El elevado grado de descentralización de España a través de las comunidades autónomas y sus competencias en materia fiscal han generado un marco en el que, pese a las portaciones comunes y los fondos de solidaridad, las diferentes regiones pueden presentar indicadores económicos muy diferentes. Aunque la intención de la financiación autonómica es reducir las diferencias entre comunidades, lo cierto es que estas brechas existen y no solo a nivel de renta per cápita o de la calidad de los servicios públicos ofrecidos. Un buen ejemplo son los diferentes ratios de deuda pública entre la Comunidad de Madrid y Cataluña. La segunda dobla en deuda sobre PIB a la primera, pese a que ambas presentan un nivel de desarrollo similar y a que Cataluña recibe un trato del Estado más benigno en materia económica. Madrid presenta una deuda pública equivalente al 11,5% de su PIB, mientras que Cataluña roza el 30% del PIB.No solo eso, Cataluña recibe más recursos por habitante del sistema de financiación autonómica que Madrid y realiza un esfuerzo redistributivo muy inferior y, pese a ello, acumula prácticamente el doble de deuda por habitante, otro ratio un pelín diferente al de deuda pública sobre PIB. Esta es la principal conclusión del informe Madrid vs. Cataluña: el mito de la infrafinanciación y el problema real de gasto, elaborado por los economistas Santiago Calvo López y Daniel Fernández Méndez, del Centro Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides. Los autores cuestionan así uno de los argumentos centrales utilizados durante años para reclamar una financiación singular para Cataluña: "Cataluña no sufre ningún problema de infrafinanciación. Al contrario, recibe más recursos por habitante ajustado que la media nacional y que Madrid, y además disfruta de una línea de crédito privilegiada del Estado español". Los últimos datos publicados por Fedea también coinciden en que Madrid aporta más que Cataluña a la financiación autonómica.
Cataluña tiene el triple de deuda pública que Madrid pese a aportar mucho menos al Estado y sus mecanismos de redistribución de la renta
El elevado grado de descentralización de España a través de las comunidades autónomas y sus competencias en materia fiscal han generado un marco en el que, pese a las portaciones comunes y los fondos de solidaridad, las diferentes regiones pueden presentar indicadores económicos muy diferentes. Aunque la intención de la financiación autonómica es reducir las diferencias entre comunidades, lo cierto es que estas brechas existen y no solo a nivel de renta per cápita o de la calidad de los servicios públicos ofrecidos. Un buen ejemplo son los diferentes ratios de deuda pública entre la Comunidad de Madrid y Cataluña. La segunda dobla en deuda sobre PIB a la primera, pese a que ambas presentan un nivel de desarrollo similar y a que Cataluña recibe un trato del Estado más benigno en materia ...









