La entrada masiva de inmigrantes en Ceuta el pasado 30 de julio se retransmitió en directo por redes sociales, pero el perfil y las motivaciones de las personas que entraron no fueron los mismos. Uno de los asuntos que más preocupa en este momento a las fuerzas de seguridad españolas tiene que ver con que la cronificación de la avalancha acabe produciendo una fractura social en la ciudad autónoma, y muy en particular en el barrio del Príncipe. La tensión que se vivió en la noche del jueves en la playa de Benítez es el mejor ejemplo.

Para llegar a esta situación, y lo que podría estar por venir, era necesario que los inmigrantes no volvieran de inmediato, sino que se quedaran al menos una temporada. El último dato facilitado por el Gobierno estima que permanecen en Ceuta alrededor de 5.000 personas, pero las autoridades ceutíes elevan la cifra a exactamente el doble: 10.000. La realidad es que casi un mes después no se sabe con precisión cuántas de las personas que cruzaron ilegalmente la frontera pernoctan un mes después a diario en la ciudad autónoma.

Según relatan a este periódico distintas fuentes de los cuerpos de seguridad, desde el mismo día del asalto y en los sucesivos proliferaron numerosos vídeos dirigidos especialmente a la comunidad residente en el Príncipe, la barriada con mayor población musulmana de la ciudad. En las citadas grabaciones, realizadas desde el otro lado de la frontera, se acusaba a los musulmanes ceutíes de "infieles" por no acoger a sus "hermanos". Un mensaje que tardó poco en calar por el miedo a sufrir represalias o ser señalados. "Desde el minuto uno vimos que iban a intentar quedarse en el Príncipe", subrayan las fuentes policiales, "y así ha sido".