Las hojas de lechuga mustias no siempre tienen que acabar en la basura. El cocinero Jordi Cruz ha compartido uno de sus trucos para intentar recuperar su textura y conseguir que vuelvan a estar más crujientes. La clave, según explica, está en aplicar un contraste térmico entre agua tibia y agua muy fría. El primer paso consiste en sumergir las hojas en agua a unos 35 grados durante tres o cuatro minutos. "Primero es coger a unos 35 grados centígrados, la habitual del grifo, y dejar las hojas durante 3 o 4 minutos sumergidas", explica el chef. Este primer baño prepara la lechuga antes del cambio brusco de temperatura. Después llega el momento decisivo. "Cuando tengamos estas hojas 3-4 minutitos en agua tibia, ¿qué haremos? Agua lo más fría posible", señala Cruz. Para conseguir ese efecto, incluso se pueden añadir hielos al recipiente, ya que el objetivo es generar un choque térmico intenso que ayude a recuperar la firmeza de las hojas. El cocinero asegura que el cambio se puede notar incluso al tacto. "Al ponerla en el agua helada, lo más fría posible, vamos a notar en nuestros dedos cómo cambia", explica. Tras permanecer unos cinco minutos en el agua fría, recomienda retirar la lechuga y eliminar bien el exceso de humedad con papel absorbente o una centrifugadora. Jordi Cruz también pone el foco en el aliño de la ensalada, donde el orden de los ingredientes puede marcar diferencias. Su consejo es añadir primero la sal y después el vinagre, ya que este ayuda a disolverla. "Va a generar una disolución, la de la sal. Si lo hacemos al revés puede ser que no termine de integrarse bien", advierte. Por último, el aceite debe incorporarse después, ya que puede funcionar como una especie de barrera. Cruz propone además una vinagreta equilibrada con 150 mililitros de aceite de oliva virgen extra, 50 mililitros de vinagre, 15 mililitros de agua y 3 gramos de sal, una mezcla que puede personalizarse con pimienta, miel o mostaza. Con estos pasos, el chef busca recuperar la textura de la lechuga y mejorar el resultado final de la ensalada. Las hojas de lechuga mustias no siempre tienen que acabar en la basura. El cocinero Jordi Cruz ha compartido uno de sus trucos para intentar recuperar su textura y conseguir que vuelvan a estar más crujientes. La clave, según explica, está en aplicar un contraste térmico entre agua tibia y agua muy fría.
Jordi Cruz, cocinero, sobre como recuperar las hojas de lechuga mustias: "Cuando tengamos estas hojas 3-4 minutitos en agua tibia, ¿qué haremos? Agua lo más fría posible"
Jordi Cruz explica que el contraste entre agua tibia y agua muy fría puede devolver firmeza a las hojas de lechuga que han perdido frescura








