No hay cuadra, esquina o pedazo de calle sin montículos de escombros o cascotes esparcidos que hay que esquivar para caminar. 72 horas después del terremoto que sacudió a Colombia, la ciudad de Pereira es la cara más visible del desastre. Los equipos aún buscan gente con vida debajo de los escombros y debido al caos dictaron una restricción total para los vehículos particulares, salvo los que transportan a rescatistas.Pereira, una de las capitales del eje cafetero colombiano, está devastada. La céntrica Plaza Bolívar está militarizada y con cintas de peligro que prohíben el paso. Las máquinas trabajan en las ruinas de un edificio de varios pisos que se desplomó por completo. La sede estilo colonial del Banco de Colombia está destrozada. Al ruido de las excavadoras se le suma el de varias alarmas de los bancos y el timbre del semáforo sonoro para peatones no videntes.La tarde del miércoles marcó un caos en el tránsito vehicular. En los alrededores de la terminal de ómnibus de la ciudad de poco más de 400 mil habitantes avanzar una cuadra en auto llevó varios minutos.Según las autoridades locales, al movimiento de los rescatistas, voluntarios y vecinos que buscan a sus familiares se le suma la presencia de curiosos. Clarín presenció un embotellamiento en el que una ambulancia con las sirenas encendidas quedó atrapada.En medio de ese caos, el gobierno de Pereira lanzó una dura restricción. El alcalde, Mauricio Salazar Peláez anunció la prohibición de circulación de autos particulares desde la medianoche del miércoles hasta el lunes. Busca facilitar los trabajos de los rescatistas."La ciudad está colapsada. Muchas vías están cerradas y las pocas que tenemos disponibles debemos mantenerlas despejadas para que los organismos de socorro puedan circular, los carros de bomberos, los equipos médicos, para que las volquetas puedan avanzar con la recolección de los escombros”, anunció en sus redes sociales.Uno de los puntos críticos de la ciudad es la urbanización Las Lorenas. De los cuatro complejos de edificios residenciales de cinco pisos queda poco y nada. Algunos se cayeron por completo, en otros cedió uno de los pisos inferiores. Desaparecieron paredes laterales y hasta se ve el surco en la tierra que provocó el terremoto de 7.4 en la escala Richter del último lunes."Aquí eran 16 edificios de apartamentos, por cada piso había dos departamentos. Tres colapsaron por completo y algunos quedaron inclinados y con aplastamiento. Tuvimos seis muertos, se lograron rescatar dos personas con vida y mascotas. Necesitamos ayuda de todos los gobiernos del mundo para la reconstrucción", señala a Clarín Álvaro Guerrero, vecino del complejo e ingeniero civil. Remarca que era un complejo de viviendas de poder adquisitivo medio alto.Noticia en desarrollo
Pereira, la cara más dura del terremoto en Colombia: el centro destruido, el pedido de ayuda y el drama en las horas decisivas
La ciudad es una de las más afectadas por el sismo de 7.4.Dictaron la prohibición de circular en auto para facilitar el trabajo de rescatistas.











