Pereira amaneció este jueves como si el terremoto hubiera ocurrido apenas unas horas atrás.Pero ya han pasado días.Desde aquel lunes en que la tierra se movió con una fuerza devastadora, las horas se han convertido en una cuenta regresiva.
El país trabaja a contrarreloj.
Los equipos de rescate siguen buscando entre los escombros, mientras las autoridades intentan atender a quienes lo perdieron todo.
Y en las calles, la emergencia tiene otro rostro.El de las familias que ya no pueden regresar a sus casas.
El de quienes duermen en las banquetas porque tienen miedo de entrar a sus viviendas.










