NoticiaEn el centro de la ciudad, socorristas y familiares continúan la búsqueda en edificios donde todavía se reportan personas desaparecidas.Graves afectaciones en Pereira tras fuerte terremoto. Foto: Sergio Cárdenas / EL TIEMPO.PERIODISTA JUDICIAL11.08.2026 10:51 Actualizado: 11.08.2026 10:51

A Diego Vélez la noche lo encontró sentado junto a una fogata. A pocos metros estaba lo que quedaba de su casa. A su lado, un par de amigos que, como él, habían perdido el lugar donde vivían. Todos pasaron la noche en una calle del centro de Pereira, una de las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia a las 7:34 de la mañana del lunes.Diego no durmió. Desde que ocurrió el terremoto se ha movido entre dos tareas: la de vigilar lo que quedó del edificio en el que vivía y ayudar a buscar a quienes quedaron atrapados. En los alrededores del Parque de la Libertad varias personas lo conocen. Cuando pasa, lo saludan y le preguntan cómo sigue.Su mano izquierda está vendada. Se lastimó mientras, junto con un policía, intentaba sacar a una mujer atrapada entre los escombros. Lograron rescatarla, pero murió minutos después. Era una de las personas que, como Diego, se encontraba dentro del edificio cuando comenzó el movimiento que minutos después se desplomó ante la mirada de los vecinos. Rescatistas en las labores en Pereira. Foto:CortesíaLo que quedó del lugar todavía conserva rastros de la vida que transcurría allí hasta la mañana del lunes. Una estructura metálica negra sostiene parte de los escombros. Entre los pisos que permanecen expuestos cuelgan prendas que los vecinos habían lavado: pantalonetas, sudaderas y una cobija azul quedaron a la intemperie.En el tercer piso también se alcanza a ver una lavadora suspendida sobre el vacío. Debajo hay un parqueadero en el que varias motocicletas quedaron atrapadas. Cada movimiento de la estructura obliga a quienes están en la calle a mirar hacia arriba.El polvo acompaña cada paso. Las personas se cubren la nariz y la boca mientras caminan frente a las edificaciones afectadas. Horas antes, durante la madrugada, la escena era distinta. Las fogatas encendidas por los habitantes eran prácticamente los únicos puntos de luz en algunas calles. Alrededor de ellas pasaron la noche quienes perdieron sus viviendas, quienes temían regresar a edificios afectados y quienes decidieron no apartarse de familiares que seguían desaparecidos.Un habitante de Pereira en medio de las ruinas del terremoto. Foto:EFEA las ocho de la mañana del martes, 24 horas después del terremoto, el centro volvió a llenarse de personas. Unos intentaban llegar a sus casas. Otros buscaban sus negocios. También estaban quienes caminaban de un punto a otro preguntando dónde continuaban las búsquedas.Diego seguía en el mismo lugar. Dice que dentro del edificio permanece un barbero al que conoce. Durante las primeras horas no esperó a que llegaran los equipos especializados. Entró con policías y otros habitantes para sacar a quienes pudieron encontrar.“Cargué a cuatro personas. Las alcanzamos a sacar vivas. También sacamos a la señora que murió minutos después. Ahora estamos esperando que nos vengan a ayudar”, relata.Una emergencia cada pocas cuadrasA una cuadra de la vivienda de Diego, otra edificación se vino abajo. Allí trabajan socorristas llegados desde distintos departamentos y habitantes que se han sumado a la búsqueda. Una grúa permanece frente a la estructura mientras los equipos intervienen los bloques de concreto.Parque La Libertad, uno de los puntos más golpeados en Pereira. Foto:Sergio Cárdenas. EL TIEMPOLos equipos especializados no han detectado señales de personas con vida en algunos puntos. Sin embargo, las labores continúan para recuperar a quienes quedaron bajo los escombros.En la carrera 15 con calle novena, Diana permanece frente a una construcción que pertenecía a su familia. En la parte superior funcionaba un inquilinato y en el primer piso estaba el negocio de arepas que su mamá había construido durante años. Ahora una pared cubre parte de lo que quedó del inmueble.En esa esquina están José Mauricio Pérez y Hugo Vázquez. Los dos permanecen allí desde las primeras horas posteriores al terremoto. José, esposo de Diana, dice que necesita ayuda para romper la pared que cayó sobre la estructura. Hay maquinaria cerca, pero el muro impide avanzar sobre una parte del edificio.Rescatistas de la Armada partieron de Cartagena hacia Cali para reforzar atención tras el terremoto. Foto:Armada NacionalSegún su cuenta, de allí lograron sacar cinco personas con vida. También han recuperado seis cuerpos. Uno de los últimos fue retirado durante la noche. Diana, José y otros habitantes del sector observaron cómo una mujer era sacada sin vida y entregada a las autoridades para los procedimientos correspondientes.José cree que podría continuar buscando, pero necesita equipos. Entiende que los organismos de socorro están concentrando sus capacidades en aquellos lugares donde existen señales de personas con vida. Su petición es que esa esquina no quede por fuera de las operaciones.No sabe qué ocurrirá con el negocio de su familia ni con la construcción. Tampoco tiene certeza sobre cuántas personas permanecen allí. Lo que sí tiene decidido es que no se irá mientras haya personas bajo los escombros.Labores de rescate en Pereira. Foto:EFEMientras periodistas de EL TIEMPO permanecían en el lugar, un grupo de uniformados especializado en búsqueda y rescate llegó a la zona. Escucharon las solicitudes de la comunidad y anunciaron que tendrían en cuenta el punto de la carrera 15 con calle novena.Al frente hay otra pared afectada que amenaza con caer sobre la vía. El riesgo de nuevos colapsos se convirtió también en un límite para quienes, sin formación como rescatistas, llevan horas entrando entre estructuras para buscar vecinos.José Mauricio, Hugo y Diego hacen parte de los habitantes que terminaron convertidos en apoyo de los organismos de socorro durante las primeras horas de la emergencia. A ellos se han sumado policías, bomberos y personal de la Cruz Roja que llegó desde diferentes departamentos.Entre esos socorristas está Fernando, integrante de la Cruz Roja que viajó desde Quindío. En ese departamento también se registraron afectaciones por el terremoto, aunque, según su reporte, no hubo víctimas mortales. Por eso parte del personal pudo desplazarse hasta Pereira para reforzar las operaciones.Terremoto en Colombia Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOLa instrucción para los equipos es priorizar los lugares donde los instrumentos o las labores de búsqueda permitan establecer que podría haber sobrevivientes.En el punto donde Fernando trabaja, cerca del Parque de la Libertad, los equipos especializados no estaban registrando señales de personas con vida. La búsqueda, sin embargo, continúa mientras otros grupos se desplazan hacia estructuras donde sí existen indicios.Cada minuto y cada equipo disponible cuentan para decidir dónde intervenir primero. Además de la Cruz Roja, por las calles se encuentran integrantes de la Policía, bomberos de Pereira y organismos de socorro provenientes de otros departamentos. Llegaron para buscar a las personas que todavía figuran como desaparecidas y cuyos familiares recorren los puntos de atención preguntando por ellas. LEA TAMBIÉN La habitación 301Uno de esos familiares es Omar Quintero. Llegó hasta las ruinas de un edificio de cerca de cinco pisos buscando a un familiar que se hospedaba en la habitación 301. Frente a él ya no hay habitaciones ni corredores que permitan orientarse. La edificación se vino abajo y desde la calle apenas pueden distinguirse fragmentos de cortinas y colchones atrapados entre paredes y placas de concreto.En el primer piso funcionaba un establecimiento comercial. Tampoco queda una referencia visible que permita reconocerlo desde la calle. Omar llegó alrededor de las diez de la mañana para buscar información. No la encontró.Las personas que permanecieron cuidando el lugar durante la noche cuentan que de allí lograron sacar con vida a un ciudadano mexicano y a otra persona que estaba atrapada hacia el fondo de la edificación. De los demás ocupantes todavía no existe información precisa.Entre quienes esperan afuera se habla de unas 18 personas que podrían permanecer bajo los escombros, una cifra que aún debe ser establecida por las autoridades. Los familiares piden la llegada de más socorristas porque, aseguran, la zona todavía no ha podido ser intervenida en su totalidad.Un oficial de bomberos se acercó al punto. La tarea inicial es establecer cuántas personas estaban alojadas en el edificio cuando ocurrió el terremoto y en qué habitaciones se encontraban. Esa información permitirá definir dónde deben comenzar las búsquedas.Alexander Giraldo, padre de una menor de 11 años atrapada en los escombros Foto:Redes socialesOmar espera frente a las ruinas. A unas cuadras, Diego continúa junto al edificio donde vivía y donde asegura que todavía está el barbero que conoce. José Mauricio y Hugo siguen pendientes de la pared que les impide avanzar en la carrera 15 con calle novena. Fernando y los demás socorristas se desplazan hacia los puntos donde los equipos detectan posibilidades de encontrar sobrevivientes.Son las horas posteriores al terremoto en el centro de Pereira: familiares que preguntan por habitaciones que ya no existen, vecinos que señalan desde la calle el lugar donde creen que alguien quedó atrapado, rescatistas que deben decidir qué estructura intervenir primero y habitantes que, desde las 7:34 de la mañana del lunes, empezaron a remover con sus propias manos los escombros de los lugares donde hasta entonces vivían.Texto: Carlos LópezFoto principal: Sergio CárdenasEnviados especiales a Pereira Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.