calificado también se han convertido en variables decisivas en las decisiones de inversión.Actualmente operan cerca de 270 empresas de capital internacional en el Valle del Cauca, situación que ha impulsado el desarrollo de proveedores locales con estándares internacionales.“Esa madurez facilita que las nuevas compañías encuentren una red de abastecimiento preparada para atender sus necesidades desde el primer momento”, agrega Castro.Regionalización de cadenas globalesPara Juliana Gómez Peláez, experta en inversión extranjera directa y comercio internacional, el debate ha evolucionado más allá del nearshoring.“La conversación evolucionó del nearshoring hacia una nueva regionalización de las cadenas globales de valor. Hoy las multinacionales asignan capital en regiones que aseguran acceso a mercados, recursos estratégicos y capacidad para ejecutar inversiones de largo plazo”, explica.En ese contexto, considera que el corredor Palmira–Yumbo–Caloto reúne condiciones excepcionales al integrar una base industrial consolidada, agroindustria, infraestructura logística, acceso al principal puerto colombiano sobre el Pacífico, disponibilidad de agua para procesos productivos y una matriz energética que avanza hacia fuentes renovables.Zona con varios parques industriales y cuatro zonas francas ideales para el desarrollo de proyectos. Foto:iStock.Chancay y el nuevo momento del PacíficoEl fortalecimiento de la Alianza del Pacífico está modificando las perspectivas de inversión. Para Martín Gustavo Ibarra, socio de Araújo Ibarra, la coincidencia de nuevos gobiernos en Chile, Perú y Colombia abre una oportunidad inédita para profundizar la integración económica regional. El experto considera que proyectos como el nuevo puerto de Chancay, en Perú, pueden generar un efecto multiplicador para el occidente colombiano. “El puerto de Chancay ha acercado en cerca del 20% los costos y tiempos entre el Pacífico latinoamericano y Asia, lo que hará que el occidente colombiano, liderado por el Valle del Cauca, sea una de las regiones ganadoras de la internacionalización del país”, explica.Ibarra señala además que entidades como Invest Pacific, ProPacífico, la Gobernación del Valle, las alcaldías de Cali y Palmira, junto con las seis zonas francas multiempresariales de la región, desempeñarán un papel determinante para atraer nuevas inversiones.No obstante, advierte que será fundamental acelerar proyectos estratégicos como la vía Mulaló-Loboguerrero, que reduciría significativamente los tiempos de conexión con Buenaventura, así como avanzar en iniciativas como Nuevaventura y una gran zona económica especial para el Pacífico colombiano. 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