​Hoy, sin embargo, la realidad ha destruido cualquier atisbo de romanticismo. 14 de agosto, 2026 - 10h47​Mi primera visita a Ceuta, en un viaje familiar hace años, tuvo el aroma de las escapadas de juventud: cruzar el Estrecho en ferry, desembarcar en África y sentir el pulso de una frontera viva. ​Aquella primera impresión no ofrecía la épica cultural de Alejandría, sino la firmeza de un enclave estratégico. La presencia constante del Ejército español en las avenidas transmitía una sobria idea de custodia territorial, integrada sin fricciones en el motor de la ciudad: un zoco comercial vibrante impulsado por beneficios fiscales que atraían a miles de visitantes cada día.​Hoy, sin embargo, la realidad ha destruido cualquier atisbo de romanticismo. La Ceuta comercial agoniza bajo el peso de un modelo agotado: el fin del comercio fronterizo, la asfixia económica, la constante presión migratoria y el desinterés de las administraciones han reducido un enclave histórico a una simple línea de contención geopolítica. Lo que antes era intercambio, vida y cruce de culturas hoy se desmorona ante el cinismo político y el olvido institucional. (O)PublicidadJesús Sánchez-Ajofrín Reverte, Albacete, EspañaPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?