Desde el lunes, el periodista Joan Avellaneda recorre Cali, Pereira y Manizales y asegura haber visto una movilización espontánea de ciudadanos para ayudar a las víctimas. “Veo a la gente, a los vecinos mismos escarbando en la tierra para tratar de rescatar a sus vecinos”, contó en diálogo con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil. El periodista relató que muchas personas interrumpieron su rutina para sumarse a los rescates. “Se han bajado de la moto y se han puesto, digamos, más que voluntarios, que por supuesto lo son, espontáneos que están trabajando”, explicó. La solidaridad de los vecinos durante los rescates Uno de los casos más impactantes fue el rescate de una bebé entre los escombros. Según Avellaneda, alrededor de 200 personas participaron de las tareas: “Había cinco policías, eran como unas 10 personas de la Defensa Civil y la Cruz Roja, y el resto eran todos vecinos”.

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Para el periodista, esa reacción refleja la dimensión de la solidaridad frente a la emergencia. “Todos los ciudadanos están ayudando al vecino, al de la esquina, al del frente”, afirmó, aunque destacó que también están llegando equipos especializados de rescate. Colombia cuenta con un sistema de atención de riesgos que, según Avellaneda, mejoró considerablemente en los últimos años. Sin embargo, sostuvo que el desastre representa un desafío excepcional: “Por más preparados que estemos, el desafío para mí está por fuera de las manos”. Miles de familias no pueden regresar a sus casas La situación de quienes perdieron sus viviendas o no pueden regresar también es crítica. Avellaneda contó incluso una experiencia familiar: “Yo tengo en Pereira cuatro tíos míos, mis tías y sus esposos son mayores de 80 años”. El edificio donde vivían quedó agrietado y las autoridades les impidieron regresar. “Llevan tres días en la calle; como hemos podido desde la distancia, les conseguimos un refugio”, relató. Las autoridades locales están habilitando espacios seguros como refugios y campamentos, aunque el periodista advirtió que muchos son “muy improvisados”. El problema crece por la cantidad de viviendas afectadas: “Hay 35.000 viviendas que tienen algún tipo de afectación”, señaló. El impacto potencial es enorme. “Multiplica esas viviendas por cuatro personas de familia, tienes varios cientos de miles de personas que en este momento, aunque no se les cayó su casa, no pueden entrar”, concluyó Avellaneda.