NoticiaLa estrategia descentraliza Cali para potenciar microrregiones, unir municipios y crear una conectividad vial, digital, financiera y humana.Palmira concentra la agroindustria, la investigación científica, la logística aeroportuaria y la innovación. Foto: Juan Pablo Rueda27.07.2026 05:01 Actualizado: 27.07.2026 05:01
Durante décadas, hablar del desarrollo económico del Valle del Cauca era hacerlo, casi exclusivamente, de Cali. Sin embargo, esa lógica comienza a transformarse. La apuesta quedó consignada en el Plan de Desarrollo Departamental 2024-2027 Liderazgo que Transforma y retoma los lineamientos de la Visión Valle 2032, que propone consolidar un sistema policéntrico donde el crecimiento económico se distribuya de manera más equilibrada entre las distintas subregiones del departamento.Por ejemplo, Palmira consolida su papel en agroindustria, investigación científica, logística aeroportuaria e innovación; Buga fortalece su perfil como articulador del turismo religioso, la agrotransformación y la conexión hacia Buenaventura; Tuluá se proyecta como plataforma educativa y empresarial; Cartago se convierte en puente natural con el Eje Cafetero, mediante turismo, servicios, movilidad aérea y comercio; y Buenaventura mantiene su condición de principal puerta del comercio exterior colombiano sobre el Pacífico.El enfoque también reconoce el potencial de Sevilla y Caicedonia como puerta cafetera del Valle; de Zarzal, Roldanillo y La Unión alrededor de la agroindustria, la cultura y el enoturismo; y del corredor metropolitano conformado por Cali, Yumbo, Jamundí, Dagua, La Cumbre y Vijes, donde convergen la industria, la logística, la salud, la tecnología y los servicios especializados.El modelo encuentra respaldo en la política de asociatividad territorial promovida por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), que plantea que desafíos como la movilidad, la seguridad, el turismo, el manejo ambiental o la atracción de inversión superan los límites municipales y requieren soluciones compartidas.“La asociatividad fortalece la competitividad porque permite construir una región económicamente más integrada. Un municipio puede aportar infraestructura logística; otro, producción agrícola; otro, oferta turística; y, otro, servicios especializados. El resultado es un territorio más atractivo para la inversión y con mayores posibilidades de generar empleo y bienestar”, señala Wílder López Jiménez, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Buga.Nuevos polos regionalesDesde el norte del departamento, Cartago emerge como uno de los territorios con mayor potencial para convertirse en un nuevo centro de desarrollo.De acuerdo con Sandra Milena Santa Ocampo, presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Cartago, las dinámicas económicas actuales demuestran que las regiones funcionan más allá de las fronteras político-administrativas.“En el caso de Cartago, compartimos una dinámica económica permanente con municipios del norte del Valle, Risaralda, Quindío y Caldas. Nuestros empresarios venden, compran, generan empleo y prestan servicios sin detenerse en los límites políticos. Esa es la verdadera región”, afirma.La dirigente considera que el modelo de microrregiones tiene sentido porque permite unir esfuerzos para atraer inversión, fortalecer sectores productivos y desarrollar proyectos con beneficios compartidos.“Cuando dejamos de competir entre municipios y empezamos a trabajar como región, todos crecemos más rápido. Como Cámara de Comercio entendemos ese papel y hoy somos una agencia de desarrollo que busca articular al sector público, al sector privado y a la academia para que las oportunidades lleguen a todo el territorio”, añade.Santa destaca que Cartago cuenta con una ubicación estratégica excepcional al estar situada en un punto de convergencia entre Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas.“Esa ubicación nos convierte en un centro natural de comercio, servicios y logística para toda la región. Tenemos además un activo estratégico que debemos aprovechar mucho más: el Aeropuerto Santa Ana. Su infraestructura ofrece una gran oportunidad para fortalecer el transporte de carga y facilitar la exportación de productos agrícolas con alto valor agregado”, subraya.A ello se suma una economía diversificada basada en comercio, servicios, agroindustria y un turismo cada vez más reconocido. “Yo creo que la mayor fortaleza de Cartago es precisamente esa diversidad. No dependemos de un solo sector económico; contamos con varios motores que pueden crecer de manera complementaria y generar oportunidades para toda la región”, enfatiza.Por su parte, “Buga tiene una combinación especialmente favorable de ubicación, conectividad, estructura empresarial, servicios urbanos y calidad de vida. Está situada en el centro del Valle y conecta corredores estratégicos hacia Cali, el Eje Cafetero, Bogotá y Buenaventura”, explica López Jiménez.El dirigente destaca que el proyecto 5G Buga-Buenaventura, con un corredor concesionado de 128 kilómetros, puede convertirse en un factor determinante para fortalecer la competitividad del centro del departamento al reducir costos logísticos y mejorar la confiabilidad del transporte.Las vocaciones económicas de Buga se concentran en cinco frentes: logística y distribución, agroindustria, industria manufacturera, turismo religioso y de naturaleza, así como servicios empresariales y tecnológicos.“En 2024, Buga registró 4.960 empresas con matrícula mercantil vigente. El comercio representó el 44,25 por ciento, el alojamiento y los servicios de comida el 14,86 por ciento, y la industria manufacturera el 8,65 por ciento. Esto demuestra la diversidad y capacidad de crecimiento del municipio”, señala.Buga articula el turismo religioso, la agrotransformación y la conexión hacia Buenaventura. Foto:Juan DíazMás allá de las carreterasUno de los cambios más profundos de esta estrategia está en la forma de entender la conectividad. El Plan Estratégico Regional (PER) Pacífico plantea la necesidad de consolidar un sistema logístico y multimodal que integre los modos marítimo, fluvial, férreo, carretero y aéreo, con el objetivo de conectar de manera más eficiente los centros de producción, las ciudades intermedias y los mercados nacionales e internacionales.Pero el concepto va mucho más allá de la infraestructura física. La estrategia redefine la conectividad como la capacidad de aumentar los intercambios comerciales, financieros, empresariales, de información, viajeros, talento, tecnología y cultura con la economía global.En otras palabras, una región competitiva es aquella donde circulan con facilidad cinco grandes flujos: personas, bienes, información, capital e instituciones.Desde la Cámara de Comercio de Buga coinciden con esta visión. “Hoy la conectividad debe entenderse como un ecosistema. Las vías son fundamentales, pero una empresa también necesita acceso a internet de calidad, servicios financieros, plataformas de comercialización, talento humano, información de mercados, logística confiable y trámites institucionales eficientes”, afirma López Jiménez.El dirigente añade que la conectividad digital y financiera se ha convertido en un factor tan relevante como las carreteras. “La conectividad no se mide únicamente en kilómetros de vías, sino también en la capacidad de una empresa local para acceder a un mercado, recibir pagos, enviar un producto, obtener financiación o incorporar tecnología”, asegura.En esa hoja de ruta, Cali continúa siendo el principal motor económico del departamento, pero deja de ser el único. El desarrollo comienza a entenderse como una red en la que Palmira, Buga, Tuluá, Buenaventura, Cartago, Sevilla, Zarzal, Roldanillo y otros municipios pueden convertirse en protagonistas de una región que busca competir como un solo territorio, aprovechando la diversidad de sus vocaciones productivas y la fortaleza de sus conexiones.Tuluá fortalece su papel como plataforma educativa, empresarial y de servicios. / Foto:ALCALDÍA DE TULUÁ Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







