Las gestoras Dunas, Olea, Horos o Carmignac tienen vehículos diseñados para poder navegar por el actual contexto de incertidumbre y volatilidad de los mercados

En la inversión ocurre como con los incendios, que se combaten mejor con prevención en invierno que con mangueras en verano. Cuando llega un momento de fuertes caídas en Bolsa o en bonos, lo más importante no es correr a mover el dinero, sin ton ni son, sino saber que la cartera de inversiones está bien perfilada y diversificada. Y, a partir de ahí, aguantar con estoicismo la volatilidad de los mercados financieros.

El cliente español de fondos de inversión tiene un perfil altamente conservador. En estos casos, el tipo de activo más socorrido son los bonos, especialmente la deuda soberana. Sin embargo, con la inflación al alza y con el riesgo de subidas de tipos inesperadas, la renta fija puede sufrir una corrección. Las gestoras de fondos ya están avisando de esta posibilidad, que estos días se ha hecho más patente a la vista de la subida a máximos de varias décadas de las rentabilidades de los bonos a más largo plazo. Los inversores en deuda ya no temen solo a la inflación y a las alzas de tipos sino que están empezando a apuntar a la sostenibilidad de la deuda, en especial la de EE UU, que ya rebasa los 40 billones de dólares.