NoticiaOlivia López Benjumea, habitante de uno de los sectores más afectados en Pereira, asegura que el sismo dejó a decenas de familias sin empleo.Olivia López, madre cabeza de hogar damnificada Foto: Archivo particularPERIODISTA JUDICIAL11.08.2026 13:15 Actualizado: 11.08.2026 13:15

Olivia López Benjumea tiene un hijo adolescente con autismo. Para cubrir sus necesidades básicas, trabajaba en un restaurante al lado de su casa, en Pereira. Hoy, tras el terremoto de 7,4 de magnitud, que derrumbó buena parte de la ciudad el pasado lunes 10 de agosto, no tiene ni casa, ni cómo ganarse la vida. Todo quedó en escombros."Soy madre cabeza de hogar y me entristece mucho lo que ha pasado. Esto ha golpeado a demasiadas familias. En este sector hay muchos niños y muchas mujeres que sostenemos nuestros hogares", relata.Olivia cuenta que tiene un hijo de tres años, además de su otro niño con discapacidad. Tras la emergencia tuvo que dejarlos al cuidado de amigos para poder ponerse a salvo y regresar a vigilar lo poco que quedó de su vivienda."La casa no está habitable. No me arriesgo a entrar porque en cualquier momento todo se puede venir abajo. Mi niño está donde una amiga y mi otro hijo también está con personas conocidas. Allá fue donde pude bañarme y organizarme", dice.La noche después del sismo, recuerda, durmió en la calle."Dormimos en el parque La Libertad. Puse una silla y pasé toda la noche afuera porque me daba miedo entrar a la casa. Busqué proteger a mi hijo, pero el temor era muy grande", afirma.La emergencia también acabó con el empleo de varias mujeres del sector. Olivia trabajaba en el restaurante Lunita junto a otras cuatro madres cabeza de hogar. Hoy el local está cerrado por los graves daños estructurales."Quedamos sin trabajo, sin nada. Somos cinco mamás luchadoras que trabajábamos allí y ahora no podemos volver porque todo quedó destruido", cuenta.A pocos metros del restaurante, un parqueadero también sufrió graves afectaciones. Las paredes presentan fisuras y el ingreso sigue siendo riesgoso, por lo que los propietarios tampoco han podido retomar sus actividades.Pero, más allá de las pérdidas materiales, Olivia insiste en que la mayor preocupación son los niños."Hay muchas mamás con sus hijos y sus maletas, sin saber qué hacer. Hay familias que están en hoteles porque perdieron sus casas y otras que siguen durmiendo en la calle. Nos sentimos un poco olvidados", asegura.Su llamado es a las autoridades municipales y al Gobierno Nacional para que la ayuda llegue cuanto antes."No les pido solo por mí. Les pido por los niños. Es muy duro ser mamá y no saber dónde dejar a un hijo o depender de la buena voluntad de otras personas. Necesitamos ayuda urgente para las familias que lo perdimos todo", concluye.Como Olivia, decenas de habitantes afectados por el terremoto permanecen fuera de sus viviendas, sin empleo y dependiendo de redes de apoyo mientras esperan la llegada de ayudas humanitarias y la evaluación de los inmuebles que quedaron en riesgo.Carlos López Benavides - Redacción Justicia Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.