La obra teatral Laguna de los Rosarios surge de una pregunta: ¿podremos inventar arbitrariamente un mito? Según una de las acepciones de la Real Academia Española, el término refiere a una “creencia falsa: invención o fantasía sin fundamento real”, definición que ayudó a desplegar el rumbo del material y a plantear otros interrogantes. Inventar —como una utopía— una creencia en un campo ficcional, aunque sus fundamentos no sean reales. Entonces apareció la siguiente imagen: en la pampa húmeda argentina hay un ojo de agua cargado de misterio, un lugar donde cada persona que pasa deja un rosario como ofrenda, mezcla de agradecimiento y protección frente a la hostilidad del territorio. ¿Qué habrá sucedido en esa geografía en tiempos remotos? ¿Habrá sido habitada por seres heroicos que buscaban alguna explicación del mundo? En la intimidad de una cocina austera que funciona como el último refugio hipotecado, una madre y sus dos hijas se enfrentan a la pérdida de lo último que les queda: el campo. Todo ocurre bajo la constante amenaza de la Tormenta Pampa, que parece regir sus destinos. La tierra está en juego; sus vidas también. La anécdota simple se eleva a la categoría de tragedia criolla para intentar explicar lo inexplicable de nuestra propia identidad.
Creer o reventar
La obra teatral Laguna de los Rosarios surge de una pregunta: ¿podremos inventar arbitrariamente un mito? Según una de las acepciones de la Real Academia Española, el término refiere a una “creencia falsa: invención o fantasía sin fundamento real”, definición que ayudó a desplegar el rumbo del material y a plantear otros interrogantes. Inventar —como una utopía— una creencia en un campo ficcional, aunque sus fundamentos no sean reales. Entonces apareció la siguiente imagen: en la pampa húmeda argentina hay un ojo de agua cargado de misterio, un lugar donde cada persona que pasa deja un rosario como ofrenda, mezcla de agradecimiento y protección frente a la hostilidad del territorio. ¿Qué habrá sucedido en esa geografía en tiempos remotos? ¿Habrá sido habitada por seres heroicos que buscaban alguna explicación del mundo? En la intimidad de una cocina austera que funciona como el último refugio hipotecado, una madre y sus dos hijas se enfrentan a la pérdida de lo último que les queda: el campo. Todo ocurre bajo la constante amenaza de la Tormenta Pampa, que parece regir sus destinos. La tierra está en juego; sus vidas también. La anécdota simple se eleva a la categoría de tragedia criolla para intentar explicar lo inexplicable de nuestra propia identidad.









