NoticiaCali y su departamento atraen empresas extranjeras, retienen capital humano y ofrecen menores costos operativos que otras capitales del país.El Valle impulsa su economía competitiva sin minería, apoyado en cadenas de valor de agroindustria, farmacéutica, manufacturas y servicios. Foto: iStock.27.07.2026 04:38 Actualizado: 27.07.2026 04:38
El Valle del Cauca es hoy la tercera economía más grande de Colombia, solo detrás de Bogotá y Antioquia, con un Producto Interno Bruto de $180 billones en 2025 y una participación del 10 por ciento del PIB nacional, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).Junto con la capital del país y el departamento paisa, esta región genera la mitad de todo lo que produce Colombia: de cada 10 pesos que el país generó el año pasado, 5 pesos salieron de esos tres territorios. Lo llamativo es cómo llegó allí el Valle: sin petróleo, sin carbón y sin oro.El departamento ocupa además el tercer lugar en el Índice Departamental de Competitividad (IDC) 2026, elaborado por el Consejo Privado de Competitividad (CPC) y la Universidad del Rosario, con una calificación de 6,43 sobre 10 y el primer puesto nacional en el pilar de sofisticación y diversificación productiva, gracias a la variedad de su canasta exportadora y de sus mercados de destino."El IDC 2026 es un insumo crucial para el contexto político actual", señaló Ana Fernanda Maiguashca, presidenta del CPC, al presentar los resultados el pasado 16 de julio.El Valle también obtuvo la segunda posición nacional en el pilar de instituciones, con una calificación perfecta de 10 sobre 10 en la gestión de regalías, según el mismo informe, un dato que refleja el manejo institucional de unos recursos que, precisamente, no provienen de la minería del departamento.La caña de azúcar genera 286.000 empleos en 50 municipios, 13 ingenios y el 38 % del PIB agrícola. Foto:iStock.No necesita minas para crecer"El departamento ha logrado consolidar una economía competitiva sin depender de la minería gracias a la construcción de cadenas de valor en sectores como la agroindustria, la farmacéutica, las manufacturas y los servicios", explica Juan Carlos Castro, director ejecutivo de Invest Pacific. La disponibilidad de agua, agrega, “ha sido decisiva para desarrollar industrias como alimentos, bebidas, cosméticos y medicamentos, mientras el departamento se consolida en salud, turismo médico, inteligencia artificial, química verde, energías renovables y economía circular”.A esto se suma un talento humano formado en universidades y centros de investigación especializados en agro, salud y tecnología, y una plataforma cada vez más usada por multinacionales para cumplir sus metas globales de sostenibilidad y descarbonización.El turismo de salud es otro de los sectores emergentes que destacan desde Invest Pacific: la región cuenta, según Castro, con dos de los mejores hospitales de América Latina y centros de investigación de alto nivel que impulsan ese renglón.El ejemplo más visible de esa vocación agroindustrial es la caña de azúcar. El sector genera 286.000 empleos directos e indirectos en 50 municipios, representa cerca del 38 por ciento del PIB agrícola del Valle y opera 13 ingenios azucareros, seis de ellos con plantas de bioetanol, según cifras de Asocaña. "Tenemos el mejor modelo de economía circular del sector agrícola", explica Claudia Calero, presidenta del gremio azucarero, que en 2026 apunta a moler 23 millones de toneladas de caña.A esa base se suma una matriz energética que Castro destaca como ventaja competitiva: más del 97 por ciento de la generación eléctrica del departamento es renovable, con más del 90 por ciento proveniente de biomasa y el 77 por ciento del etanol producido en el país. La energía solar, dice, pasó de representar 0,2 por ciento en 2022 a 6 por ciento en 2025.El Valle concentra además el 17 por ciento de la industria nacional y el 20 por ciento de la agroindustria del país en apenas el 1,9 por ciento del territorio, y su ubicación dentro del llamado "triángulo de oro" que forma con Bogotá y Medellín se complementa con el puerto de Buenaventura, que moviliza cerca de la mitad del comercio exterior en contenedores de Colombia.El resultado son más de 260 empresas de capital extranjero, que aportan cerca del 35 por ciento de las exportaciones del departamento, el 21 por ciento del PIB regional y más de 31.000 empleos, con inversiones que superan los US$6.708 millones.En 2025 llegaron 22 nuevos proyectos de inversión extranjera directa por US$330 millones, y para este año la meta de Invest Pacific es sumar otros 23 proyectos que refuercen esa base exportadora.El dinero se queda y el talento llegaAtraer inversión extranjera es solo una parte de la historia. “No basta con medir cuánto se produce o cuánto se vende: también debemos entender cuánto valor se queda en el territorio”, plantea María del Mar Palau, presidenta de la Cámara de Comercio de Cali (CCC).Según explica, esas más de 260 multinacionales generan cerca del 21 por ciento del PIB regional y una parte importante de las exportaciones y el empleo formal del departamento, pero, agrega, todavía existe la oportunidad de medir con más precisión cómo se distribuye ese valor entre salarios, proveedores locales, impuestos, innovación y expansión empresarial dentro del territorio.La buena señal, agrega, ya está en los registros de la entidad: “contamos con más de 117.000 empresas formales, una cifra 18 por ciento superior a la de 2019, y muchas de las inversiones recientes han correspondido precisamente a ampliaciones y reinversiones de compañías ya instaladas en la región”. Solo en 2026, cerca de 75.000 empresas renovaron su matrícula mercantil a tiempo, un 10 por ciento más que el año anterior.Ese dinamismo convive con una ventaja de costos que, según Invest Pacific, se traduce en un costo de vida 9 por ciento inferior al de Bogotá y 8 por ciento menor al de Medellín, con salarios hasta 22 por ciento más competitivos en el sector de servicios tercerizados (BPO). "El Valle del Cauca ofrece ventajas claras frente a otras ciudades en costos de operación, ubicación, talento y calidad de vida", resume Castro.Para Palau, sin embargo, la clave no está solo en el costo: “la competitividad del Valle no puede entenderse únicamente desde el costo salarial. La verdadera ventaja está en la relación entre costo y productividad”.Esa combinación, añade, es la que ha permitido que sectores como el BPO, la tecnología y los servicios globales sigan expandiéndose en la región, atrayendo tanto a empresas como a trabajadores remotos y nómadas digitales que encuentran en Cali una ciudad con clima cálido todo el año, conectividad internacional y precios de vivienda y oficinas más bajos que en las otras dos capitales.Entre una agroindustria que no deja de innovar, una matriz energética limpia, empresas que reinvierten sus utilidades en el territorio y costos que siguen siendo más bajos que en las otras grandes capitales, el Valle del Cauca construye una historia de prosperidad que no necesitó minas para inscribirse. Y todo indica que, entre nuevas rutas de inversión, talento y tecnología, esa historia todavía tiene varios capítulos por delante. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








