Nada m�s cruzar la entrada del Cafet�n Croch�, hay algo que inevitablemente nos lleva a la ilusi�n pura. A Juan Tamariz. Est� en las cartas, en las fotograf�as, en las historias que se comparten de mesa en mesa y, sobre todo, en ese peque�o escenario presidido desde hace d�cadas por tres grandes naipes, s�mbolo de unas noches que ya forman parte de la identidad del local. El primero en dejar su firma en una de aquellas cartas fue �l. Juan Tamariz escribi�: "Para Croch�, un lugar m�gico, de un modesto mago".Este viernes ha sido el primero dedicado a la magia sin Tamariz. Bajo el cartel que anuncia al ilusionista de la noche, Karim, figura una frase que a todos remueve: �Despu�s de un d�a triste, la magia sigue, como le gustar�a a �l�. Y quiz� no haya mejor lugar para recordarle que este.Cafet�n Croch� abri� sus puertas el 20 de julio de 1981, en San Lorenzo de El Escorial. En la hist�rica manzana de las Casas de los Doctores. Maricruz Lorente y su marido, Manuel M�guez, estaban ultimando los preparativos el d�a previo a la inauguraci�n cuando "de repente" apareci� "un desconocido".-�Puedo actuar ma�ana?Maricruz le mir�, sorprendida.-Pero t�, �qui�n eres? �Qu� haces?-Soy mago. Soy Juan Tamariz.Lo que ocurri� despu�s forma parte ya de la �pica del lugar. En aquella fiesta de inauguraci�n intervinieron la Charanga de la Doctora y Juan Tamariz, quien puso en marcha una tradici�n que, 45 a�os despu�s, sigue viva: los viernes, a las once de la noche, la "Hora de Brujas".Desde entonces, todas las semanas, ininterrumpidamente, la Cripta M�gica de Croch� se ha convertido en punto de encuentro de generaciones de ilusionistas. A pocos cent�metros del p�blico, por esta b�veda han pasado m�s de 50 magos, muchos de ellos formados en la escuela de Juan Tamariz, hoy dirigida por su hija al frente de la Gran Escuela de Magia de Ana Tamariz. Entre ellos, figuran nombres de prestigio internacional y campeones del mundo como Pepe Carrol, Antonio Romero, Camilo, Anthony Blake, Julio Carabias, Donald, Miguel G�mez, Agust�n Leal o Luis Boyano. Una larga lista de artistas que, semana tras semana, mantiene viva aquella tradici�n que comenz� con �l. Pero Tamariz, antes de convertirse en leyenda, fue tambi�n un mago que necesitaba lugares donde probar, crear y experimentar. Y el Croch� termin� convirti�ndose en uno de esos espacios.La Cripta M�gica, la b�veda del Cafet�n Croch� donde se llevan a cabo los espect�cul de magia�ngel NavarreteAntonio Romero, prestigioso mago con "muchos a�os de trucos a las espaldas", conoci� a Juan cuando ten�a 14 a�os. "Rompi� todos los moldes. Era un tipo excepcional. Fue un maestro para todos nosotros. Le conoc� siendo un chaval y me ense�� much�simas cosas", recuerda.Tamariz, junto aArmando de Miguel e Ignacio Brieva, form� parte de una generaci�n que quiso sacar la magia de los escenarios convencionales y acercarla a espacios m�s peque�os, m�s �ntimos: pubs y locales donde el espectador pod�a estar a escasos cent�metros del ilusionista. "Ellos fueron los pioneros, quer�an hacer algo diferente", explica Romero. "Necesitaban sitios para crear, para hacer n�meros m�s largos, para sentir la ilusi�n y cercan�a del p�blico". Y el Croch� les ofrec�a precisamente eso, �lo que buscaban�Aqu� Tamariz estren� juegos, puso a prueba ideas y encontr� un p�blico cercano. La magia dejaba de ser �nicamente un truco para convertirse en una conversaci�n entre quien hac�a posible el imposible y quien lo observaba."La idea era hacer una lista de cinco o seis magos, un d�a uno, otro d�a otro, y rotar por los locales. Y ninguno se llevaba un duro, eh. Y ahora tampoco. Esa es la filosof�a", explica Antonio, sobre aquellos primeros a�os en los que Tamariz y otros grandes nombres de la magia comenzaron a recorrer los pubs de la Comunidad de Madrid. La propuesta funcion� desde el principio. Maricruz recuerda c�mo aquella nueva forma de entender el espect�culo fue entrando poco a poco en el d�a a d�a del local hasta convertirse "casi, en parte de su vida". El �xito hizo necesario ampliar la n�mina de artistas. "Hac�an falta m�s magos, porque eran pocos y necesitaban gente!", cuenta Antonio. Fue entonces cuando recurrieron a las nuevas generaciones: "Dijeron: 'Vamos a tirar de la cantera'. �ramos tres o cuatro y nos tiramos a la piscina", recuerda.As� fue naciendo tambi�n una manera diferente de entender el oficio. "Lo bueno es que el estilo no estaba creado. Era una nueva forma de ver la magia y de vernos a nosotros, los magos", relata. La historia del Croch� es, en buena medida, la historia de esa transformaci�n. Un peque�o caf� que con los a�os se convirti� en la meca de varias generaciones de artistas.Maricruz ense�a las fotograf�as de los inicios del Cafet�n Croch��ngel NavarreteY el propio espacio ayuda a entender ese car�cter. El Cafet�n mantiene una decoraci�n inspirada en los primeros a�os del siglo XX, con un marcado aire parisino. Sus paredes est�n llenas de l�minas de la �poca, fotograf�as que funcionan como una cr�nica del tiempo, billetes antiguos, radios, bastones e, incluso, cuadros del propio Tamariz. Todo contribuye a crear una atm�sfera en la que pasado y presente parecen convivir. Y, en medio de ella, la magia.Hoy, 45 a�os despu�s de su apertura, Antonio Romero es quien organiza el calendario de los viernes. Las solicitudes llegan desde todas partes. "Todos quieren actuar aqu�. Nos llegan cientos de peticiones de magos". Porque el Croch� es "mucho m�s que un bar o un restaurante". Maricruz lo dice con naturalidad: "La cultura es una parte fundamental de nosotros". Por sus mesas y su peque�o escenario han pasado magos, m�sicos, actores, poetas...En los primeros a�os tambi�n cant� cupl�s el Gran Wyoming, acompa�ado al piano por Reverendo. Pero para los magos, el Croch� es otra cosa. Es casa. "Para Tamariz tambi�n lo era, para el que m�s", dice Rafael Benatar, compa�ero de profesi�n y amigo personal del mago.�ngel NavarreteBenatar lleg� a Tamariz a trav�s de sus libros. La curiosidad por conocer al autor de aquellas p�ginas termin� llev�ndole a conocer al hombre que hab�a detr�s del mago, y de aquel encuentro naci� una amistad que se prolong� durante a�os. Ambos trabajaron adem�s en la traducci�n al ingl�s de las obras de Tamariz, revisando juntos cada detalle. Tambi�n estaban las noches en casa de Tamariz. Cualquier conversaci�n pod�a terminar en una sesi�n improvisada. "Tiene una imagen muy estrafalaria, c�mo grita, c�mo habla, incluso c�mo se mueve ... Pero es una figura de conocimiento", dice Benatar. "En muchos sitios es considerado el mago del siglo". Su apariencia: el pelo alborotado, las gafas, la chistera, los vaqueros, era "parte del personaje, pero tambi�n de �l mismo". Detr�s de aquella imagen hab�a muchas horas de estudio, trabajo y dedicaci�n.Maricruz recuerda que Tamariz era "el eterno estudiante de F�sica". Lleg� hasta cuarto curso. "Se matriculaba o le matriculaba su madre", cuenta entre risas. Pero �l ten�a claro que quer�a ser mago. Y termin� convirti�ndose en algo todav�a m�s dif�cil: maestro. "Se hac�a querer", explica Benatar. "Compart�a su sabidur�a, nos ense�aba". Ah� est� tambi�n una de las claves para entender el Croch�. No es una academia. No hay ex�menes ni una frontera clara entre quien empieza y quien ya domina el oficio. "Esto es un lugar de libertad para todos. Para Tamariz lo era", recuerda Benatar.Quiz� por eso el local termin� ocupando un lugar tan particular en la historia de la magia espa�ola: no como escuela formal, sino como espacio de encuentro, experimentaci�n y transmisi�n. La Cripta M�gica se convirti� as�, semana tras semana, durante d�cadas, en un laboratorio de la ilusi�n. Tamariz termin� teniendo tanta fama que dej� de poder actuar aqu�. "Quer�a venir todo el mundo", recuerda Maricruz. Despu�s regres� como espectador. Para entonces, su presencia ya se hab�a convertido en parte de la memoria del lugar.La Cripta M�gica sigue recibiendo a nuevos ilusionistas, pero falta quien durante tantos a�os estuvo ligado a este lugar. "Su falta nos deja hu�rfanos, pero �l estar� aqu� para siempre", concluye Romero.
La cantera de magos que creci� hace 45 a�os bajo la ilusi�n de Juan Tamariz: "Todos quieren actuar aqu�"
Nada m�s cruzar la entrada del Cafet�n Croch�, hay algo que inevitablemente nos lleva a la ilusi�n pura. A Juan Tamariz. Est� en las cartas, en las fotograf�as, en las...








