“Nos acercamos el sábado y el domingo a ver la colegiata y nos fue imposible, como a otras personas. El entorno está dejado de la mano de Dios, con los hierbajos creciendo, y la gente ha ido haciendo caminitos para poder llegar hasta la puerta. Todo tiene un aspecto de abandono”. Hace varias semanas, el dibujante y escultor Miguel Sobrino viajó al sur de Cantabria para visitar la colegiata de San Martín de Elines (49 habitantes), pero se topó con las puertas cerradas y el acceso invadido por la maleza. “Es uno de los edificios más espectaculares del norte de España”, afirma César del Valle. “Conserva restos prerrománicos, una escultura excepcional y algunas de las escasas pinturas murales de toda Cantabria”, añade el historiador de la Fundación Santa María la Real (Aguilar de Campoo, Palencia). La imagen del monumento, protegido por el Estado desde 1931, obliga a hacerse una pregunta: ¿puede un país que presume de patrimonio románico permitir que una de sus joyas reciba en estas condiciones a quienes viajan para conocerla?
El templo ha recuperado la apertura de forma reciente, pero el problema va más allá de una puerta eventualmente cerrada. “El año pasado nos quitaron la llave del templo”, revela Rodolfo Montero. Vecino de San Martín de Elines, productor audiovisual e impulsor de una fundación dedicada al desarrollo de la comarca, aún habla con indignación de lo ocurrido. “Mi hermana María y otras mujeres del pueblo han cuidado estos años de la colegiata: conservaban las reliquias, limpiaban el templo, cortaban el césped y guiaban a los visitantes”, relata. “Estaba maravillosamente”, defiende. Según Montero, el cisma con la propiedad (el Obispado de Santander) vino cuando un grupo de jóvenes del pueblo organizaron actividades de divulgación inspiradas en la Edad Media. “En otros sitios se hace un belén viviente, aquí se enseñaban, por ejemplo, oficios de la época como el de los canteros”, describe. Según Montero, algo disgustó al obispado, que retiró la llave al vecindario y se la encomendó a un diácono. “Este señor ni está ni se le espera”, lamenta.








