El lugar que ha acogido a intelectuales presentes, futuros, aspirantes, locales y foráneos que rondaban la ciudad cierra tras 46 años por falta de viabilidad
La Tertulia abrió sus puertas en Granada el 19 de abril de 1980. Nació como un bar —de copas, no de comida; el clásico pub de hace años—, pero sobre todo, como un espacio cultural. Un proyecto que venía soñado desde Suecia, donde su propietario, Horacio Tato Rébora, vivió un tiempo. Tato había llegado a Madrid desde Argentina huyendo de la dictadura del país americano en 1976. Estuvo unos meses, viajó por España, y se fue a Suecia, de donde volvió un par de años después. El éxito cultural fue inmediato y sigue hasta hoy; ...
el negocio, el de la cervezas y licores de más rango, aguantó unas décadas, dando al empresario lo comido por lo servido pero en los últimos años ya no alcanza ni eso. Por ello, el 30 de mayo, La Tertulia, el lugar donde ha bebido y reído toda la intelectualidad que ha pisado la ciudad, echará la persiana 46 años después de aquel 19 de abril del 80.
Cómo sería La Tertulia —y cómo es, de hecho, porque el local sigue como el primer día— lo reflexionó Rébora en Suecia: “En España, el 80% de la vida cultural de la época lo generaba la disidencia al franquismo, casi no había otra cultura que la del antifranquismo”. Ese sería su objetivo, un espacio serviría copas con música, poesía y libertad. El éxito estaba garantizado pensó. Y acertó “a rajatabla”. Como él mismo dice, “sin esfuerzo, el bar se convirtió en lugar de reunión de las células”. Y desde entonces, el lugar se convirtió en el sitio al que ir “a ver qué pasaba, y si no pasaba nada, se encontraba con los amigos”, explica su propietario.






