CORTE FRANCA, Italia (AP) — Los trabajadores se dispersan antes del amanecer para cortar racimos de uvas destinadas a transformarse en el apreciado vino espumoso italiano Franciacorta, 10 días completos antes de lo previsto, porque las temperaturas abrasadoras hicieron madurar la fruta antes que nunca.El cambio climático está estrechando la ventana para cosechar uvas de vino, lo que obliga a los productores a tomar decisiones rápidas cuando incluso unos pocos días pueden marcar la diferencia entre una buena añada y una mala.“Son momentos delicados y frenéticos, y todo tiene que funcionar a la perfección”, explicó Arturo Ziliani, director ejecutivo de Berlucchi. Su padre, Franco, se convirtió en 1961 en el primer productor de vino de la región vitivinícola de Franciacorta en empezar a elaborar espumosos con el método “clásico”, empleado célebremente por los productores de champán de Francia.“No esperábamos una vendimia tan temprana ni una aceleración así en la maduración”, añadió Ziliani.
El calor obliga a vendimiar con focos antes del amanecerSemanas de temperaturas con máximas entre 37 y 38 grados Celsius (99 a 100 grados Fahrenheit), combinadas con precipitaciones por debajo del promedio, han llevado a algunos productores de Franciacorta a registrar el inicio más temprano de la cosecha del que se tenga constancia: unos 10 días antes que el año pasado y aproximadamente un mes antes que hace tres décadas.












