Misantrop�asLos alcaldes que hagan o�dos sordos a las razonables quejas de los ciudadanos m�s perjudicados por este fen�meno se arriesgan a perder antes o despu�s apoyos decisivosTuristas en la playa de San Lorenzo, en Asturias.EFEActualizado S�bado,

agosto

23:03Audio generado con IAEn las �ltimas municipales francesas, los votantes de Biarritz -sede del veraneo elegante y civilizado- hicieron alcalde a una vieja gloria local del rugby mundial que ha prometido mitigar el impacto del turismo sobre la localidad vascofrancesa: tras defender durante 16 a�os los colores del equipo local, el caraque�o Serge Blanco quiere que Biarritz no sea solamente una ciudad estival. �Biarritz! Estamos ante un malestar recurrente en los municipios que se llenan de turistas, donde un segmento de la poblaci�n est� saliendo a protestar por razones que van de los precios de la vivienda a la desnaturalizaci�n de la cultura local.Aunque esos cr�ticos rara vez ganan elecciones, hacen ruido en lugares como Canarias, Mallorca, M�laga o incluso Sevilla, donde la derrota del alcalde socialista hace tres a�os tuvo algo que ver con su fomento del turismo: pocas ciudades tratan con m�s denuedo de conservarse a s� mismas. Pero as� como el tradicionalismo sevillano permea los distintos grupos sociales e ideol�gicos de la ciudad, en otros casos nos encontramos con nost�lgicos m�s o menos soberanistas que a�oran una Espa�a asequible y con colectivos de ra�z izquierdista que deploran el turismo como una externalidad del capitalismo. Y aunque los alcaldes que fomentan el turismo vienen ganando en las urnas, los que contin�en haciendo o�dos sordos a las razonables quejas de los ciudadanos m�s perjudicados por el turismo de masas se arriesgan a perder antes o despu�s apoyos que pueden ser decisivos.No conviene olvidar que el turismo es una fuerza cosmopolitizadora que hace el mundo m�s abierto. Y cabe preguntarse de qu� vivir�an los espa�oles -no digamos los canarios- sin el man� que proporciona; aunque a veces sea un man� envenenado. Por lo dem�s, el activismo que sue�a con modelos alternativos de sociedad har�a bien en recordar cu�l es la naturaleza del humus espa�ol: Abel Caballero ha salido ya bailando para anunciar sus luces navide�as y en miles de fiestas patronales se maltrata a inocentes animales. �Cuidado con la autenticidad! Dicho esto, el debate sobre sus efectos negativos no puede zanjarse diciendo simplemente que todos somos turistas; aunque lo seamos y convenga ahorrarse cualquier hipocres�a al respecto. Si la inacci�n del gobernante en esta materia se pone de manifiesto, como prueba la negativa recurrente de la clase pol�tica andaluza a implantar una sencilla tasa tur�stica, los demagogos saldr�n ganando y los dem�s perdiendo: cuidado con eso tambi�n.