Hace tartas para las actrices, cantantes y marcas del momento, pero si su vecina de 85 años le pide un pastel de cumpleaños, se lo prepara con todo el amor del mundo. “También se las hago a mis amigas. Me encanta jugar con la personalidad de la gente que conozco para crear cada tarta”. Sarina Castagnoli (Argentina, 33 años) es pastelera y hace cuatro años que vive en Madrid, donde sus espectaculares creaciones dulces llevan un tiempo dejándose ver en supper clubs y eventos de todo tipo. Originaria de la Patagonia, estudió cocina, pero se acabó especializando en repostería porque sentía “que era donde podía desarrollar más la creatividad”. Su formación pastelera es autodidacta; lo que sabe lo ha aprendido trabajando en obradores o por su cuenta. “He tenido la suerte de currar con gente que me ha dicho siempre ‘adelante, haz lo que quieras’”. Hace unos tres años empezó a colaborar con el estudio creativo de diseño gastronómico Fondo Supper Club. “Un día, una de las chicas de Fondo, me dijo: ‘Me voy a casar y quiero que tú me hagas la tarta de bodas’. Yo nunca había hecho una tan grande, me dio un poco de miedo. Pero quedó muy bonita”. La tarta en cuestión, de tres pisos y decorada con flores, perlas y lazos, fue la primera de las muchas creaciones que llevarían a Sarina a convertirse en una de las pasteleras de moda. “Le tengo mucho cariño a esa tarta, fue como abrir un portal”. Quizá porque entiende la pastelería como un arte, Sarina se encuentra cómoda dentro del término cake artist y ha incursionado en la performance o la moda creando piezas a base de merengue que se extendían sobre el cuerpo, convirtiéndose en prendas de ropa comestibles. “El merengue es la materia prima que más uso. Y me gustan mucho los brillitos, el glitter, las perlas o las flores”. A la hora de buscar inspiración, bebe de infinidad de referencias. “Si miras mi móvil, tengo muchas fotos de cosas que me encuentro caminando por la calle: la reja de una casa con una forma que me gusta o el marco de algún espejo antiguo. El otro día, en la peli de Cisne Negro, vi la tarta que la madre le hace al personaje de Natalie Portman y dije: ‘Wow, quiero hacer algo así’”. Reconoce su gusto por lo barroco y lo vintage: “Me gusta traer de vuelta esas tartas que ya no se ven en ningún lado, las que comía cuando era niña, en los noventa”.
Sarina Castagnoli, pastelera: “Me gusta traer de vuelta esas tartas que ya no se ven, las que comía cuando era niña en los noventa”
Esta argentina afincada en Madrid empezó a hacer tartas por una casualidad y desde entonces se ha convertido en una de las ‘cake artists’ más demandadas de España y en parte de la propuesta anual de talento joven de ICON








