S�lo un loco, dice Jos� Mar�a Ontoria, se hubiese atrevido a crear un teatro en lo alto de un puerto de monta�a, en una mina del siglo XIX que se ca�a a pedazos. Pero, qu� ser�a del mundo si no existiesen locos como �l, que un d�a se atrevi� a so�ar con convertir ese inusual lugar en un decorado donde emocionarse al anochecer, alumbrando el que quiz� sea el escenario m�s m�gico de Madrid. Este verano el Teatro La Antigua Mina cumple la mayor�a de edad y lo celebra dando un pasito m�s, como hace cada a�o desde que ech� a andar.Desde la parte trasera del coche de su padre, mientras transitaban por la carretera que une el Puerto de la Cruz Verde con Zarzalejo, Ontoria hab�a de ni�o visto cientos de veces ese paraje. Un d�a, ya adulto, repar� detenidamente en �l y en el cartel de Se vende que luc�a. Ah� comenz� la aventura de un espacio que cada verano abre sus puertas para llenar de m�sica y teatro este entorno natural.Al teatro lleg� este emprendedor de pura casualidad. �Yo iba a una farmacia de San Lorenzo de El Escorial [donde vive] y la farmac�utica ten�a una compa��a de actores amateur. Un d�a me dijo: 'No tenemos hombres. �A ti no te importar�a hacer un papelito?' Y yo le dije que no, que me daba mucha verg�enza. Pero insisti� una vez y otra y otra. Y al final lo intent�, cuenta.Jos� Manuel Ontoria en uno de los antiguos pasadizos.�NGEL NAVARRETEAquel favor a su vecina cambi� el rumbo de su vida, porque la interpretaci�n le atrap�. Dejando de lado la aeron�utica y ese piloto de helic�ptero en el que se hab�a convertido, puso sus energ�as en formarse como actor y director de escena. Y despu�s de actuar en varias obras, en su camino se cruz� esta mina, que estuvo operativa desde 1890 a 1974. De all�, seg�n le cont� el antiguo guarda, se extra�a -a trav�s de galer�as y a cielo abierto- magnesita, un mineral escaso que aguanta altas temperaturas que se utiliza en la industria siderometal�rgica, aeron�utica y espacial.Ruinas, dudas y una sorpresa�Cuando llegu� aqu�, estaba todo en muy mal estado, con los tejados hundidos. Pero vi el potencial. Pens�: 'Esto es como un peque�o poblado. Le pones unas cuantas sillas, una tarima y sirve para hacer actuaciones'. Aunque no pensaba hacer un teatro a este nivel porque no sab�a si iba a venir gente aqu�, a lo alto de la monta�a�, recuerda Ontoria sobre un proyecto que ha superado todas sus expectativas. �Ahora vienen autobuses y gente de todas partes de Espa�a�, detalla tras mostrar a GRAN MADRID, a trav�s de estrechos pasadizos, las tres casas que componen el complejo y que, antiguamente, eran la casa del guarda, la fragua y el comedor de los trabajadores y la sala de motores y cuadros el�ctricos. Espacios que hoy forman parte de la escenograf�a y que tambi�n sirven como camerinos.El escenario y parte de la grada del teatro, el pasado domingo.�NGEL NAVARRETE�Empezamos con un grader�o de cuatro filas y sin techo, representando la obra de Otelo, en el 2009. Y mi sorpresa fue que la gente estaba con muchas ganas de que hubiera algo as� aqu��, comenta. A�o a a�o ha ido rehabilitando el complejo, consolidando las ruinas y mejorando las instalaciones. Ya no hay ba�os port�tiles, como al principio, a�ade, y los actores y el p�blico, si llueve, ya no se mojan. Hay una gran grada cubierta con 240 plazas que se pueden ampliar a m�s de 300 en los laterales, y muchos d�as, cuelgan el cartel de no hay entradas.De a�os duros a propuestas internacionalesNo siempre fue todo f�cil. �Los primeros a�os fueron muy duros... Ped�a pr�stamos porque no llegaba. Y no encontraba compa��as de teatro que quisieran venir. Me dec�an: '�qu� vamos a actuar d�nde? �Y ah� va a ir p�blico?'. Ahora recibimos solicitudes de todas partes de Espa�a, e incluso de fuera. Se ha pasado dif�cil, pero vali� la pena, sobre todo cuando escucho a la gente que viene y que dice: 'Ay, qu� bonito, si parece una peque�a M�rida'�, expresa Ontoria, que compagina la direcci�n de este teatro veraniego con su trabajo en una empresa familiar de cerrajer�a.�Cuando cae la noche, con la magia de las luces, el teatro crece�, dice el actor. Al igual que con esas peque�as pinceladas que le da la propia naturaleza. �Para la obra de Otelo cavamos una tumba y en una escena en la que sacamos unos huesos empezaron a salir sapos. La gente se part�a de la risa�, relata mientras muestra la entrada de una de las galer�as de la antigua mina, sellada por seguridad, donde viven esos animalillos.Una de las entradas de la mina, sellada por seguridad.�NGEL NAVARRETEEste a�o, adem�s de una nueva cabina de sonido, el teatro se ha hecho grande con su programaci�n. �Est� muy elegida�, se�ala el actor antes de relatar que sumando al teatro cl�sico y la comedia, �que es lo que mejor encaja aqu��, en esta edici�n hay un concierto de gospel y soul, de bandas sonoras e incluso un mon�logo entre obras de Lope de Vega, Valle-Incl�n, Lorca o Shakespeare.Un teatro que sube la energ�aUn par de noches, como cada a�o, dejar� aparcado el pinganillo desde el que dirige hasta el �ltimo detalle del festival para meterse en uno de los papeles de Vamos a contar mentiras, la comedia de Alfonso Paso que ha preparado con la compa��a residente del teatro, en la que act�a Daniel Retuerta (El Internado), uno de los rostros populares que ha pasado por este teatro, como Alberto San Juan.No olvidar� el mantra de que en estas tablas �hay que hablar fuerte o no se oir�, como rezan varios carteles, porque aqu�, a veces, �el viento sopla fuerte y se lleva las palabras�. Lo saben tambi�n los actores de La loca de la casa, que actuaron all� el pasado fin de semana. �Hay que proyectar la voz de una manera un poco m�s fuerte pero eso mola porque sube la energ�a�, dec�a Yago Salorio antes de saltar al escenario bajo la direcci�n de Pape P�rez Landen, que lleva a�os pisando este lugar: �No es lo mismo que el teatro romano de M�rida pero se le asemeja. Es un sitio al aire libre y con mucho encanto�. Y donde se percibe magia, una energ�a diferente�, a�ad�a Dar�o, otro de los actores.Los actores en el camerino antes de salir a escena.�NGEL NAVARRETEAlgo que tambi�n llega al p�blico. �Es un sitio especial�, dec�an Carmen y Luis. �Yo vengo de vez en cuando. Es espectacular y diferente�, agregaba Pilar junto a Manuel y Ashok, amigos de Castell�n e India, cerca de la terraza-mirador que tiene el teatro.Un espacio que desmontar�n, como tantas otras cosas, el 29 de agosto, cuando eche el cierre hasta el pr�ximo a�o. Porque aqu�, entre el monte San Benito y Las Machotas, no s�lo vive la cultura. �Intentamos que lo que ponemos se quede el invierno pero todo no podemos, porque aqu� pastan las vacas, y se frotan para rascarse contra las farolas�, pone como ejemplo Ontoria. Es lo que tiene hacer teatro en un escenario �nico en medio de la naturaleza.
El 'milagro' de la 'peque�a M�rida' 18 a�os despu�s: de c�mo una mina en ruinas del siglo XIX se convirti� en un teatro sin igual en lo alto del Puerto de la Cruz Verde
S�lo un loco, dice Jos� Mar�a Ontoria, se hubiese atrevido a crear un teatro en lo alto de un puerto de monta�a, en una mina del siglo XIX que se ca�a a pedazos. Pero, qu�...







