Su equipaje es el más voluminoso, 11 pares de zapatillas con plantillas especiales, chándales, camisetas, mochila con ruedas, la carga habituales de los atletas de combinadas, pero ni eso evitó que KLM le perdiera las maletas y estuviera un día paseando por los pasillos del Leonardo de Birmingham junto a su entrenador, Ramón Cid, esperando que apareciera. Tampoco algo que perturbara especialmente a María Vicente, de 25 años, mucho menos seguramente que la cantidad de obstáculos, en forma de lesiones, que han marcado sus últimos años. Campeona europea y del mundo júnior de heptatlón, la vida era un camino de rosas para la atleta catalana hasta que cumplió 21 años. Logró entonces su mejor marca, y récord nacional de heptatlón –100m vallas, salto de altura, lanzamiento de peso, 200m, salto de longitud, lanzamiento de jabalina y 800m, programa completo para dos días en las pistas-, 6.304 puntos que la situaban en la élite mundial. Después, esperanzas frustradas, dolores y miseria. Y un nuevo regreso en Birmingham a partir de este viernes.Pregunta. ¿La alegría de encontrar lo que ha perdido supera la angustia, las dudas, de la pérdida?Respuesta. Siento que todavía no estoy en el proceso aún de celebrar, creo que estoy cerca, eso sí, pero no me siento todavía con ese ímpetu y esa felicidad.P. ¿Cómo está de cerca?R. Se va viendo poco a poco la luz al final del túnel. Pero, claro, creo que la he visto muchas veces estos más de dos años, por eso no quiero acabar como de decir, ¡guau!, esta vez sí. Me da un poco de miedo. Pero bueno, estoy contenta y más tranquila sobre todo.P. Se rompió el tendón en marzo de 2024… Se operó y se calculaba un año de recuperación… ¿Por qué se alargó más?R. Desde que pasó lo del tendón, hice la rehabilitación y todo fue perfecto. El tendón no me ha vuelto a dar ningún tipo de problema, pero he ido compensando con otros músculos y articulaciones, y haciendo otras cosas, y he acabado pecando un poco el año pasado, sobre todo del dedo y la rodilla. Así que al principio de la pretemporada del año pasado decidí hacer un control a ver cómo estaba todo para saber bien cómo actuar. Y salió que la rodilla tenía edema óseo y estaba mal el cartílago. No era mucho edema ni el cartílago estaba muy mal, pero era algo que a la larga me podía perjudicar, así que renunciamos a la pista cubierta. Y dije, pues si tengo que parar en algún momento, creo que es este. El doctor Mikel Sánchez me aplicó plasma rico en plaquetas y ya está. Pero, claro, sufrí un poco porque fueron de nuevo pasos atrás cuando ya parecía que habíamos arrancado bien en febrero. Todo el rato es un tira y afloja con la lesión y el buen entrenamiento, pero ahora empieza a aflojar el mal y creo que todo irá mejor.P. ¿Tentaciones de mandar todo a paseo?R. Cada lesión la cojo, no con ganas, obviamente, pero intentando sacar lo mejor, lo máximo y aprender de cada cosa y amoldarme, que es un poco lo que hay que hacer en las combinadas también, amoldarse a todo y ver de dónde se puede sacar para rendir, pero esta vez me ha costado un poco más… Era como, ya me he amoldado a todo, ¿qué más puedo hacer?P. No llega a Birmingham como a Glasgow, cuando tenía posibilidades de ser campeona del mundo, pero competir en los Europeos le servirá para volver a sentirse atleta, ¿no?R. No sé. Antes de los campeonatos de España, en Málaga, alguien me preguntó que qué supondría para mí venir a los Europeos, y dije, pues la verdad es que nada. Mi objetivo a principios de temporada era llegar en un gran momento de forma para competir por las medallas, y como ahora no me veo en esa posición de poder intentar luchar por algo, era algo así como, voy como quien respira, sigo el curso de la vida. Pero después de ganar en Málaga, pese a tener tan pocas expectativas en mí misma y sin sentirme bien, dije, bueno, nunca digas nunca… No vengo a por medallas sino para acercarme a mi marca personal y disfrutar, que este año ha sido muy malo en ese sentido. Y quiero solo pasármelo bien y disfrutar con los míos.P. El heptatlón es duro, pero comparado con los atletas de pruebas únicas, que están en la pista unos segundos y ahí se acaba todo, dan la posibilidad de convertir la competición en siete desafíos, una ventaja, ¿no?R. Justo lo hablaba con los vallistas, que solo tienen un tiro, y yo, al menos tengo la posibilidad de hacer esto, de hacer lo otro, intentar mejorar por aquí, rascar puntos por ahí, pero no voy a convertir cada prueba en un desafío, voy a intentar no compararme con la María perfecta que me gustaría ser porque sé que no estoy ahí. Sé las capacidades y las posibilidades que tengo.P. Sara Gallego, que también ha pasado su purgatorio, decía que le había cambiado la mentalidad, que este año, en su regreso, solo piensa en divertirse, mientras que antes solo pensaba en superar objetivos, objetivos…R. Siento exactamente lo mismo. Cuando fui a casa otra vez a competir en el mítin de Barcelona, estuve hablando con una amiga de mi madre, que es como si fuera mi tía, y ahí reconecté un poco con ese disfrute. Hago esto porque me gusta, porque me lo paso bien, porque soy como una niña. Y siento que es por eso que el campeonato de Málaga me salió tan bien, entre comillas, sobre todo el primer día, porque iba como, pues aquí no tengo que demostrar nada, vengo a pasármelo bien, a intentar hacerlo lo mejor posible. Y fue el segundo día, cuando ya vi que había hecho un poco bien, cuando quise arrancar un poco, y fue cuando fallé un poco más.P. Pero lo natural es que cargue siempre con la presión de tener que hacerlo perfecto, como el instrumentista de talento que sufre cuando no toca como sabe…R. Sí, pero también es encontrar el equilibrio de facilidad con diversión. Es difícil encontrar el punto y ahora mismo no sé si mañana me pongo en la pista y lo sabría hacer, pero sí que es verdad que cuando lo sientes es muy satisfactorio.P. Dentro de dos años tendrá 27, la edad perfecta para competir en los Juegos de Los Ángeles, el Coliseo, la pista de UCLA, Jackie Joyner, la diosa del heptatlón…R. Estuve en Tokio 2021 cuando apenas era una niña, me tuve que perder por lesión en París, donde creo que empezaba a ser una atleta y ahora, sin duda, Los Ángeles es mi objetivo. A poco, sumando gotitas, ¿sabe?, con un cuentagotas, creo que puedo llegar muy bien. No me siento la mejor, pero tampoco me siento peor que ellas. Si las lesiones me respetan, allí puedo estar luchando por todo. Mi objetivo en Birmingham es acabar sin lesiones para poder empezar a entrenar en octubre y de ahí en adelante todo seguirá su curso. P. ¿Y se dejará poseer por el instinto de las campeonas, la necesidad de imponerse a las demás?R. Sí, justo hablaba con mi psicóloga de intentar tomarme esta competición no como un juego, pero como la última, espero que sea como la última en la que voy a poder disfrutar sin ningún tipo de presión, y espero, por favor, en las siguientes estar intentando luchar por medallas y tener que irme a dormir con los nervios a flor de piel, que no digo que esta vez no vaya a ser así, pero quiero tomármelo con otra filosofía.P. Pero usted siempre ha vivido y disfrutado con presión, ¿no?R. Claro. Es algo que está dentro de mí y al final siempre saco ese punto. P. ¿Las lesiones y superarlas forma parte, como los 11 pares de zapatillas, de la carga inevitable de ser heptatleta?R. Con mi madre muchas veces habíamos hablado de que en las combinadas siempre la gente despunta mucho en categorías menores y luego hay siempre un declive. Es un proceso muy oscilante. Le pasó también a Katarina Johnson Thompson. Ella también se rompió el Aquiles y luego volvió a subir como está haciendo ahora Anna Hall, y allí se mantiene. Así que espero que hay que seguir confiando porque en algún momento me tocará a mí subir.